La apuesta de las empresas por los centros de capacidades globales que impulsa el talento latinoamericano
Ahora que la IA se integra en cada etapa del negocio, la prioridad para muchas empresas se centra en crecer más rápido y de manera estratégica, los Centros de Capacidades Globales son una apuesta.
Las opiniones expresadas por los colaboradores de Entrepreneur son personales.
Conclusiones Clave
- Latinoamérica emerge como una región estratégica para los centros de capacidades globales (GCC) gracias a su alineación horaria con Estados Unidos, talento técnico calificado, proximidad cultural y capacidad de implementación más ágil.
- La IA no reemplazará a los GCC, sino que potenciará su valor, transformándolos de centros de eficiencia operativa en hubs de innovación capaces de generar propiedad intelectual y nuevas oportunidades de negocio.
En un mercado donde la inteligencia artificial (IA) se integra en cada etapa del negocio, la prioridad de las compañías ha pasado a ser el crecimiento rápido y estratégico. Sin embargo, la adopción de estas tecnologías disruptivas ha despertado nuevos retos, como la necesidad de contar con talento especializado. Hoy en día, la innovación no solo depende de adquirir software, sino de asegurar mentes brillantes expertas en áreas críticas como investigación, ciberseguridad y análisis de datos.
Es precisamente esta competencia global por captar a los mejores profesionales la que ha obligado a las organizaciones a replantear su sistema de contratación de talento. La respuesta estratégica a esta necesidad de talento son los centros de capacidades globales (GCC); equipos propios que las empresas distribuyen en diferentes países con el fin de concentrar estas capacidades técnicas de alto valor e impulsar las industrias desde adentro.
Históricamente, Asia ha sido el mercado preferido para abrir estos mega centros de talento. En India hay más de 1.9 millones de personas trabajando en unas 1,800 oficinas offshore, con un potencial de generar $100,000 millones de dólares para 2030, según un reportaje de The New York Times. A lo anterior se le suma el anuncio de T-Mobile de inaugurar un enorme GCC en Hyderabad, en la India, con el objetivo de contratar a 1,000 expertos para 2027 en áreas de ingeniería y desarrollo, que demuestra la apuesta.
Sin embargo, como con cualquier tendencia, la expansión no se hace esperar y Latinoamérica también jugará un papel importante. Juan Felipe Velasco Sáenz, Managing Director y Cofundador de Remoti, explica que, al mirar únicamente hacia Asia, las empresas pierden un enorme valor estratégico.
Según el ejecutivo, Latinoamérica ofrece una combinación difícil de replicar: “una fuerte alineación de zona horaria con Estados Unidos, talento técnico de nivel medio a senior, proximidad cultural, comunicación bilingüe y un sólido contexto de negocios”. Esta proximidad permite a los equipos operar cerca de la matriz y resolver problemas en tiempo real.
Además de la cercanía, la velocidad de implementación ha transformado el modelo corporativo. Si instalar un GCC tradicional podía tomar antes más de un año entre trámites legales y reclutamiento, hoy infraestructuras como el Workspace-as-a-Service (WaaS) permiten reducir esos tiempos.
Velasco dice que la mayor diferencia radica en lograr “velocidad con control”. Gracias a este modelo, los primeros candidatos llegan en días y las contrataciones se incorporan sin necesidad de abrir una oficina en el país local, permitiendo gestionar las prestaciones de trabajo desde el primer día.
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Los principales retos de los GCC para establecerse
Expandir las fronteras operativas y llegar a un nuevo mercado no es una tarea fácil. Cuando se trata de establecer capacidades globales, no basta con alquilar una oficina o coworking, sino que exige la compleja labor de traducir el ADN corporativo a un contexto local totalmente distinto sin perder la agilidad estratégica.
Por eso, la fricción entre la visión global de la empresa matriz y la realidad cotidiana del mercado local muchas veces provoca que proyectos altamente financiados no logren despegar. Esta promesa de innovación suele chocar de frente contra barreras operativas y culturales que las empresas tienden a subestimar al momento de cruzar el mapa.
