El próximo gran hub tecnológico de Latinoamérica está en una isla de Brasil

La capital de Santa Catarina pasó de ser conocida principalmente por sus playas a convertirse en uno de los principales polos tecnológicos.

Por Stiven Cartagena | Sep 07, 2026
Stiven Cartagena

Las opiniones expresadas por los colaboradores de Entrepreneur son personales.

Conclusiones Clave

  • Florianópolis construyó en cuatro décadas un ecosistema tecnológico que hoy representa cerca del 25% del PIB de la isla.
  • Detrás de ese crecimiento hay una red de universidades, startups, empresas, inversionistas y organizaciones. Ahora, el desafío es conectar ese ecosistema con el resto del mundo.
  • El siguiente reto ya no es crecer localmente, sino conseguir capital para escalar, incorporar inteligencia artificial y tender puentes con otros ecosistemas de Latinoamérica y el mundo.

Florianópolis sigue siendo, ante todo, una isla de mar. Playas, surf, esa vida costera que la define desde siempre. Pero en los últimos años algo cambió: la tecnología se fue metiendo cada vez más en su economía y hasta en la forma en que la ciudad se piensa a sí misma. Empresas de software, startups, universidades, centros de innovación… todo eso fue creciendo alrededor de la isla hasta convertirse en una industria que ya nadie puede ignorar.

La tecnología ya dejó de ser una actividad secundaria en Florianópolis. En la isla representa cerca del 25% del PIB, según datos de Startup Genome, y alrededor de 6,000 empresas del sector generan unos 38,000 empleos directos.

La dimensión se entiende mejor cuando se mira al estado completo. Santa Catarina cerró 2025 con $47,900 millones de reales en facturación tecnológica y 102,200 empleos formales. Es el segundo estado de Brasil con más trabajadores en tecnología, solo por detrás de São Paulo.

No son cifras que hayan aparecido de un año para otro. Detrás de ellas hay casi cuatro décadas de empresas, universidades e instituciones que fueron armando las piezas de un ecosistema que hoy intenta dar el siguiente paso.

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Cuatro décadas construyendo un ecosistema

Desde empresarios, universidades, organizaciones de apoyo, inversionistas y gobiernos aportaron cada uno su parte para que las startups encontraran terreno fértil donde nacer y crecer en la región.

La historia empieza mucho antes de que Florianópolis se convirtiera en sede de uno de los eventos de startups más importantes de Brasil. Corría 1986 cuando un grupo de empresarios tecnológicos decidió fundar la Asociación Catarinense de Tecnología (ACATE). Por entonces el sector apenas sumaba unas pocas decenas de compañías, sin ninguna estructura institucional detrás que las sostuviera.

Cuatro décadas después, el panorama es completamente otro: Santa Catarina tiene más de 29,000 empresas tecnológicas, cerca de 100,000 trabajadores en el sector, y la tecnología ya representa el 7.75% del PIB estatal, según cifras de la propia ACATE.

La universidad también fue parte de esa historia. La propia ACATE identifica a la Universidade Federal de Santa Catarina (UFSC) como uno de los puntos de origen del emprendimiento tecnológico local: profesionales formados en la institución comenzaron a desarrollar empresas de tecnología y a conectar investigación con necesidades de la industria.

A esa red se sumaron programas de apoyo al emprendimiento, incubadoras, fondos, corporaciones y entidades como Sebrae.

Fábio Búrigo Zanuzzi, director técnico del Sebrae/SC, resume la lógica detrás de esa construcción en una frase: “No hacemos nada solos”.

Para Zanuzzi, el ecosistema funciona porque sus instituciones se sientan a conversar, planificar y ejecutar proyectos conjuntamente. El Startup Summit es una de las manifestaciones más visibles de esa coordinación.

Todo comenzó en 2018, con apenas unos 2,000 participantes.

Alexandre Souza, uno de los creadores del evento y gran impulsor de la iniciativa, cuenta que la idea nació de una pregunta simple que varios emprendedores locales se venían haciendo: ¿por qué Florianópolis no tenía todavía un gran evento de startups, como ya existían en São Paulo o Belo Horizonte?

El proyecto nació originalmente como Startup SC Summit, pensado para reunir al ecosistema de Santa Catarina. Pero antes de la primera edición, el Sebrae Nacional propuso convertirlo en un evento de alcance nacional.

