La oportunidad de América Latina en la nueva economía global de la IA
Por estos días todo el mundo habla de inteligencia artificial, pero ¿están todos los países realmente listos para aprovecharla?
Las opiniones expresadas por los colaboradores de Entrepreneur son personales.
Conclusiones Clave
- Casi nueve de cada diez empresas ya usan IA, pero solo un tercio la ha llevado a toda la organización.
- Para América Latina, la ventaja dependerá de cerrar esa brecha y de decidir qué capacidades quiere desarrollar por cuenta propia.
- Un evento en Medellín, en noviembre, reunirá a líderes de todo el mundo para discutir el papel de la IA en la economía global y las oportunidades que abre para América Latina.
La inteligencia artificial (IA) no solo está cambiando la forma en que operan las empresas. También se volvió un terreno de competencia estratégica entre potencias, en medio de tensiones por los semiconductores, los datos, la infraestructura digital y la capacidad de cómputo.
Por eso, la carrera ya no consiste solo en desarrollar modelos más avanzados. También hay que asegurar la energía, el talento especializado y la infraestructura para desplegarlos a gran escala. De esas capacidades puede depender qué economías lideren la próxima etapa de innovación y cuáles tengan más dificultades para sumarse.
Las empresas tienen su propio reto: pasar de experimentar con la tecnología a obtener resultados concretos. Según el informe The State of AI 2025, de McKinsey & Company, 88% de los encuestados dijo que su organización usaba IA en al menos una función del negocio. Sin embargo, solo cerca de un tercio había empezado a escalar esos programas en toda la compañía.
Esa brecha entre adoptar e implementar a gran escala ayuda a explicar por qué invertir en IA no basta, por sí solo, para transformar la productividad. Para capturar su valor, las empresas tienen que adaptar sus procesos, desarrollar nuevas competencias y encontrar usos que respondan a necesidades reales del negocio.
Los efectos económicos ya empiezan a verse en los indicadores de productividad y empleo. El 2025 Global AI Jobs Barometer, de PwC, analizó cerca de 1,000 millones de ofertas laborales en seis continentes, además de datos empresariales. Encontró que, entre 2018 y 2024, los sectores más expuestos a la IA aumentaron 27% sus ingresos por empleado, frente a 9% en los menos expuestos. Además, los trabajadores con habilidades en IA recibieron en 2024 una prima salarial superior al resto.
Los datos muestran que las capacidades tecnológicas pueden convertirse en una ventaja económica. Pero también dejan una pregunta abierta sobre quién se queda con los beneficios: ¿qué países, empresas y trabajadores tienen las condiciones para aprovecharlos?
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América Latina ante la nueva economía de la inteligencia artificial
Para América Latina, el auge de la IA es una oportunidad para ganar productividad, modernizar industrias tradicionales y crear soluciones para mercados internacionales. Convertir ese potencial en crecimiento sostenible, sin embargo, exige superar obstáculos de conectividad, formación de talento, inversión y acceso a infraestructura tecnológica.
La región también tiene que decidir cómo quiere participar en una industria donde los modelos, los semiconductores y los centros de datos demandan inversiones enormes. Adoptar herramientas ya existentes puede traer eficiencias, pero desarrollar capacidades propias también cuenta: ayuda a crear empresas competitivas y a depender menos de otros.
Las PyMEs, por su parte, deben incorporar la IA sin tener los recursos de las grandes corporaciones. Y los gobiernos tienen tareas igual de grandes: preparar a los trabajadores para los cambios del mercado laboral, modernizar los servicios públicos y fijar reglas que impulsen la innovación sin descuidar la seguridad ni la responsabilidad.
A esto se suma la geopolítica. Mientras las potencias compiten por el liderazgo tecnológico, las alianzas internacionales, los flujos de inversión y el acceso a recursos estratégicos pesan cada vez más. Para la región, esto abre la puerta a atraer capital y entrar en nuevas cadenas de valor, aunque también obliga a definir cómo aprovechar esas oportunidades según sus propias prioridades económicas.
Colombia es parte de esa discusión. Su capacidad para formar talento digital, atraer inversión y conectar a sus empresas con mercados internacionales será clave para definir qué papel juega en esta transformación.
Relacionado: Cuando la inteligencia artificial decida cómo pagar, ¿qué lugar ocuparán los bancos?