Uno de los obstáculos más comunes en esta expansión es la falta de autonomía y la dependencia extrema de la sede principal. Ante el desconocimiento del nuevo entorno, los equipos evitan tomar la iniciativa. Como revela el Dr. Aniisu K. Verghese, experto en gestión del cambio y comunicación, “cuando se enfrentan a incertidumbres, los GCC suelen acudir por defecto a su sede central para tomar decisiones, lo que puede socavar el liderazgo local y perjudicar a la empresa a largo plazo”. Esta dinámica centralizada provoca que el talento directivo local sea percibido como un simple brazo ejecutor, en lugar de verdaderos contribuyentes estratégicos de la compañía.
Otro desafío es la confianza excesiva en el peso del nombre de la empresa. Muchas multinacionales aterrizan en nuevos países asumiendo que su reputación internacional también será replicada en el país local para atraer talento, pero esto no siempre funciona, pues ignoran completamente las dinámicas del entorno. “Su reconocimiento global de marca será suficiente para establecer una fuerte presencia local”, explica Verghese, descuidando por completo la percepción que las nuevas generaciones puedan tener frente a ciertas industrias específicas en su propio país.
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El impacto en el ecosistema emprendedor
Para el ecosistema emprendedor local, el boom de estos hubs de talento significa mucho más que la simple llegada de grandes compañías, pues representa un cambio de paradigma. Aunque la aparición de cientos de nuevos GCC intensifica la competencia local por captar al mejor talento, también inyecta una madurez tecnológica en la región.
Dado que estas entidades de servicios compartidos se están transformando en “centros de reinvención”, los profesionales ya no solo ejecutan tareas, sino que operan como verdaderas startups internas. En este entorno corporativo, el talento latinoamericano aprende metodologías para presentar ideas, construir prototipos, comercializar innovaciones e incluso generar ingresos mediante licencias de propiedad intelectual.
A mediano plazo, esto significa una inyección directa al ecosistema emprendedor, por un lado, los ingenieros y líderes que hoy se forman bajo la infraestructura y los exigentes estándares de un GCC global adquieren la visión, el rigor y la experiencia tecnológica exacta para, más adelante, fundar o escalar sus propias empresas en América Latina, sin dejar de mencionar el tema de inyección de capital que esto trae.
La IA como acelerador o reemplazo
Con la llegada de estos centros, surge la pregunta de si la IA podrá ser un reemplazo o un acelerador de los puestos presenciales de trabajo. Lo cierto es que durante los próximos años estos centros evolucionarán de ser unidades de ahorro a verdaderos motores de creación de valor. El futuro proyecta que los GCC operarán como startups internas, presentando, prototipando y comercializando ideas, e incluso generando ingresos propios mediante licencias de propiedad intelectual.
Un catalizador clave en esta transición será la IA agéntica, sistemas autónomos capaces de razonar y ejecutar tareas con mínima intervención humana. Esta tecnología permitirá pasar de la simple automatización a una verdadera cocreación digital, orquestando operaciones complejas.
Frente a este avance autónomo, surge la duda de si la IA terminará reemplazando a estos centros humanos. Velasco advierte que existe “una ilusión común” en torno a la tecnología, creer que las herramientas pueden sustituir un modelo operativo completo.
“La IA está acelerando el modelo GCC, pero no está reemplazando la necesidad de infraestructura, talento y profundidad operativa”, aclara el ejecutivo. Aunque la inteligencia artificial vuelve a los equipos exponencialmente más productivos, no sustituye la gobernanza, el cumplimiento ni el liderazgo.
Las organizaciones que logren reimaginar sus GCC como centros de innovación estratégica serán las que dominen el mercado. “El futuro no es GCC versus IA; el futuro son equipos globales habilitados por IA, apoyados por una sólida infraestructura operativa”. En este nuevo escenario tecnológico, el talento latinoamericano no solo está listo para competir, sino para liderar la próxima gran ola de transformación global.
Por último, mientras que los primeros centros de capacidades globales llegaron con la promesa de abaratar costos y ganar eficiencia operativa, el próximo gran ciclo corporativo estará definido por la innovación, inteligencia artificial y acceso a talento hiperespecializado.
Así lo resume Mike Sokirka, cofundador de Index.dev: “Lo que realmente está cambiando es la relocalización de capacidades. Las empresas ahora están trasladando funciones de conocimiento completas como soporte, ventas, ingeniería, finanzas y cumplimiento normativo, y no solo la manufactura física”. Por último, América Latina juega un papel importante, pues tiene la oportunidad de abandonar el antiguo molde de proveedor de servicios para convertirse en un actor clave en la construcción de nuevos centros de capacidades globales para grandes compañías.