El nombre perdió el “SC” y la escala comenzó a crecer: 4,000 participantes en 2019, una edición presencial reducida a 1,500 personas en 2021 por la pandemia, 6,000 en 2022, 8,000 en 2023 y más de 10,000 en las últimas ediciones.

Pero Souza insiste en que el Summit no construyó por sí mismo esa comunidad.

“El evento fue una cola de aquello que ya estaba todo conectado”,explica.

La metáfora revela que el Summit funcionó como un punto de encuentro para una red que ya existía.

El dato ayuda a explicar por qué el evento, celebrado en Florianópolis entre el 26 y el 28 de agosto, reunió a más de 10,000 participantes presenciales, startups, fondos de venture capital, corporaciones, universidades y delegaciones de otros países. Pero el evento es, en realidad, una consecuencia de esa estructura y no su origen.

Relacionado: Medellín redefine su ecosistema emprendedor con foco en talento, capital e innovación aplicada

La coordinación se convierte en una ventaja

La articulación institucional también se extiende fuera de la capital.

Santa Catarina tiene una economía diversificada: industrias metalmecánicas y automotrices en el norte, agroindustria en el oeste y un fuerte sector tecnológico en Florianópolis y otras ciudades.

Iomani Engelmann, cofundador y co-CEO de Pixeon y expresidente de ACATE, sostiene que el objetivo no es concentrar todas las startups en la capital, sino acercarlas a las industrias que necesitan sus soluciones.

Una empresa de agrotecnología, por ejemplo, puede tener más sentido cerca de los productores y los centros de procesamiento agrícola que en Florianópolis. Lo mismo ocurre con las startups que desarrollan soluciones para la industria automotriz o metalmecánica.

Esa estrategia convierte al ecosistema tecnológico en una capa transversal de toda la economía del estado. Y el resultado ya empieza a verse también en los indicadores de innovación. El Índice Brasil de Innovación y Desarrollo (IBID) 2025, elaborado por el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI), ubicó a Santa Catarina en el segundo lugar entre los 27 estados brasileños, solo por detrás de São Paulo. Y dentro de la región Sur, el estado se lleva el primer puesto, por delante de Paraná.

Pero Zanuzzi considera que ese segundo lugar no es motivo para acomodarse. Paraná, dice, se está acercando.

Durante el Startup Summit, Sebrae reunió a más de 40 instituciones para comenzar a estructurar una nueva agenda para mejorar la competitividad del ecosistema.

“Estamos mirando hacia atrás por el retrovisor”, señaló Zanuzzi. “Hubo cierta acomodación, pero necesitamos avanzar y avanzar más rápido”.

El objetivo es también evitar una de las ineficiencias habituales de los ecosistemas: que distintas instituciones desarrollen programas similares mientras otras necesidades permanecen sin atender.

“Muchas veces las instituciones hacen lo mismo y el recurso es escaso”, explicó.

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El capital sigue siendo una asignatura pendiente

El crecimiento tecnológico no elimina otro problema habitual de las startups latinoamericanas: conseguir capital suficiente para pasar de la primera etapa a una fase de escala.

El Fundo Germina, creado por Sebrae, es una de las iniciativas que intenta cerrar esa brecha. Durante el Startup Summit 2026, el fondo alcanzó R$200 millones después de que Sebrae São Paulo aportara otros R$100 millones.

El vehículo funciona como un fondo de fondos: en lugar de invertir directamente en startups, coloca recursos en fondos de venture capital que posteriormente seleccionan las empresas.

Según explicó Giovanni Beviláqua, coordinador de Acceso a Crédito e Inversiones del Sebrae Nacional, Germina busca cubrir una etapa posterior a los primeros mecanismos de financiamiento para startups, cuando las compañías necesitan cheques mayores.

Hasta ahora, el fondo ha invertido en cinco vehículos que, a su vez, han destinado recursos a 20 empresas. La meta es llegar a unas 200 compañías durante su periodo de inversión.

La necesidad de capital es especialmente relevante porque el ecosistema catarinense no está formado únicamente por startups en fase inicial. El estado también empieza a generar operaciones de mayor escala, incluyendo fusiones y adquisiciones dentro del sector tecnológico.

La apuesta es que una mayor disponibilidad de capital permita que más compañías puedan permanecer en Santa Catarina mientras crecen, en lugar de trasladarse a São Paulo o buscar desde el principio financiación internacional.

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La inteligencia artificial abre una nueva etapa

La siguiente transformación ya está ocurriendo dentro de las propias compañías.