Los desafíos de la IA en la agenda global
En ese contexto, Medellín será sede del Horasis Global Summit 2026, del 10 al 13 de noviembre, bajo el tema Building Tomorrow (Construyendo el Mañana). El encuentro reunirá a más de 1,000 líderes empresariales, representantes de gobiernos, innovadores y pensadores de todo el mundo para discutir cómo responder a los cambios tecnológicos, económicos, geopolíticos y sociales.
La agenda incluye varios paneles que miran la IA desde distintos ángulos: su impacto en las empresas, los límites de su autonomía, la regulación, las industrias creativas y las condiciones para que sus beneficios lleguen a más sectores de la sociedad.
Building Human–AI Partnership, por ejemplo, analizará cómo las organizaciones pueden incorporar sistemas inteligentes en la toma de decisiones sin diluir la responsabilidad humana. Agentic AI and the Future of Decision-Making hablará de herramientas capaces de planificar y ejecutar tareas con poca intervención humana, y de las salvaguardas que necesitan para ser implementadas.
La gobernanza también tendrá un lugar central. En Governing Artificial Intelligence, los participantes discutirán cómo traducir los principios éticos en reglas aplicables y qué mecanismos pueden garantizar la rendición de cuentas cuando estos sistemas operan a gran escala.
Otros paneles abordarán los cambios en las industrias creativas y los riesgos de usar chatbots como apoyo emocional, el mercado y la sostenibilidad de la industria de la IA, así como su impacto social.
La agenda también deja espacio para el rumbo político y económico de América Latina. Una de las sesiones plenarias, Colombia at a Turning Point, estará dedicada al nuevo ciclo político del país tras las recientes elecciones nacionales.
De la transformación tecnológica a las oportunidades económicas
La IA está cambiando las condiciones en las que compiten empresas y países. Pero sus resultados dependerán tanto del avance tecnológico como de la capacidad de convertirlo en productividad, nuevos negocios y crecimiento económico.
Para América Latina, el desafío es fortalecer lo que le permita aprovechar este momento: desde la infraestructura y la formación de talento hasta la inversión y el desarrollo empresarial. Al mismo tiempo, los cambios geopolíticos la obligan a decidir cómo quiere posicionarse frente a una industria cada vez más estratégica.
Conclusiones Clave
- Casi nueve de cada diez empresas ya usan IA, pero solo un tercio la ha llevado a toda la organización.
- Para América Latina, la ventaja dependerá de cerrar esa brecha y de decidir qué capacidades quiere desarrollar por cuenta propia.
- Un evento en Medellín, en noviembre, reunirá a líderes de todo el mundo para discutir el papel de la IA en la economía global y las oportunidades que abre para América Latina.
La inteligencia artificial (IA) no solo está cambiando la forma en que operan las empresas. También se volvió un terreno de competencia estratégica entre potencias, en medio de tensiones por los semiconductores, los datos, la infraestructura digital y la capacidad de cómputo.
Por eso, la carrera ya no consiste solo en desarrollar modelos más avanzados. También hay que asegurar la energía, el talento especializado y la infraestructura para desplegarlos a gran escala. De esas capacidades puede depender qué economías lideren la próxima etapa de innovación y cuáles tengan más dificultades para sumarse.
Las empresas tienen su propio reto: pasar de experimentar con la tecnología a obtener resultados concretos. Según el informe The State of AI 2025, de McKinsey & Company, 88% de los encuestados dijo que su organización usaba IA en al menos una función del negocio. Sin embargo, solo cerca de un tercio había empezado a escalar esos programas en toda la compañía.
Esa brecha entre adoptar e implementar a gran escala ayuda a explicar por qué invertir en IA no basta, por sí solo, para transformar la productividad. Para capturar su valor, las empresas tienen que adaptar sus procesos, desarrollar nuevas competencias y encontrar usos que respondan a necesidades reales del negocio.
Los efectos económicos ya empiezan a verse en los indicadores de productividad y empleo. El 2025 Global AI Jobs Barometer, de PwC, analizó cerca de 1,000 millones de ofertas laborales en seis continentes, además de datos empresariales. Encontró que, entre 2018 y 2024, los sectores más expuestos a la IA aumentaron 27% sus ingresos por empleado, frente a 9% en los menos expuestos. Además, los trabajadores con habilidades en IA recibieron en 2024 una prima salarial superior al resto.