Conclusiones Clave
- Latinoamérica emerge como una región estratégica para los centros de capacidades globales (GCC) gracias a su alineación horaria con Estados Unidos, talento técnico calificado, proximidad cultural y capacidad de implementación más ágil.
- La IA no reemplazará a los GCC, sino que potenciará su valor, transformándolos de centros de eficiencia operativa en hubs de innovación capaces de generar propiedad intelectual y nuevas oportunidades de negocio.
En un mercado donde la inteligencia artificial (IA) se integra en cada etapa del negocio, la prioridad de las compañías ha pasado a ser el crecimiento rápido y estratégico. Sin embargo, la adopción de estas tecnologías disruptivas ha despertado nuevos retos, como la necesidad de contar con talento especializado. Hoy en día, la innovación no solo depende de adquirir software, sino de asegurar mentes brillantes expertas en áreas críticas como investigación, ciberseguridad y análisis de datos.
Es precisamente esta competencia global por captar a los mejores profesionales la que ha obligado a las organizaciones a replantear su sistema de contratación de talento. La respuesta estratégica a esta necesidad de talento son los centros de capacidades globales (GCC); equipos propios que las empresas distribuyen en diferentes países con el fin de concentrar estas capacidades técnicas de alto valor e impulsar las industrias desde adentro.
Históricamente, Asia ha sido el mercado preferido para abrir estos mega centros de talento. En India hay más de 1.9 millones de personas trabajando en unas 1,800 oficinas offshore, con un potencial de generar $100,000 millones de dólares para 2030, según un reportaje de The New York Times. A lo anterior se le suma el anuncio de T-Mobile de inaugurar un enorme GCC en Hyderabad, en la India, con el objetivo de contratar a 1,000 expertos para 2027 en áreas de ingeniería y desarrollo, que demuestra la apuesta.
Sin embargo, como con cualquier tendencia, la expansión no se hace esperar y Latinoamérica también jugará un papel importante. Juan Felipe Velasco Sáenz, Managing Director y Cofundador de Remoti, explica que, al mirar únicamente hacia Asia, las empresas pierden un enorme valor estratégico.
Según el ejecutivo, Latinoamérica ofrece una combinación difícil de replicar: “una fuerte alineación de zona horaria con Estados Unidos, talento técnico de nivel medio a senior, proximidad cultural, comunicación bilingüe y un sólido contexto de negocios”. Esta proximidad permite a los equipos operar cerca de la matriz y resolver problemas en tiempo real.
Además de la cercanía, la velocidad de implementación ha transformado el modelo corporativo. Si instalar un GCC tradicional podía tomar antes más de un año entre trámites legales y reclutamiento, hoy infraestructuras como el Workspace-as-a-Service (WaaS) permiten reducir esos tiempos.
Velasco dice que la mayor diferencia radica en lograr “velocidad con control”. Gracias a este modelo, los primeros candidatos llegan en días y las contrataciones se incorporan sin necesidad de abrir una oficina en el país local, permitiendo gestionar las prestaciones de trabajo desde el primer día.
Relacionado: Transformación digital: el nuevo motor de competitividad empresarial en América Latina
Los principales retos de los GCC para establecerse
Expandir las fronteras operativas y llegar a un nuevo mercado no es una tarea fácil. Cuando se trata de establecer capacidades globales, no basta con alquilar una oficina o coworking, sino que exige la compleja labor de traducir el ADN corporativo a un contexto local totalmente distinto sin perder la agilidad estratégica.
Por eso, la fricción entre la visión global de la empresa matriz y la realidad cotidiana del mercado local muchas veces provoca que proyectos altamente financiados no logren despegar. Esta promesa de innovación suele chocar de frente contra barreras operativas y culturales que las empresas tienden a subestimar al momento de cruzar el mapa.
Uno de los obstáculos más comunes en esta expansión es la falta de autonomía y la dependencia extrema de la sede principal. Ante el desconocimiento del nuevo entorno, los equipos evitan tomar la iniciativa. Como revela el Dr. Aniisu K. Verghese, experto en gestión del cambio y comunicación, “cuando se enfrentan a incertidumbres, los GCC suelen acudir por defecto a su sede central para tomar decisiones, lo que puede socavar el liderazgo local y perjudicar a la empresa a largo plazo”. Esta dinámica centralizada provoca que el talento directivo local sea percibido como un simple brazo ejecutor, en lugar de verdaderos contribuyentes estratégicos de la compañía.
