La mayoría de los emprendedores nunca practican esta habilidad — y por eso entran en pánico bajo presión

Por qué el ensayo mental y emocional, y no solo la estrategia, determina cómo se desempeñan los fundadores cuando están bajo presión.

Por Bryanne DeGoede | Feb 18, 2026
SEAN GLADWELL | Getty Images

Las opiniones expresadas por los colaboradores de Entrepreneur son personales.

Conclusiones Clave

  • La mayoría de las dificultades en el emprendimiento no tienen que ver con la habilidad, sino con emociones desconocidas. La experiencia importa, no porque te vuelva más inteligente, sino porque hace que las situaciones difíciles resulten familiares.
  • El ensayo emocional genera confianza real. Los emprendedores deberían visualizar y prepararse mentalmente para cómo se sentirán los desafíos antes de que ocurran en tiempo real.
  • La confianza surge del reconocimiento. Los fundadores que perseveran no son quienes evitan la incomodidad, sino quienes han practicado las sensaciones, ensayado los momentos difíciles y no confunden la emoción con el peligro.

La mayoría crecimos escuchando la misma frase una y otra vez: la práctica hace al maestro.

La oías en el deporte, en las clases de música, en la escuela y en cualquier actividad que requiriera repetición. No se esperaba que fueras bueno la primera vez. Ni siquiera la décima. La idea era simple: mientras más practicabas, más familiar se volvía — y mejor te desempeñabas bajo presión.

Lo interesante es cómo esa lección desaparece por completo cuando nos convertimos en emprendedores.

De pronto, esperamos saber manejar situaciones que nunca hemos experimentado. Nos juzgamos con dureza por reacciones emocionales ante escenarios que jamás hemos ensayado. Y confundimos la incomodidad con incompetencia.

Pero la verdad es esta: la mayoría de las dificultades en el emprendimiento no tienen que ver con la habilidad. Tienen que ver con emociones desconocidas.

Relacionado: La adversidad no es un tropiezo. Es la ventaja que separa a los verdaderos emprendedores

La experiencia no es solo conocimiento — es memoria emocional

Cuando la gente dice que alguien tiene “colmillo”, rara vez habla de inteligencia. Habla de exposición.

Un emprendedor experimentado ha:

  • Visto acuerdos que se desmoronan.
  • Vivido el estrés del flujo de efectivo.
  • Sido malinterpretado públicamente.
  • Sobrevivido a lanzamientos que fracasan.
  • Tomado decisiones que con el tiempo resultaron equivocadas.
  • Cargado con responsabilidades durante más tiempo del que parecía posible.

Lo que desde fuera parece confianza suele ser algo mucho más silencioso: reconocimiento.

Ya han sentido esto antes. Su sistema nervioso conoce el terreno.

Por eso la experiencia importa tanto. No porque te haga más inteligente, sino porque vuelve familiares las situaciones.

Relacionado: Cómo tomar mejores decisiones bajo presión, según un médico de urgencias con 20 años de experiencia

Por qué “la práctica hace al maestro” funcionaba tan bien

De niños, practicar no era solo mejorar la técnica. Era entrenar nuestra relación con la incomodidad.

Cuando practicabas piano o jugabas deportes, aprendías:

  • Cómo se sentía la frustración.
  • Cómo se sentía el aburrimiento.
  • Cómo se sentía el fracaso.
  • Cómo se sentía la repetición.

Con el tiempo, esas sensaciones dejaban de ser alarmantes. No abandonabas porque te dolieran los dedos o fallaras un tiro. Esperabas que sucediera.

Esa expectativa generaba calma.

El emprendimiento, en cambio, lanza a las personas a entornos emocionales de alto riesgo sin ensayo previo. Y luego nos preguntamos por qué los fundadores se agotan, se paralizan o se sabotean a sí mismos cuando las cosas se ponen difíciles.

Relacionado: Como todo el mundo está agotado, el “agotamiento” ya no significa nada. Así es como los líderes pueden apoyar el bienestar personal

La habilidad que falta: el ensayo emocional

Nos preparamos para reuniones.
Nos preparamos para lanzamientos.
Nos preparamos para la estrategia.

Pero rara vez nos preparamos para cómo se va a sentir algo.

Ahí es donde entra el ensayo emocional.