Los datos muestran que las capacidades tecnológicas pueden convertirse en una ventaja económica. Pero también dejan una pregunta abierta sobre quién se queda con los beneficios: ¿qué países, empresas y trabajadores tienen las condiciones para aprovecharlos?
Relacionado: Los agentes de IA ya pueden actuar por sí mismos y las empresas comienzan a adoptarlos
América Latina ante la nueva economía de la inteligencia artificial
Para América Latina, el auge de la IA es una oportunidad para ganar productividad, modernizar industrias tradicionales y crear soluciones para mercados internacionales. Convertir ese potencial en crecimiento sostenible, sin embargo, exige superar obstáculos de conectividad, formación de talento, inversión y acceso a infraestructura tecnológica.
La región también tiene que decidir cómo quiere participar en una industria donde los modelos, los semiconductores y los centros de datos demandan inversiones enormes. Adoptar herramientas ya existentes puede traer eficiencias, pero desarrollar capacidades propias también cuenta: ayuda a crear empresas competitivas y a depender menos de otros.
Las PyMEs, por su parte, deben incorporar la IA sin tener los recursos de las grandes corporaciones. Y los gobiernos tienen tareas igual de grandes: preparar a los trabajadores para los cambios del mercado laboral, modernizar los servicios públicos y fijar reglas que impulsen la innovación sin descuidar la seguridad ni la responsabilidad.
A esto se suma la geopolítica. Mientras las potencias compiten por el liderazgo tecnológico, las alianzas internacionales, los flujos de inversión y el acceso a recursos estratégicos pesan cada vez más. Para la región, esto abre la puerta a atraer capital y entrar en nuevas cadenas de valor, aunque también obliga a definir cómo aprovechar esas oportunidades según sus propias prioridades económicas.
Colombia es parte de esa discusión. Su capacidad para formar talento digital, atraer inversión y conectar a sus empresas con mercados internacionales será clave para definir qué papel juega en esta transformación.
Relacionado: Cuando la inteligencia artificial decida cómo pagar, ¿qué lugar ocuparán los bancos?
Los desafíos de la IA en la agenda global
En ese contexto, Medellín será sede del Horasis Global Summit 2026, del 10 al 13 de noviembre, bajo el tema Building Tomorrow (Construyendo el Mañana). El encuentro reunirá a más de 1,000 líderes empresariales, representantes de gobiernos, innovadores y pensadores de todo el mundo para discutir cómo responder a los cambios tecnológicos, económicos, geopolíticos y sociales.
La agenda incluye varios paneles que miran la IA desde distintos ángulos: su impacto en las empresas, los límites de su autonomía, la regulación, las industrias creativas y las condiciones para que sus beneficios lleguen a más sectores de la sociedad.
Building Human–AI Partnership, por ejemplo, analizará cómo las organizaciones pueden incorporar sistemas inteligentes en la toma de decisiones sin diluir la responsabilidad humana. Agentic AI and the Future of Decision-Making hablará de herramientas capaces de planificar y ejecutar tareas con poca intervención humana, y de las salvaguardas que necesitan para ser implementadas.
La gobernanza también tendrá un lugar central. En Governing Artificial Intelligence, los participantes discutirán cómo traducir los principios éticos en reglas aplicables y qué mecanismos pueden garantizar la rendición de cuentas cuando estos sistemas operan a gran escala.
Otros paneles abordarán los cambios en las industrias creativas y los riesgos de usar chatbots como apoyo emocional, el mercado y la sostenibilidad de la industria de la IA, así como su impacto social.
La agenda también deja espacio para el rumbo político y económico de América Latina. Una de las sesiones plenarias, Colombia at a Turning Point, estará dedicada al nuevo ciclo político del país tras las recientes elecciones nacionales.
De la transformación tecnológica a las oportunidades económicas
La IA está cambiando las condiciones en las que compiten empresas y países. Pero sus resultados dependerán tanto del avance tecnológico como de la capacidad de convertirlo en productividad, nuevos negocios y crecimiento económico.
Para América Latina, el desafío es fortalecer lo que le permita aprovechar este momento: desde la infraestructura y la formación de talento hasta la inversión y el desarrollo empresarial. Al mismo tiempo, los cambios geopolíticos la obligan a decidir cómo quiere posicionarse frente a una industria cada vez más estratégica.