De financiar a crear: por qué los inversionistas hoy prefieren el “venture building”

Asumir un rol activo desde el día uno permite a los fondos reducir el fracaso temprano, ayuda a controlar la gobernanza del negocio y permite multiplicar la eficiencia del capital invertido.

Por Israel Pantaleón | Sep 04, 2026
claudenakagawa | Getty Images
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Las opiniones expresadas por los colaboradores de Entrepreneur son personales.

Conclusiones Clave

  • El venture building puede acelerar el camino a la Serie A y casi duplicar la tasa de supervivencia de las startups. Pero tiene un costo real: el builder retiene entre 30% y 50% del equity inicial a cambio de capital, infraestructura y validación desde el día uno.
  • Para muchas corporaciones, el reto hoy es aceptar que un socio externo participe como cofundador y ceder control sobre procesos que tradicionalmente manejaban por su cuenta.

Lanzar una startup suele sentirse como saltar en paracaídas mientras intentas armarlo en el aire, de ahí que, de acuerdo con el Global Startup Ecosystem Report, ocho de cada diez intentos fracasen antes de cumplir los dos primeros años. 

Ante este escenario, el venture building permite no saltar a ciegas, ya que pone a disposición un equipo experto que valida, financia y construye una empresa en conjunto con el emprendedor antes de dar el gran salto. 

El venture building es uno de los modelos de innovación más efectivos para incrementar los ingresos y generar un impacto real. De acuerdo con la consultora Ernest & Young, esta tendencia es un modelo que diseña y pone en marcha nuevos negocios transformadores aprovechando los recursos corporativos.

“Es una nueva realidad, el venture building abrió la puerta para que más organizaciones exploren alternativas de diversificación mediante nuevas empresas”, explica Camilo Manjarrés, socio fundador y Head Dreamer de CoCoCo.Manjarrés explica que las compañías entendieron que depender de un solo modelo de negocio aumenta su vulnerabilidad ante retos como son los cambios regulatorios, transformaciones de mercado o eventos inesperados como la pandemia. 

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Por qué apostar por el venture building

Los proyectos o startups desarrollados mediante esta metodología alcanzan una ronda Serie A en tan solo 25.2 meses frente a los 56 meses del modelo tradicional, de acuerdo con la Global Startup Studio Network (GSSN). Esta aceleración se debe a la infraestructura compartida que valida y escala el negocio en tiempo récord.

Además, para sostener esta velocidad y cubrir los servicios operativos, el builder retiene entre el 30% y el 50% del equity inicial (hasta 80% antes del spin-off). Por lo que esta participación compensa la aportación de capital de riesgo, la propiedad intelectual y el respaldo técnico desde el día uno. 

Las compañías que apuestan por el venture building consideran que en los proyectos donde participan, su papel va más allá de solo una consultora que les mencione en qué pueden invertir o apostar. 

Para Manjarrés, que mediante el modelo de CoCoCo apuesta por el venture building, su papel es más el de un cofundador que el de un consultor, ya que el modelo permite a las empresas construir proyectos en paralelo y no solo entregar recomendaciones. 

Otra razón por la que apostar por este modelo se debe a que casi duplica las probabilidades de supervivencia financiera de una compañía. Este dato es de gran relevancia debido a que el 72% de las startups creadas en un estudio logran levantar una ronda Serie A, frente a solo un 42% en el camino tradicional, señala el GSSN.

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Principales desafíos

El venture building en las corporaciones enfrenta desafíos, entre ellos se encuentra el explicar un modelo que todavía resulta novedoso para muchos consejos de administración, ya que las empresas deben aceptar la innovación como una herramienta para asumir riesgos, validar hipótesis y cancelar proyectos cuando los resultados no justifican nuevas inversiones. 

Manjarrés reconoce que pocas empresas buscan de forma espontánea un socio para crear nuevos negocios, por lo que en su experiencia es uno de los principales desafíos. 

Por ello, gran parte del trabajo consiste en “encender la llama” dentro de las organizaciones, demostrar el potencial de nuevas oportunidades y convencer a los directivos de que diversificar hoy fortalece la competitividad de mañana.

El directivo señala que las empresas enfocadas en el venture building son un brazo externo de innovación para las compañías: “Las empresas mantienen sus operaciones diarias, mientras que la startup tiene como tarea desarrollar proyectos paralelos que aprovechan los activos de los corporativos, como la necesidad de enfrentar la burocracia, los procesos internos o los conflictos de interés”.