Dynamox, una empresa de Florianópolis especializada en mantenimiento predictivo industrial pasó de desarrollar sensores inalámbricos de vibración a construir una plataforma que procesa alrededor de 2,500 millones de datos diarios. Su tecnología utiliza algoritmos e inteligencia artificial para ayudar a las industrias a anticipar fallas en sus equipos.

Pixeon, por su parte, aplica inteligencia artificial (IA) a imágenes médicas para ayudar a los radiólogos a priorizar estudios que podrían requerir una revisión más rápida.

Son ejemplos de una característica importante del ecosistema catarinense: la inteligencia artificial no aparece únicamente como una nueva categoría de startups, sino como una tecnología que empieza a incorporarse a industrias que ya forman parte de la economía regional.

ACATE también está tratando de acelerar esa transición. La asociación ha planteado objetivos de largo plazo para ampliar el uso de IA entre las empresas tecnológicas del estado, mientras su visión para 2066 proyecta que Santa Catarina podría convertirse en uno de los cinco mayores polos de innovación del mundo.

La meta es ambiciosa. ACATE proyecta para ese horizonte $239,000 millones de reales de facturación anual y más de 300,000 empleos directos en tecnología.

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El siguiente desafío está fuera de Brasil

El crecimiento del ecosistema está llevando a sus líderes a mirar más allá de las fronteras brasileñas.

El Global Startup Ecosystem Report 2026 de Startup Genome evaluó Florianópolis junto con São Paulo y Recife para identificar fortalezas y limitaciones de sus ecosistemas. El análisis encontró bases locales sólidas: universidades, instituciones ancla y permanencia de fundadores, pero también una necesidad de mejorar la conexión entre emprendedores, inversionistas, universidades y organizaciones que históricamente han trabajado en paralelo.

Para Alexandre Souza, ese es precisamente uno de los próximos desafíos.

“Uno de nuestros gaps es la falta de conectividad de nuestro emprendedor con emprendedores del mundo y con actores del mundo”, explicó.

La respuesta ya comenzó a materializarse. El Startup Summit 2026 recibió 29 delegaciones internacionales, incluyendo startups y representantes de otros ecosistemas. La programación incorporó además conexiones internacionales y traducción al español e inglés.

La estrategia también contempla atraer emprendedores extranjeros a Florianópolis. Souza considera que la calidad de vida, la seguridad y la infraestructura tecnológica de la ciudad pueden convertirse en activos para atraer talento de otros países, especialmente de América Latina.

Pero la internacionalización no se limita a traer gente a Brasil. También implica llevar el ecosistema hacia afuera.

Sebrae, por ejemplo, llevó recientemente a empresarios de la Serra Catarinense a Medellín, Colombia, para conocer durante una semana su modelo de innovación.

“Colombia es una referencia para nosotros en esta cuestión de los ecosistemas”, dijo Zanuzzi.

La comparación resulta natural. Medellín también construyó su ecosistema alrededor de la colaboración entre empresas, universidades, gobierno e instituciones de emprendimiento. Ahora Santa Catarina estudia esas experiencias mientras intenta resolver su propio desafío de internacionalización.

De una isla brasileña al mercado global

Florianópolis todavía está lejos de competir en escala con São Paulo, y el propio liderazgo del ecosistema reconoce que otros estados están intentando acortar la distancia.

Pero la transformación ocurrida en cuatro décadas resulta difícil de ignorar. En 1986, los primeros empresarios tecnológicos de Santa Catarina apenas comenzaban a organizarse. Hoy, el estado cuenta con decenas de miles de empresas tecnológicas, más de 100.000 trabajadores y una industria que representa una parte relevante de su economía.

El siguiente capítulo será más difícil.

Ya no se trata solamente de crear startups, formar talento o celebrar grandes eventos. Se trata de conseguir capital para escalar, incorporar inteligencia artificial, conectar empresas con las industrias tradicionales y construir relaciones con otros ecosistemas del mundo.

La historia de Florianópolis tampoco parece ser la de una ciudad que intenta copiar a Silicon Valley. Su apuesta es diferente: construir una red propia y utilizarla como infraestructura para que empresas nacidas en Santa Catarina puedan competir fuera de Brasil.

El Startup Summit comenzó como un encuentro para una comunidad que quería tener un evento propio. Ocho años después, esa comunidad está intentando hacer algo mucho más grande: convertir a Florianópolis de un punto de encuentro del ecosistema brasileño en una puerta de entrada y salida para la innovación latinoamericana.

