La IA está agotando a quienes más la usan: cómo escapar del “brain fry” y priorizar tu tranquilidad

Los líderes más astutos están analizando en qué casos la IA realmente les aligera el trabajo y en cuáles solo aumenta su carga mental. Así lo hacen.

Por Aytekin Tank | Oct 22, 2026
MF3d | Getty Images

Las opiniones expresadas por los colaboradores de Entrepreneur son personales.

Conclusiones Clave

  • El agotamiento prospera en la ambigüedad. Por supuesto, anima a tus equipos a usar inteligencia artificial, pero deja claras tus expectativas, haz transparentes tus procesos y mantén límites firmes.
  • En cuanto a su propio uso de la IA, los líderes deben establecer mejores prácticas por escrito y asegurarse de que cada colaborador entienda cuándo usar estas herramientas y cómo hacerlo.

Si al final del día terminas agotado, mentalmente drenado y sin energía para hacer algo más que ver tu teléfono o una serie en Netflix, no estás solo.

Cada vez más usuarios intensivos de inteligencia artificial (IA) padecen un fenómeno que los investigadores llaman brain fry. Como lo describió un director general, no se debe al trabajo en sí, sino a la labor de supervisar todo lo que sus herramientas de IA hacen por él. “No es burnout en el sentido tradicional. Es algo más extraño: una especie de sobrecarga cognitiva disfrazada de productividad”, explica.

Admito que yo mismo lo he sentido. Siempre me he esforzado por delegar las tareas operativas y concentrarme solo en las que considero realmente valiosas. Pero últimamente también he comprobado lo fácil que es caer en la trampa de la productividad: al ganar eficiencia, nos echamos encima más proyectos y repartimos nuestra atención como nunca.

Tanto multitasking pasa factura. Pero la solución no necesariamente es usar menos herramientas de IA, sino pensar estratégicamente en cómo pueden aligerar de verdad tu carga en lugar de sumarle peso a tu cerebro ya sobrecargado. Así se hace.

Relacionado: La IA puede agotar a tu equipo… o salvarlo. Aquí está la diferencia

Los límites de la eficiencia

Una de las cosas que más me gustan de la IA es que ha democratizado la creación de startups. Como emprendedor que financia su propio negocio, nunca he creído que una gran idea necesite capital de riesgo para convertirse en un negocio viable. Esto nunca había sido tan cierto como ahora. Incluso quienes no saben programar pueden poner en marcha una startup por su cuenta, sin conocimientos de programación.

La IA generativa no solo puede funcionar como un equipo de apoyo en las primeras etapas de un negocio, sino que también agiliza tareas engorrosas que consumen muchísimo tiempo. Antes, redactar un contrato implicaba pagarle a un abogado o pasar todo un fin de semana batallando con plantillas. Ahora basta con unos minutos. Lo mismo ocurre al escribir textos publicitarios, resumir una gran cantidad de comentarios de clientes o preparar una presentación para inversionistas. Las barreras de entrada se han reducido drásticamente, y eso es una buena noticia.

El problema está en qué hacemos con el tiempo que ahora tenemos disponible. Estoy totalmente a favor de la productividad: detesto tanto las tareas innecesarias que incluso escribí un libro sobre cómo automatizarlas. En particular, los agentes de IA han transformado radicalmente el panorama al trabajar de forma autónoma para completar tareas rutinarias que antes nos consumían horas del día. Los resultados han sido extraordinarios: ahora tengo sistemas diseñados para simplificar todas mis tareas más tediosas, lo que me permite concentrarme en otras cosas.

Sin embargo, investigadores de Boston Consulting Group (BCG) y de la Universidad de California han identificado un nuevo problema: los agentes de IA no son perfectos y necesitan supervisión para comprobar que avanzan en la dirección correcta. Los investigadores llaman brain fry al agotamiento mental que provoca supervisar tantos agentes. Lo definen como “fatiga mental provocada por el uso excesivo de herramientas de IA o por supervisarlas más allá de la propia capacidad cognitiva”.

Lo entiendo perfectamente. Muchas empresas están presionando a sus empleados para que se conviertan en supervisores incansables de tareas realizadas con IA, hasta el punto de vincular los indicadores de desempeño con la cantidad de líneas de código generadas por estas herramientas. Pero el problema no es la IA en sí, sino la forma en que se está implementando. Y corresponde a los líderes asegurarse de que sus equipos la utilicen en su beneficio, para disponer de más espacio mental, no de menos.

Relacionado: Los agentes de IA son seductores, pero ¿quién es responsable cuando fallan?

Cómo pueden ayudar los líderes

En mi empresa, Jotform, hemos adoptado con entusiasmo la revolución de la IA. La inteligencia artificial ofrece grandes posibilidades para mejorar los formularios en línea y hemos lanzado varios productos —como nuestro creador de aplicaciones con IA— diseñados para facilitarles la vida a nuestros clientes. Nuestros propios equipos también los utilizan y, en mi opinión, esa es la mejor manera de comprobar que funcionan.