El venture building funciona como un brazo externo de innovación: la corporación sigue operando como siempre, mientras la startup avanza sin la burocracia, los procesos internos o los conflictos de interés que normalmente frenarían el mismo proyecto si se intentara desde dentro. Quizás por eso el modelo gana terreno: promete menos velocidad y más espacio para que la idea no se atore en la propia empresa.

Conclusiones Clave

  • El venture building puede acelerar el camino a la Serie A y casi duplicar la tasa de supervivencia de las startups. Pero tiene un costo real: el builder retiene entre 30% y 50% del equity inicial a cambio de capital, infraestructura y validación desde el día uno.
  • Para muchas corporaciones, el reto hoy es aceptar que un socio externo participe como cofundador y ceder control sobre procesos que tradicionalmente manejaban por su cuenta.

Lanzar una startup suele sentirse como saltar en paracaídas mientras intentas armarlo en el aire, de ahí que, de acuerdo con el Global Startup Ecosystem Report, ocho de cada diez intentos fracasen antes de cumplir los dos primeros años. 

Ante este escenario, el venture building permite no saltar a ciegas, ya que pone a disposición un equipo experto que valida, financia y construye una empresa en conjunto con el emprendedor antes de dar el gran salto. 

El venture building es uno de los modelos de innovación más efectivos para incrementar los ingresos y generar un impacto real. De acuerdo con la consultora Ernest & Young, esta tendencia es un modelo que diseña y pone en marcha nuevos negocios transformadores aprovechando los recursos corporativos.

“Es una nueva realidad, el venture building abrió la puerta para que más organizaciones exploren alternativas de diversificación mediante nuevas empresas”, explica Camilo Manjarrés, socio fundador y Head Dreamer de CoCoCo.Manjarrés explica que las compañías entendieron que depender de un solo modelo de negocio aumenta su vulnerabilidad ante retos como son los cambios regulatorios, transformaciones de mercado o eventos inesperados como la pandemia. 

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Por qué apostar por el venture building

Los proyectos o startups desarrollados mediante esta metodología alcanzan una ronda Serie A en tan solo 25.2 meses frente a los 56 meses del modelo tradicional, de acuerdo con la Global Startup Studio Network (GSSN). Esta aceleración se debe a la infraestructura compartida que valida y escala el negocio en tiempo récord.

Además, para sostener esta velocidad y cubrir los servicios operativos, el builder retiene entre el 30% y el 50% del equity inicial (hasta 80% antes del spin-off). Por lo que esta participación compensa la aportación de capital de riesgo, la propiedad intelectual y el respaldo técnico desde el día uno. 

Las compañías que apuestan por el venture building consideran que en los proyectos donde participan, su papel va más allá de solo una consultora que les mencione en qué pueden invertir o apostar. 

Para Manjarrés, que mediante el modelo de CoCoCo apuesta por el venture building, su papel es más el de un cofundador que el de un consultor, ya que el modelo permite a las empresas construir proyectos en paralelo y no solo entregar recomendaciones. 

Otra razón por la que apostar por este modelo se debe a que casi duplica las probabilidades de supervivencia financiera de una compañía. Este dato es de gran relevancia debido a que el 72% de las startups creadas en un estudio logran levantar una ronda Serie A, frente a solo un 42% en el camino tradicional, señala el GSSN.

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Principales desafíos

El venture building en las corporaciones enfrenta desafíos, entre ellos se encuentra el explicar un modelo que todavía resulta novedoso para muchos consejos de administración, ya que las empresas deben aceptar la innovación como una herramienta para asumir riesgos, validar hipótesis y cancelar proyectos cuando los resultados no justifican nuevas inversiones. 

Manjarrés reconoce que pocas empresas buscan de forma espontánea un socio para crear nuevos negocios, por lo que en su experiencia es uno de los principales desafíos. 

Por ello, gran parte del trabajo consiste en “encender la llama” dentro de las organizaciones, demostrar el potencial de nuevas oportunidades y convencer a los directivos de que diversificar hoy fortalece la competitividad de mañana.

El directivo señala que las empresas enfocadas en el venture building son un brazo externo de innovación para las compañías: “Las empresas mantienen sus operaciones diarias, mientras que la startup tiene como tarea desarrollar proyectos paralelos que aprovechan los activos de los corporativos, como la necesidad de enfrentar la burocracia, los procesos internos o los conflictos de interés”.

El venture building funciona como un brazo externo de innovación: la corporación sigue operando como siempre, mientras la startup avanza sin la burocracia, los procesos internos o los conflictos de interés que normalmente frenarían el mismo proyecto si se intentara desde dentro. Quizás por eso el modelo gana terreno: promete menos velocidad y más espacio para que la idea no se atore en la propia empresa.

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