Conclusiones Clave

  • Florianópolis construyó en cuatro décadas un ecosistema tecnológico que hoy representa cerca del 25% del PIB de la isla.
  • Detrás de ese crecimiento hay una red de universidades, startups, empresas, inversionistas y organizaciones. Ahora, el desafío es conectar ese ecosistema con el resto del mundo.
  • El siguiente reto ya no es crecer localmente, sino conseguir capital para escalar, incorporar inteligencia artificial y tender puentes con otros ecosistemas de Latinoamérica y el mundo.

Florianópolis sigue siendo, ante todo, una isla de mar. Playas, surf, esa vida costera que la define desde siempre. Pero en los últimos años algo cambió: la tecnología se fue metiendo cada vez más en su economía y hasta en la forma en que la ciudad se piensa a sí misma. Empresas de software, startups, universidades, centros de innovación… todo eso fue creciendo alrededor de la isla hasta convertirse en una industria que ya nadie puede ignorar.

La tecnología ya dejó de ser una actividad secundaria en Florianópolis. En la isla representa cerca del 25% del PIB, según datos de Startup Genome, y alrededor de 6,000 empresas del sector generan unos 38,000 empleos directos.

La dimensión se entiende mejor cuando se mira al estado completo. Santa Catarina cerró 2025 con $47,900 millones de reales en facturación tecnológica y 102,200 empleos formales. Es el segundo estado de Brasil con más trabajadores en tecnología, solo por detrás de São Paulo.

No son cifras que hayan aparecido de un año para otro. Detrás de ellas hay casi cuatro décadas de empresas, universidades e instituciones que fueron armando las piezas de un ecosistema que hoy intenta dar el siguiente paso.

Relacionado: El nuevo marketing: tendencias, ideas y jugadores en un entorno dominado por la IA

Cuatro décadas construyendo un ecosistema

Desde empresarios, universidades, organizaciones de apoyo, inversionistas y gobiernos aportaron cada uno su parte para que las startups encontraran terreno fértil donde nacer y crecer en la región.

La historia empieza mucho antes de que Florianópolis se convirtiera en sede de uno de los eventos de startups más importantes de Brasil. Corría 1986 cuando un grupo de empresarios tecnológicos decidió fundar la Asociación Catarinense de Tecnología (ACATE). Por entonces el sector apenas sumaba unas pocas decenas de compañías, sin ninguna estructura institucional detrás que las sostuviera.

Cuatro décadas después, el panorama es completamente otro: Santa Catarina tiene más de 29,000 empresas tecnológicas, cerca de 100,000 trabajadores en el sector, y la tecnología ya representa el 7.75% del PIB estatal, según cifras de la propia ACATE.

La universidad también fue parte de esa historia. La propia ACATE identifica a la Universidade Federal de Santa Catarina (UFSC) como uno de los puntos de origen del emprendimiento tecnológico local: profesionales formados en la institución comenzaron a desarrollar empresas de tecnología y a conectar investigación con necesidades de la industria.

A esa red se sumaron programas de apoyo al emprendimiento, incubadoras, fondos, corporaciones y entidades como Sebrae.

Fábio Búrigo Zanuzzi, director técnico del Sebrae/SC, resume la lógica detrás de esa construcción en una frase: “No hacemos nada solos”.

Para Zanuzzi, el ecosistema funciona porque sus instituciones se sientan a conversar, planificar y ejecutar proyectos conjuntamente. El Startup Summit es una de las manifestaciones más visibles de esa coordinación.

Todo comenzó en 2018, con apenas unos 2,000 participantes.

Alexandre Souza, uno de los creadores del evento y gran impulsor de la iniciativa, cuenta que la idea nació de una pregunta simple que varios emprendedores locales se venían haciendo: ¿por qué Florianópolis no tenía todavía un gran evento de startups, como ya existían en São Paulo o Belo Horizonte?

El proyecto nació originalmente como Startup SC Summit, pensado para reunir al ecosistema de Santa Catarina. Pero antes de la primera edición, el Sebrae Nacional propuso convertirlo en un evento de alcance nacional.

El nombre perdió el “SC” y la escala comenzó a crecer: 4,000 participantes en 2019, una edición presencial reducida a 1,500 personas en 2021 por la pandemia, 6,000 en 2022, 8,000 en 2023 y más de 10,000 en las últimas ediciones.

Pero Souza insiste en que el Summit no construyó por sí mismo esa comunidad.

“El evento fue una cola de aquello que ya estaba todo conectado”,explica.

