Latinoamérica no será el próximo Silicon Valley, será el laboratorio global de IA aplicada 

América Latina dejó de ser adoptante pasiva de tecnología: hoy actúa como actor proactivo en la economía digital global, impulsada por la maduración de su ecosistema emprendedor.

Por Salomé Beyer Vélez | Mar 03, 2026
greenbutterfly | Getty Images

Las opiniones expresadas por los colaboradores de Entrepreneur son personales.

Conclusiones Clave

  • Latinoamérica está dejando de ser un simple adoptante de tecnología para convertirse en un actor relevante en la economía global de la IA aplicada.
  • La ventaja competitiva de la región no está en replicar Silicon Valley, sino en resolver fricciones estructurales complejas con soluciones tecnológicas reales.
  • El nearshoring, la maduración del talento digital y el crecimiento del ecosistema emprendedor están posicionando a la región como un laboratorio de innovación práctica.

La caracterización de América Latina como una región rezagada en materia de tecnología es cada vez menos convincente. 

Mientras que en el desierto mexicano de Chihuahua se han instalado sistemas inteligentes que optimizan el riego de cultivos, en febrero de 2026 Chile lanzó Latam-GPT como el primer gran modelo de lenguaje diseñado para la región y Colombia creó un centro de inteligencia artificial (IA). 

Latinoamérica: un nuevo actor estratégico

En su Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial 2025, la ONU encontró que la región concentra el 14% de las visitas globales a herramientas de IA — a pesar de representar el 11% de los usuarios de internet mundiales. Mientras tanto, el 85% de los profesionales latinoamericanos dicen estar preparados para integrar esta tecnología en sus operaciones, comparado con un 62% a nivel global, según un estudio realizado por la Linux Foundation. 

El entusiasmo es latente, y los emprendedores no se han quedado atrás: en Argentina, Prometheo le apuesta a poner la IA al alcance de las PyMEs para gestión de ventas y operaciones, sumando más de $600,000 dólares en ingresos anuales; en México, Allie Systems usa la IA para automatizar flujos de trabajo en industrias pesadas; y la brasileña Blip fue la empresa de IA más fondeada en la región durante 2022, usando chatbots para conectar marcas con clientes. 

Relacionado: Chile lidera el lanzamiento de Latam GPT, el primer modelo de inteligencia artificial desarrollado en y para América Latina

Un ecosistema cada vez más sofisticado

“Hay un ecosistema emprendedor cada vez más sofisticado. Hay emprendimientos que han logrado escalar a niveles regionales y globales con soluciones propias. A nivel regional, obviamente, eso te da una plataforma distinta para expandir esta atracción de talento y de inversiones digitales,” explicó Martin Lewit, SVP Corporate Development de la consultora tecnológica global Nisum. 

Aunque el Foro Económico Mundial aplaude que la región haya progresado rápidamente en cuanto a la integración operacional y el entusiasmo por la IA, también señala dificultades persistentes que deben abordarse para aprovechar al máximo su potencial. Entre los siete desafíos se encuentran brechas en infraestructuras digitales, la fragmentación de la regulación, el capital limitado, y la falta de colaboración transnacional. 

“Un tema difícil, sobre todo en los últimos cinco años, ha sido el crecimiento sostenido de la base de talento, que siempre ha sido un impedimento. No digo que hoy sobre, porque el talento a nivel global siempre es un desafío para estos crecimientos, pero ha habido un énfasis regional en el desarrollo de talento digital que nos da capacidad de sostener crecimientos,” añadió Lewit. 

Particularmente en la era post-pandemia, cuando el nearshoring ha surgido en respuesta a la diversificación de las carteras geográficas de China y Estados Unidos, el creciente alineamiento cultural con el mercado americano ha significado mayores áreas de oportunidad en cuanto a horarios, modelos de negocios, y el emprendimiento de proyectos a mayor escala, y de tecnología más avanzada. 

“Entonces, estamos pasando de competir por este alineamiento con un menor costo a competir por capacidad, velocidad, ejecución, habilidades inherentemente nuestras — y haciéndolo tanto hacia afuera como hacia adentro,” dice Lewit. 

Simplemente, mientras Latinoamérica antes competía por un lugar en el mercado de adopción tecnológica, ahora lo hace como actor relevante e influyente en la economía digital global. Gracias a la maduración del ecosistema empresarial, demostrado por los 20 unicornios de la región como Nubank, Kavak, Rappi o Ualá, Latinoamérica se ha visto inmersa en un fenómeno multisectorial sustentado por el capital internacional. 

La renovación y aceleración de los procesos de innovación empresariales, que a su vez generan avances significativos en innovación y productividad, han significado una cosa: las partes no aspiran a ser el nuevo Silicon Valley, sino por cultivar la tierra fértil de lo que es ahora. El laboratorio de las tecnologías emergentes. 