Joe Dispenza ha hablado extensamente sobre la idea de que el cerebro y el cuerpo no distinguen con claridad entre experiencias reales y aquellas imaginadas con viveza. Cuando imaginamos repetidamente una situación con detalle emocional, comenzamos a entrenar nuestro sistema nervioso para reconocerla como algo conocido, en lugar de amenazante.

Esto no es neurociencia abstracta. Es condicionamiento práctico.

Y empieza a aparecer en todas partes una vez que lo notas.

Aprender de los ascensos más exigentes del mundo

Recordé este concepto recientemente cuando vi el brutal ascenso de Alex Honnold al edificio Taipei 101.

Lo que destacó no fue solo la preparación física; también habló de la preparación mental.

Antes del ascenso, ensayó de manera obsesiva:

  • Cómo arderían sus músculos.
  • Cómo cambiaría su respiración.
  • El modo en que su mente querría rendirse.
  • Cómo se sentiría el miedo a mitad de la subida.

Cuando ya estaba escalando, nada lo sorprendía.

El dolor no era agradable — pero era familiar.

Y la familiaridad genera control.

El emprendimiento es un deporte de resistencia emocional

Emprender no es una carrera corta. Ni siquiera es un maratón. Se parece más a un ascenso impredecible en el que el terreno cambia mientras asciendes.

En distintas etapas, te enfrentas a experiencias emocionales completamente nuevas:

  • El impacto de la responsabilidad cuando hay personas que dependen de ti para obtener ingresos.
  • La soledad del liderazgo cuando las decisiones no pueden delegarse al consenso.
  • La vulnerabilidad de la exposición conforme crece tu marca.
  • La presión del éxito cuando las expectativas aumentan más rápido que tu capacidad.

Ninguna de estas emociones significa que algo esté mal. Significan que algo es nuevo.

El problema surge cuando los fundadores se enfrentan a estas sensaciones por primera vez en tiempo real —con consecuencias reales— y las interpretan como fracaso.

Por qué la incomodidad familiar es más fácil que la nueva incomodidad

Tu sistema nervioso está diseñado para protegerte de lo desconocido. No le importa si algo es objetivamente peligroso — solo si resulta poco familiar.

Por eso:

  • Los fundadores primerizos entran en pánico con mayor facilidad.
  • Los nuevos niveles de éxito pueden sentirse desestabilizadores.
  • El crecimiento puede detonar ansiedad en lugar de confianza.

La emoción en sí no es el problema. La novedad lo es.

Cuando ya has “estado ahí” emocionalmente —incluso en un ensayo— tu cuerpo responde de manera distinta. Permaneces presente en lugar de reaccionar impulsivamente. Tomas decisiones en lugar de paralizarte.

Relacionado: Este es el cambio de mentalidad que distingue a los ganadores del resto

Cómo pueden los emprendedores practicar antes de que llegue el momento

El ensayo emocional no consiste en evitar la dificultad. Consiste en normalizarla. Así es como los fundadores pueden aplicarlo en la práctica:

1. Ensayar el fracaso, no solo el éxito
Visualiza cómo se siente cuando algo no funciona. No te dejes arrastrar por la decepción. Practica mantenerte centrado.

2. Practicar ser malinterpretado
El crecimiento suele implicar que otros proyecten suposiciones sobre ti. Ensaya la incomodidad de no corregir la narrativa — y aun así salir adelante.

3. Prepararte para el peso de las victorias
El éxito trae presión, escrutinio y expectativas. Muchos fundadores no se dan cuenta de lo desestabilizador que puede sentirse el crecimiento hasta que está sucediendo.

4. Nombrar las emociones antes de que aparezcan
Cuando lo anticipas, el miedo pierde poder. La anticipación convierte el pánico en información.

5. Entrenar tu sistema nervioso, no solo tu intelecto
En los momentos difíciles no necesitas más lógica. Necesitas familiaridad emocional.

Por qué esto genera una confianza real

La confianza no es fanfarronería. No es estridente. No consiste en fingir que las cosas no te afectan.

La confianza auténtica surge del reconocimiento:

“Conozco esta sensación.”
“He superado esto antes.”
“No necesito escapar de este momento.”

Eso es lo que realmente te da la experiencia: no perfección, sino estabilidad.

Los emprendedores que perduran

Los fundadores que resisten no son quienes evitan la incomodidad. Son quienes la esperaban.

Practican las sensaciones.
Ensayan los momentos difíciles.
No confunden la emoción con el peligro.