Otro desafío es la confianza excesiva en el peso del nombre de la empresa. Muchas multinacionales aterrizan en nuevos países asumiendo que su reputación internacional también será replicada en el país local para atraer talento, pero esto no siempre funciona, pues ignoran completamente las dinámicas del entorno. “Su reconocimiento global de marca será suficiente para establecer una fuerte presencia local”, explica Verghese, descuidando por completo la percepción que las nuevas generaciones puedan tener frente a ciertas industrias específicas en su propio país.
Relacionado: Medellín sigue creciendo como hub de innovación en Latinoamérica
El impacto en el ecosistema emprendedor
Para el ecosistema emprendedor local, el boom de estos hubs de talento significa mucho más que la simple llegada de grandes compañías, pues representa un cambio de paradigma. Aunque la aparición de cientos de nuevos GCC intensifica la competencia local por captar al mejor talento, también inyecta una madurez tecnológica en la región.
Dado que estas entidades de servicios compartidos se están transformando en “centros de reinvención”, los profesionales ya no solo ejecutan tareas, sino que operan como verdaderas startups internas. En este entorno corporativo, el talento latinoamericano aprende metodologías para presentar ideas, construir prototipos, comercializar innovaciones e incluso generar ingresos mediante licencias de propiedad intelectual.
A mediano plazo, esto significa una inyección directa al ecosistema emprendedor, por un lado, los ingenieros y líderes que hoy se forman bajo la infraestructura y los exigentes estándares de un GCC global adquieren la visión, el rigor y la experiencia tecnológica exacta para, más adelante, fundar o escalar sus propias empresas en América Latina, sin dejar de mencionar el tema de inyección de capital que esto trae.
La IA como acelerador o reemplazo
Con la llegada de estos centros, surge la pregunta de si la IA podrá ser un reemplazo o un acelerador de los puestos presenciales de trabajo. Lo cierto es que durante los próximos años estos centros evolucionarán de ser unidades de ahorro a verdaderos motores de creación de valor. El futuro proyecta que los GCC operarán como startups internas, presentando, prototipando y comercializando ideas, e incluso generando ingresos propios mediante licencias de propiedad intelectual.
Un catalizador clave en esta transición será la IA agéntica, sistemas autónomos capaces de razonar y ejecutar tareas con mínima intervención humana. Esta tecnología permitirá pasar de la simple automatización a una verdadera cocreación digital, orquestando operaciones complejas.
Frente a este avance autónomo, surge la duda de si la IA terminará reemplazando a estos centros humanos. Velasco advierte que existe “una ilusión común” en torno a la tecnología, creer que las herramientas pueden sustituir un modelo operativo completo.
“La IA está acelerando el modelo GCC, pero no está reemplazando la necesidad de infraestructura, talento y profundidad operativa”, aclara el ejecutivo. Aunque la inteligencia artificial vuelve a los equipos exponencialmente más productivos, no sustituye la gobernanza, el cumplimiento ni el liderazgo.
Las organizaciones que logren reimaginar sus GCC como centros de innovación estratégica serán las que dominen el mercado. “El futuro no es GCC versus IA; el futuro son equipos globales habilitados por IA, apoyados por una sólida infraestructura operativa”. En este nuevo escenario tecnológico, el talento latinoamericano no solo está listo para competir, sino para liderar la próxima gran ola de transformación global.
Por último, mientras que los primeros centros de capacidades globales llegaron con la promesa de abaratar costos y ganar eficiencia operativa, el próximo gran ciclo corporativo estará definido por la innovación, inteligencia artificial y acceso a talento hiperespecializado.
Así lo resume Mike Sokirka, cofundador de Index.dev: “Lo que realmente está cambiando es la relocalización de capacidades. Las empresas ahora están trasladando funciones de conocimiento completas como soporte, ventas, ingeniería, finanzas y cumplimiento normativo, y no solo la manufactura física”. Por último, América Latina juega un papel importante, pues tiene la oportunidad de abandonar el antiguo molde de proveedor de servicios para convertirse en un actor clave en la construcción de nuevos centros de capacidades globales para grandes compañías.