Aun así, desde el principio establecimos una serie de buenas prácticas para el uso de la IA, que considero que nos han ayudado a mantener a raya el brain fry. Así es como lo estamos abordando.

No delegues a la IA el trabajo que exige pensar a fondo

Una de las cosas que hemos procurado hacer es evitar que la IA piense por nosotros. Si bien es importante que los equipos experimenten con nuevas herramientas, la creatividad humana siempre debe ocupar un lugar central. La IA generativa puede funcionar perfectamente como colaboradora y como interlocutora para poner a prueba ideas, pero, al final del día, una persona debe llevar el timón.

Para mí, la función más importante de la IA es eliminar las tareas tediosas y repetitivas. En nuestro caso, eso significa utilizarla para organizar una bandeja de entrada caótica, resumir las notas de las reuniones y ayudarnos a desarrollar nuevas ideas mediante sesiones de lluvia de ideas. No significa delegarle nuestro pensamiento ni nuestra creatividad.

Los investigadores descubrieron que, cuando la IA se limita a este propósito, el riesgo de sufrir brain fry se mantiene a raya.

Relacionado: Del burnout al síndrome del fundador: la nueva amenaza para la creatividad

Establece reglas claras y límites bien definidos

Tus empleados no deberían sentir que trabajan en el Viejo Oeste cuando utilizan la IA, como si todo estuviera permitido y no hubiera reglas. Los líderes deben establecer buenas prácticas y asegurarse de que cada empleado comprenda cuándo y cómo utilizar las herramientas de inteligencia artificial.

Las directrices claras sobre el uso de la IA no solo protegen a tu empresa y sus datos, sino que también evitan que los empleados se sientan abrumados o confundidos. En Jotform, nos aseguramos de que el uso de la IA sea transparente y de que todos comprendan qué tareas están completamente fuera de sus límites.

No esperes que la productividad crezca indefinidamente

Creo firmemente, y siempre lo haré, en el poder del descanso. Muchas de mis mejores ideas y descubrimientos no han surgido mientras estoy frente a la computadora, sino entre los olivares de la granja de mi familia en Turquía.

El brain fry es una señal del desgaste mental que provoca supervisar demasiados agentes de IA, y eso representa un problema. La inteligencia artificial permite hacer más con menos, pero sus beneficios no son ilimitados. Las personas necesitan descansar, y los mejores líderes lo saben. Protege el tiempo de descanso de tus equipos y asegúrate de que tengan claras tus expectativas sobre los resultados que deben alcanzar.

El agotamiento laboral prospera cuando hay ambigüedad. Por supuesto, fomenta el uso de la IA entre tus equipos, pero deja claras tus expectativas, establece procesos transparentes y define límites firmes.

Conclusiones Clave

  • El agotamiento prospera en la ambigüedad. Por supuesto, anima a tus equipos a usar inteligencia artificial, pero deja claras tus expectativas, haz transparentes tus procesos y mantén límites firmes.
  • En cuanto a su propio uso de la IA, los líderes deben establecer mejores prácticas por escrito y asegurarse de que cada colaborador entienda cuándo usar estas herramientas y cómo hacerlo.

Si al final del día terminas agotado, mentalmente drenado y sin energía para hacer algo más que ver tu teléfono o una serie en Netflix, no estás solo.

Cada vez más usuarios intensivos de inteligencia artificial (IA) padecen un fenómeno que los investigadores llaman brain fry. Como lo describió un director general, no se debe al trabajo en sí, sino a la labor de supervisar todo lo que sus herramientas de IA hacen por él. “No es burnout en el sentido tradicional. Es algo más extraño: una especie de sobrecarga cognitiva disfrazada de productividad”, explica.

Admito que yo mismo lo he sentido. Siempre me he esforzado por delegar las tareas operativas y concentrarme solo en las que considero realmente valiosas. Pero últimamente también he comprobado lo fácil que es caer en la trampa de la productividad: al ganar eficiencia, nos echamos encima más proyectos y repartimos nuestra atención como nunca.

Tanto multitasking pasa factura. Pero la solución no necesariamente es usar menos herramientas de IA, sino pensar estratégicamente en cómo pueden aligerar de verdad tu carga en lugar de sumarle peso a tu cerebro ya sobrecargado. Así se hace.

Relacionado: La IA puede agotar a tu equipo… o salvarlo. Aquí está la diferencia

Los límites de la eficiencia

Una de las cosas que más me gustan de la IA es que ha democratizado la creación de startups. Como emprendedor que financia su propio negocio, nunca he creído que una gran idea necesite capital de riesgo para convertirse en un negocio viable. Esto nunca había sido tan cierto como ahora. Incluso quienes no saben programar pueden poner en marcha una startup por su cuenta, sin conocimientos de programación.

La IA generativa no solo puede funcionar como un equipo de apoyo en las primeras etapas de un negocio, sino que también agiliza tareas engorrosas que consumen muchísimo tiempo. Antes, redactar un contrato implicaba pagarle a un abogado o pasar todo un fin de semana batallando con plantillas. Ahora basta con unos minutos. Lo mismo ocurre al escribir textos publicitarios, resumir una gran cantidad de comentarios de clientes o preparar una presentación para inversionistas. Las barreras de entrada se han reducido drásticamente, y eso es una buena noticia.