Mientras en Silicon Valley se perfeccionan los modelos funcionales de la tecnología diaria, Latinoamérica está perfeccionando la aplicación real: cómo la IA puede servir como puente tanto internacional como interseccional. Es allí donde se vuelve evidente la practicidad de las herramientas emergentes, y esta es su nueva ventaja competitiva. 

Según Lewit, los emprendedores latinoamericanos deben hacerse menos preguntas aspiracionales —cómo llegar a Y Combinator, por ejemplo— y cuestionarse cómo resolver las flexiones estructurales que son propias de América Latina. 

“Hay muchas [flexiones estructurales], pero, por ejemplo, la amplitud geográfica de nuestra región, la cantidad de países, la burocracia compleja, las brechas de financiamiento, o la inclusión financiera.” 

Emprender en la región, entonces, es en gran medida diseñar soluciones para las fricciones que ya son evidentes, incluso aquellas que pueden desacelerar el crecimiento de los emprendimientos.

Relacionado: La importancia de la gobernanza de la IA en América Latina como base para innovar con confianza

Un laboratorio de IA aplicada

Después de haber trabajado como ejecutivo en el sector tecnológico durante más de una década, Lewit mantiene presente que ahora buscar resolver las fricciones internas de la región era inimaginable hace apenas diez años, cuando no existía un énfasis social, público-privado ni educativo en cuanto al entrenamiento de talento especializado. 

“No quiero decir que estamos en una situación ideal, especialmente si nos comparas con economías que no están hace mucho — como Asia que tiene por cantidad de gente y de talento [un sector] más profundo.” 

“Pero si comparo donde estamos hoy con donde estábamos hace diez años, es diferente. Nosotros empezamos a exportar servicios tecnológicos a Estados Unidos en el 2012; en esa época encontrar talento bilingüe, de tecnologías avanzadas, con ciertas capacidades, era muy complejo. Hoy sigue siendo complejo, pero hay un avance importante, y es también cambiar el perfil del talento necesario,” dijo el ejecutivo. 

Es decir, es difícil ignorar que la región tiene problemas complejos. Pero, al tiempo que los problemas se agudizan, en cuanto a educación, talento, conectividad, o colaboración regional, también lo hacen sus soluciones – o, por lo menos, los diferentes caminos para llegar a ellas.  Latinoamérica, entonces, ya no está mirando desde la tribuna; está jugando en la cancha de la economía digital. El desafío para los emprendedores no es esperar la próxima ola tecnológica, sino usar las tecnologías emergentes como la IA y el talento humano para resolver, con disciplina y creatividad, las fricciones que solo nosotros conocemos de cerca.

Conclusiones Clave

  • Latinoamérica está dejando de ser un simple adoptante de tecnología para convertirse en un actor relevante en la economía global de la IA aplicada.
  • La ventaja competitiva de la región no está en replicar Silicon Valley, sino en resolver fricciones estructurales complejas con soluciones tecnológicas reales.
  • El nearshoring, la maduración del talento digital y el crecimiento del ecosistema emprendedor están posicionando a la región como un laboratorio de innovación práctica.

La caracterización de América Latina como una región rezagada en materia de tecnología es cada vez menos convincente. 

Mientras que en el desierto mexicano de Chihuahua se han instalado sistemas inteligentes que optimizan el riego de cultivos, en febrero de 2026 Chile lanzó Latam-GPT como el primer gran modelo de lenguaje diseñado para la región y Colombia creó un centro de inteligencia artificial (IA). 

Latinoamérica: un nuevo actor estratégico

En su Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial 2025, la ONU encontró que la región concentra el 14% de las visitas globales a herramientas de IA — a pesar de representar el 11% de los usuarios de internet mundiales. Mientras tanto, el 85% de los profesionales latinoamericanos dicen estar preparados para integrar esta tecnología en sus operaciones, comparado con un 62% a nivel global, según un estudio realizado por la Linux Foundation. 

El entusiasmo es latente, y los emprendedores no se han quedado atrás: en Argentina, Prometheo le apuesta a poner la IA al alcance de las PyMEs para gestión de ventas y operaciones, sumando más de $600,000 dólares en ingresos anuales; en México, Allie Systems usa la IA para automatizar flujos de trabajo en industrias pesadas; y la brasileña Blip fue la empresa de IA más fondeada en la región durante 2022, usando chatbots para conectar marcas con clientes. 

Relacionado: Chile lidera el lanzamiento de Latam GPT, el primer modelo de inteligencia artificial desarrollado en y para América Latina

Un ecosistema cada vez más sofisticado

“Hay un ecosistema emprendedor cada vez más sofisticado. Hay emprendimientos que han logrado escalar a niveles regionales y globales con soluciones propias. A nivel regional, obviamente, eso te da una plataforma distinta para expandir esta atracción de talento y de inversiones digitales,” explicó Martin Lewit, SVP Corporate Development de la consultora tecnológica global Nisum. 