La metáfora revela que el Summit funcionó como un punto de encuentro para una red que ya existía.

El dato ayuda a explicar por qué el evento, celebrado en Florianópolis entre el 26 y el 28 de agosto, reunió a más de 10,000 participantes presenciales, startups, fondos de venture capital, corporaciones, universidades y delegaciones de otros países. Pero el evento es, en realidad, una consecuencia de esa estructura y no su origen.

Relacionado: Medellín redefine su ecosistema emprendedor con foco en talento, capital e innovación aplicada

La coordinación se convierte en una ventaja

La articulación institucional también se extiende fuera de la capital.

Santa Catarina tiene una economía diversificada: industrias metalmecánicas y automotrices en el norte, agroindustria en el oeste y un fuerte sector tecnológico en Florianópolis y otras ciudades.

Iomani Engelmann, cofundador y co-CEO de Pixeon y expresidente de ACATE, sostiene que el objetivo no es concentrar todas las startups en la capital, sino acercarlas a las industrias que necesitan sus soluciones.

Una empresa de agrotecnología, por ejemplo, puede tener más sentido cerca de los productores y los centros de procesamiento agrícola que en Florianópolis. Lo mismo ocurre con las startups que desarrollan soluciones para la industria automotriz o metalmecánica.

Esa estrategia convierte al ecosistema tecnológico en una capa transversal de toda la economía del estado. Y el resultado ya empieza a verse también en los indicadores de innovación. El Índice Brasil de Innovación y Desarrollo (IBID) 2025, elaborado por el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI), ubicó a Santa Catarina en el segundo lugar entre los 27 estados brasileños, solo por detrás de São Paulo. Y dentro de la región Sur, el estado se lleva el primer puesto, por delante de Paraná.

Pero Zanuzzi considera que ese segundo lugar no es motivo para acomodarse. Paraná, dice, se está acercando.

Durante el Startup Summit, Sebrae reunió a más de 40 instituciones para comenzar a estructurar una nueva agenda para mejorar la competitividad del ecosistema.

“Estamos mirando hacia atrás por el retrovisor”, señaló Zanuzzi. “Hubo cierta acomodación, pero necesitamos avanzar y avanzar más rápido”.

El objetivo es también evitar una de las ineficiencias habituales de los ecosistemas: que distintas instituciones desarrollen programas similares mientras otras necesidades permanecen sin atender.

“Muchas veces las instituciones hacen lo mismo y el recurso es escaso”, explicó.

Relacionado: La puerta hacia Silicon Valley que desafía las barreras para los fundadores latinos

El capital sigue siendo una asignatura pendiente

El crecimiento tecnológico no elimina otro problema habitual de las startups latinoamericanas: conseguir capital suficiente para pasar de la primera etapa a una fase de escala.

El Fundo Germina, creado por Sebrae, es una de las iniciativas que intenta cerrar esa brecha. Durante el Startup Summit 2026, el fondo alcanzó R$200 millones después de que Sebrae São Paulo aportara otros R$100 millones.

El vehículo funciona como un fondo de fondos: en lugar de invertir directamente en startups, coloca recursos en fondos de venture capital que posteriormente seleccionan las empresas.

Según explicó Giovanni Beviláqua, coordinador de Acceso a Crédito e Inversiones del Sebrae Nacional, Germina busca cubrir una etapa posterior a los primeros mecanismos de financiamiento para startups, cuando las compañías necesitan cheques mayores.

Hasta ahora, el fondo ha invertido en cinco vehículos que, a su vez, han destinado recursos a 20 empresas. La meta es llegar a unas 200 compañías durante su periodo de inversión.

La necesidad de capital es especialmente relevante porque el ecosistema catarinense no está formado únicamente por startups en fase inicial. El estado también empieza a generar operaciones de mayor escala, incluyendo fusiones y adquisiciones dentro del sector tecnológico.

La apuesta es que una mayor disponibilidad de capital permita que más compañías puedan permanecer en Santa Catarina mientras crecen, en lugar de trasladarse a São Paulo o buscar desde el principio financiación internacional.

Relacionado: La apuesta de las empresas por los centros de capacidades globales que impulsa el talento latinoamericano

La inteligencia artificial abre una nueva etapa

La siguiente transformación ya está ocurriendo dentro de las propias compañías.