Tal como aprendimos de niños: la práctica no hace que las cosas sean indoloras. Las vuelve familiares. En el emprendimiento, la familiaridad suele ser la diferencia entre el pánico y el liderazgo.

Conclusiones Clave

  • La mayoría de las dificultades en el emprendimiento no tienen que ver con la habilidad, sino con emociones desconocidas. La experiencia importa, no porque te vuelva más inteligente, sino porque hace que las situaciones difíciles resulten familiares.
  • El ensayo emocional genera confianza real. Los emprendedores deberían visualizar y prepararse mentalmente para cómo se sentirán los desafíos antes de que ocurran en tiempo real.
  • La confianza surge del reconocimiento. Los fundadores que perseveran no son quienes evitan la incomodidad, sino quienes han practicado las sensaciones, ensayado los momentos difíciles y no confunden la emoción con el peligro.

La mayoría crecimos escuchando la misma frase una y otra vez: la práctica hace al maestro.

La oías en el deporte, en las clases de música, en la escuela y en cualquier actividad que requiriera repetición. No se esperaba que fueras bueno la primera vez. Ni siquiera la décima. La idea era simple: mientras más practicabas, más familiar se volvía — y mejor te desempeñabas bajo presión.

Lo interesante es cómo esa lección desaparece por completo cuando nos convertimos en emprendedores.

De pronto, esperamos saber manejar situaciones que nunca hemos experimentado. Nos juzgamos con dureza por reacciones emocionales ante escenarios que jamás hemos ensayado. Y confundimos la incomodidad con incompetencia.

Pero la verdad es esta: la mayoría de las dificultades en el emprendimiento no tienen que ver con la habilidad. Tienen que ver con emociones desconocidas.

Relacionado: La adversidad no es un tropiezo. Es la ventaja que separa a los verdaderos emprendedores

La experiencia no es solo conocimiento — es memoria emocional

Cuando la gente dice que alguien tiene “colmillo”, rara vez habla de inteligencia. Habla de exposición.

Un emprendedor experimentado ha:

  • Visto acuerdos que se desmoronan.
  • Vivido el estrés del flujo de efectivo.
  • Sido malinterpretado públicamente.
  • Sobrevivido a lanzamientos que fracasan.
  • Tomado decisiones que con el tiempo resultaron equivocadas.
  • Cargado con responsabilidades durante más tiempo del que parecía posible.

Lo que desde fuera parece confianza suele ser algo mucho más silencioso: reconocimiento.

Ya han sentido esto antes. Su sistema nervioso conoce el terreno.

Por eso la experiencia importa tanto. No porque te haga más inteligente, sino porque vuelve familiares las situaciones.

Relacionado: Cómo tomar mejores decisiones bajo presión, según un médico de urgencias con 20 años de experiencia

Por qué “la práctica hace al maestro” funcionaba tan bien

De niños, practicar no era solo mejorar la técnica. Era entrenar nuestra relación con la incomodidad.

Cuando practicabas piano o jugabas deportes, aprendías:

  • Cómo se sentía la frustración.
  • Cómo se sentía el aburrimiento.
  • Cómo se sentía el fracaso.
  • Cómo se sentía la repetición.

Con el tiempo, esas sensaciones dejaban de ser alarmantes. No abandonabas porque te dolieran los dedos o fallaras un tiro. Esperabas que sucediera.

Esa expectativa generaba calma.

El emprendimiento, en cambio, lanza a las personas a entornos emocionales de alto riesgo sin ensayo previo. Y luego nos preguntamos por qué los fundadores se agotan, se paralizan o se sabotean a sí mismos cuando las cosas se ponen difíciles.

Relacionado: Como todo el mundo está agotado, el “agotamiento” ya no significa nada. Así es como los líderes pueden apoyar el bienestar personal

La habilidad que falta: el ensayo emocional

Nos preparamos para reuniones.
Nos preparamos para lanzamientos.
Nos preparamos para la estrategia.

Pero rara vez nos preparamos para cómo se va a sentir algo.

Ahí es donde entra el ensayo emocional.

Joe Dispenza ha hablado extensamente sobre la idea de que el cerebro y el cuerpo no distinguen con claridad entre experiencias reales y aquellas imaginadas con viveza. Cuando imaginamos repetidamente una situación con detalle emocional, comenzamos a entrenar nuestro sistema nervioso para reconocerla como algo conocido, en lugar de amenazante.