El problema está en qué hacemos con el tiempo que ahora tenemos disponible. Estoy totalmente a favor de la productividad: detesto tanto las tareas innecesarias que incluso escribí un libro sobre cómo automatizarlas. En particular, los agentes de IA han transformado radicalmente el panorama al trabajar de forma autónoma para completar tareas rutinarias que antes nos consumían horas del día. Los resultados han sido extraordinarios: ahora tengo sistemas diseñados para simplificar todas mis tareas más tediosas, lo que me permite concentrarme en otras cosas.

Sin embargo, investigadores de Boston Consulting Group (BCG) y de la Universidad de California han identificado un nuevo problema: los agentes de IA no son perfectos y necesitan supervisión para comprobar que avanzan en la dirección correcta. Los investigadores llaman brain fry al agotamiento mental que provoca supervisar tantos agentes. Lo definen como “fatiga mental provocada por el uso excesivo de herramientas de IA o por supervisarlas más allá de la propia capacidad cognitiva”.

Lo entiendo perfectamente. Muchas empresas están presionando a sus empleados para que se conviertan en supervisores incansables de tareas realizadas con IA, hasta el punto de vincular los indicadores de desempeño con la cantidad de líneas de código generadas por estas herramientas. Pero el problema no es la IA en sí, sino la forma en que se está implementando. Y corresponde a los líderes asegurarse de que sus equipos la utilicen en su beneficio, para disponer de más espacio mental, no de menos.

Relacionado: Los agentes de IA son seductores, pero ¿quién es responsable cuando fallan?

Cómo pueden ayudar los líderes

En mi empresa, Jotform, hemos adoptado con entusiasmo la revolución de la IA. La inteligencia artificial ofrece grandes posibilidades para mejorar los formularios en línea y hemos lanzado varios productos —como nuestro creador de aplicaciones con IA— diseñados para facilitarles la vida a nuestros clientes. Nuestros propios equipos también los utilizan y, en mi opinión, esa es la mejor manera de comprobar que funcionan.

Aun así, desde el principio establecimos una serie de buenas prácticas para el uso de la IA, que considero que nos han ayudado a mantener a raya el brain fry. Así es como lo estamos abordando.

No delegues a la IA el trabajo que exige pensar a fondo

Una de las cosas que hemos procurado hacer es evitar que la IA piense por nosotros. Si bien es importante que los equipos experimenten con nuevas herramientas, la creatividad humana siempre debe ocupar un lugar central. La IA generativa puede funcionar perfectamente como colaboradora y como interlocutora para poner a prueba ideas, pero, al final del día, una persona debe llevar el timón.

Para mí, la función más importante de la IA es eliminar las tareas tediosas y repetitivas. En nuestro caso, eso significa utilizarla para organizar una bandeja de entrada caótica, resumir las notas de las reuniones y ayudarnos a desarrollar nuevas ideas mediante sesiones de lluvia de ideas. No significa delegarle nuestro pensamiento ni nuestra creatividad.

Los investigadores descubrieron que, cuando la IA se limita a este propósito, el riesgo de sufrir brain fry se mantiene a raya.

Relacionado: Del burnout al síndrome del fundador: la nueva amenaza para la creatividad

Establece reglas claras y límites bien definidos

Tus empleados no deberían sentir que trabajan en el Viejo Oeste cuando utilizan la IA, como si todo estuviera permitido y no hubiera reglas. Los líderes deben establecer buenas prácticas y asegurarse de que cada empleado comprenda cuándo y cómo utilizar las herramientas de inteligencia artificial.

Las directrices claras sobre el uso de la IA no solo protegen a tu empresa y sus datos, sino que también evitan que los empleados se sientan abrumados o confundidos. En Jotform, nos aseguramos de que el uso de la IA sea transparente y de que todos comprendan qué tareas están completamente fuera de sus límites.

No esperes que la productividad crezca indefinidamente

Creo firmemente, y siempre lo haré, en el poder del descanso. Muchas de mis mejores ideas y descubrimientos no han surgido mientras estoy frente a la computadora, sino entre los olivares de la granja de mi familia en Turquía.

El brain fry es una señal del desgaste mental que provoca supervisar demasiados agentes de IA, y eso representa un problema. La inteligencia artificial permite hacer más con menos, pero sus beneficios no son ilimitados. Las personas necesitan descansar, y los mejores líderes lo saben. Protege el tiempo de descanso de tus equipos y asegúrate de que tengan claras tus expectativas sobre los resultados que deben alcanzar.

El agotamiento laboral prospera cuando hay ambigüedad. Por supuesto, fomenta el uso de la IA entre tus equipos, pero deja claras tus expectativas, establece procesos transparentes y define límites firmes.

Aytekin Tank • Entrepreneur; Founder and CEO, Jotform

Entrepreneur Leadership Network® VIP
Aytekin Tank is the founder and CEO of Jotform and the author of Automate Your... Read more

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