Dynamox, una empresa de Florianópolis especializada en mantenimiento predictivo industrial pasó de desarrollar sensores inalámbricos de vibración a construir una plataforma que procesa alrededor de 2,500 millones de datos diarios. Su tecnología utiliza algoritmos e inteligencia artificial para ayudar a las industrias a anticipar fallas en sus equipos.

Pixeon, por su parte, aplica inteligencia artificial (IA) a imágenes médicas para ayudar a los radiólogos a priorizar estudios que podrían requerir una revisión más rápida.

Son ejemplos de una característica importante del ecosistema catarinense: la inteligencia artificial no aparece únicamente como una nueva categoría de startups, sino como una tecnología que empieza a incorporarse a industrias que ya forman parte de la economía regional.

ACATE también está tratando de acelerar esa transición. La asociación ha planteado objetivos de largo plazo para ampliar el uso de IA entre las empresas tecnológicas del estado, mientras su visión para 2066 proyecta que Santa Catarina podría convertirse en uno de los cinco mayores polos de innovación del mundo.

La meta es ambiciosa. ACATE proyecta para ese horizonte $239,000 millones de reales de facturación anual y más de 300,000 empleos directos en tecnología.

Relacionado: México se consolida como hub tecnológico para empresas globales en la nueva era de la IA

El siguiente desafío está fuera de Brasil

El crecimiento del ecosistema está llevando a sus líderes a mirar más allá de las fronteras brasileñas.

El Global Startup Ecosystem Report 2026 de Startup Genome evaluó Florianópolis junto con São Paulo y Recife para identificar fortalezas y limitaciones de sus ecosistemas. El análisis encontró bases locales sólidas: universidades, instituciones ancla y permanencia de fundadores, pero también una necesidad de mejorar la conexión entre emprendedores, inversionistas, universidades y organizaciones que históricamente han trabajado en paralelo.

Para Alexandre Souza, ese es precisamente uno de los próximos desafíos.

“Uno de nuestros gaps es la falta de conectividad de nuestro emprendedor con emprendedores del mundo y con actores del mundo”, explicó.

La respuesta ya comenzó a materializarse. El Startup Summit 2026 recibió 29 delegaciones internacionales, incluyendo startups y representantes de otros ecosistemas. La programación incorporó además conexiones internacionales y traducción al español e inglés.

La estrategia también contempla atraer emprendedores extranjeros a Florianópolis. Souza considera que la calidad de vida, la seguridad y la infraestructura tecnológica de la ciudad pueden convertirse en activos para atraer talento de otros países, especialmente de América Latina.

Pero la internacionalización no se limita a traer gente a Brasil. También implica llevar el ecosistema hacia afuera.

Sebrae, por ejemplo, llevó recientemente a empresarios de la Serra Catarinense a Medellín, Colombia, para conocer durante una semana su modelo de innovación.

“Colombia es una referencia para nosotros en esta cuestión de los ecosistemas”, dijo Zanuzzi.

La comparación resulta natural. Medellín también construyó su ecosistema alrededor de la colaboración entre empresas, universidades, gobierno e instituciones de emprendimiento. Ahora Santa Catarina estudia esas experiencias mientras intenta resolver su propio desafío de internacionalización.

De una isla brasileña al mercado global

Florianópolis todavía está lejos de competir en escala con São Paulo, y el propio liderazgo del ecosistema reconoce que otros estados están intentando acortar la distancia.

Pero la transformación ocurrida en cuatro décadas resulta difícil de ignorar. En 1986, los primeros empresarios tecnológicos de Santa Catarina apenas comenzaban a organizarse. Hoy, el estado cuenta con decenas de miles de empresas tecnológicas, más de 100.000 trabajadores y una industria que representa una parte relevante de su economía.

El siguiente capítulo será más difícil.

Ya no se trata solamente de crear startups, formar talento o celebrar grandes eventos. Se trata de conseguir capital para escalar, incorporar inteligencia artificial, conectar empresas con las industrias tradicionales y construir relaciones con otros ecosistemas del mundo.

La historia de Florianópolis tampoco parece ser la de una ciudad que intenta copiar a Silicon Valley. Su apuesta es diferente: construir una red propia y utilizarla como infraestructura para que empresas nacidas en Santa Catarina puedan competir fuera de Brasil.

El Startup Summit comenzó como un encuentro para una comunidad que quería tener un evento propio. Ocho años después, esa comunidad está intentando hacer algo mucho más grande: convertir a Florianópolis de un punto de encuentro del ecosistema brasileño en una puerta de entrada y salida para la innovación latinoamericana.

El autor es editor del sitio Geektime en Español.

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