Aunque el Foro Económico Mundial aplaude que la región haya progresado rápidamente en cuanto a la integración operacional y el entusiasmo por la IA, también señala dificultades persistentes que deben abordarse para aprovechar al máximo su potencial. Entre los siete desafíos se encuentran brechas en infraestructuras digitales, la fragmentación de la regulación, el capital limitado, y la falta de colaboración transnacional. 

“Un tema difícil, sobre todo en los últimos cinco años, ha sido el crecimiento sostenido de la base de talento, que siempre ha sido un impedimento. No digo que hoy sobre, porque el talento a nivel global siempre es un desafío para estos crecimientos, pero ha habido un énfasis regional en el desarrollo de talento digital que nos da capacidad de sostener crecimientos,” añadió Lewit. 

Particularmente en la era post-pandemia, cuando el nearshoring ha surgido en respuesta a la diversificación de las carteras geográficas de China y Estados Unidos, el creciente alineamiento cultural con el mercado americano ha significado mayores áreas de oportunidad en cuanto a horarios, modelos de negocios, y el emprendimiento de proyectos a mayor escala, y de tecnología más avanzada. 

“Entonces, estamos pasando de competir por este alineamiento con un menor costo a competir por capacidad, velocidad, ejecución, habilidades inherentemente nuestras — y haciéndolo tanto hacia afuera como hacia adentro,” dice Lewit. 

Simplemente, mientras Latinoamérica antes competía por un lugar en el mercado de adopción tecnológica, ahora lo hace como actor relevante e influyente en la economía digital global. Gracias a la maduración del ecosistema empresarial, demostrado por los 20 unicornios de la región como Nubank, Kavak, Rappi o Ualá, Latinoamérica se ha visto inmersa en un fenómeno multisectorial sustentado por el capital internacional. 

La renovación y aceleración de los procesos de innovación empresariales, que a su vez generan avances significativos en innovación y productividad, han significado una cosa: las partes no aspiran a ser el nuevo Silicon Valley, sino por cultivar la tierra fértil de lo que es ahora. El laboratorio de las tecnologías emergentes. 

Mientras en Silicon Valley se perfeccionan los modelos funcionales de la tecnología diaria, Latinoamérica está perfeccionando la aplicación real: cómo la IA puede servir como puente tanto internacional como interseccional. Es allí donde se vuelve evidente la practicidad de las herramientas emergentes, y esta es su nueva ventaja competitiva. 

Según Lewit, los emprendedores latinoamericanos deben hacerse menos preguntas aspiracionales —cómo llegar a Y Combinator, por ejemplo— y cuestionarse cómo resolver las flexiones estructurales que son propias de América Latina. 

“Hay muchas [flexiones estructurales], pero, por ejemplo, la amplitud geográfica de nuestra región, la cantidad de países, la burocracia compleja, las brechas de financiamiento, o la inclusión financiera.” 

Emprender en la región, entonces, es en gran medida diseñar soluciones para las fricciones que ya son evidentes, incluso aquellas que pueden desacelerar el crecimiento de los emprendimientos.

Relacionado: La importancia de la gobernanza de la IA en América Latina como base para innovar con confianza

Un laboratorio de IA aplicada

Después de haber trabajado como ejecutivo en el sector tecnológico durante más de una década, Lewit mantiene presente que ahora buscar resolver las fricciones internas de la región era inimaginable hace apenas diez años, cuando no existía un énfasis social, público-privado ni educativo en cuanto al entrenamiento de talento especializado. 

“No quiero decir que estamos en una situación ideal, especialmente si nos comparas con economías que no están hace mucho — como Asia que tiene por cantidad de gente y de talento [un sector] más profundo.” 

“Pero si comparo donde estamos hoy con donde estábamos hace diez años, es diferente. Nosotros empezamos a exportar servicios tecnológicos a Estados Unidos en el 2012; en esa época encontrar talento bilingüe, de tecnologías avanzadas, con ciertas capacidades, era muy complejo. Hoy sigue siendo complejo, pero hay un avance importante, y es también cambiar el perfil del talento necesario,” dijo el ejecutivo. 

Es decir, es difícil ignorar que la región tiene problemas complejos. Pero, al tiempo que los problemas se agudizan, en cuanto a educación, talento, conectividad, o colaboración regional, también lo hacen sus soluciones – o, por lo menos, los diferentes caminos para llegar a ellas.  Latinoamérica, entonces, ya no está mirando desde la tribuna; está jugando en la cancha de la economía digital. El desafío para los emprendedores no es esperar la próxima ola tecnológica, sino usar las tecnologías emergentes como la IA y el talento humano para resolver, con disciplina y creatividad, las fricciones que solo nosotros conocemos de cerca.

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