Esto no es neurociencia abstracta. Es condicionamiento práctico.

Y empieza a aparecer en todas partes una vez que lo notas.

Aprender de los ascensos más exigentes del mundo

Recordé este concepto recientemente cuando vi el brutal ascenso de Alex Honnold al edificio Taipei 101.

Lo que destacó no fue solo la preparación física; también habló de la preparación mental.

Antes del ascenso, ensayó de manera obsesiva:

  • Cómo arderían sus músculos.
  • Cómo cambiaría su respiración.
  • El modo en que su mente querría rendirse.
  • Cómo se sentiría el miedo a mitad de la subida.

Cuando ya estaba escalando, nada lo sorprendía.

El dolor no era agradable — pero era familiar.

Y la familiaridad genera control.

El emprendimiento es un deporte de resistencia emocional

Emprender no es una carrera corta. Ni siquiera es un maratón. Se parece más a un ascenso impredecible en el que el terreno cambia mientras asciendes.

En distintas etapas, te enfrentas a experiencias emocionales completamente nuevas:

  • El impacto de la responsabilidad cuando hay personas que dependen de ti para obtener ingresos.
  • La soledad del liderazgo cuando las decisiones no pueden delegarse al consenso.
  • La vulnerabilidad de la exposición conforme crece tu marca.
  • La presión del éxito cuando las expectativas aumentan más rápido que tu capacidad.

Ninguna de estas emociones significa que algo esté mal. Significan que algo es nuevo.

El problema surge cuando los fundadores se enfrentan a estas sensaciones por primera vez en tiempo real —con consecuencias reales— y las interpretan como fracaso.

Por qué la incomodidad familiar es más fácil que la nueva incomodidad

Tu sistema nervioso está diseñado para protegerte de lo desconocido. No le importa si algo es objetivamente peligroso — solo si resulta poco familiar.

Por eso:

  • Los fundadores primerizos entran en pánico con mayor facilidad.
  • Los nuevos niveles de éxito pueden sentirse desestabilizadores.
  • El crecimiento puede detonar ansiedad en lugar de confianza.

La emoción en sí no es el problema. La novedad lo es.

Cuando ya has “estado ahí” emocionalmente —incluso en un ensayo— tu cuerpo responde de manera distinta. Permaneces presente en lugar de reaccionar impulsivamente. Tomas decisiones en lugar de paralizarte.

Relacionado: Este es el cambio de mentalidad que distingue a los ganadores del resto

Cómo pueden los emprendedores practicar antes de que llegue el momento

El ensayo emocional no consiste en evitar la dificultad. Consiste en normalizarla. Así es como los fundadores pueden aplicarlo en la práctica:

1. Ensayar el fracaso, no solo el éxito
Visualiza cómo se siente cuando algo no funciona. No te dejes arrastrar por la decepción. Practica mantenerte centrado.

2. Practicar ser malinterpretado
El crecimiento suele implicar que otros proyecten suposiciones sobre ti. Ensaya la incomodidad de no corregir la narrativa — y aun así salir adelante.

3. Prepararte para el peso de las victorias
El éxito trae presión, escrutinio y expectativas. Muchos fundadores no se dan cuenta de lo desestabilizador que puede sentirse el crecimiento hasta que está sucediendo.

4. Nombrar las emociones antes de que aparezcan
Cuando lo anticipas, el miedo pierde poder. La anticipación convierte el pánico en información.

5. Entrenar tu sistema nervioso, no solo tu intelecto
En los momentos difíciles no necesitas más lógica. Necesitas familiaridad emocional.

Por qué esto genera una confianza real

La confianza no es fanfarronería. No es estridente. No consiste en fingir que las cosas no te afectan.

La confianza auténtica surge del reconocimiento:

“Conozco esta sensación.”
“He superado esto antes.”
“No necesito escapar de este momento.”

Eso es lo que realmente te da la experiencia: no perfección, sino estabilidad.

Los emprendedores que perduran

Los fundadores que resisten no son quienes evitan la incomodidad. Son quienes la esperaban.

Practican las sensaciones.
Ensayan los momentos difíciles.
No confunden la emoción con el peligro.

Tal como aprendimos de niños: la práctica no hace que las cosas sean indoloras. Las vuelve familiares. En el emprendimiento, la familiaridad suele ser la diferencia entre el pánico y el liderazgo.

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