Instagram está en riesgo: “La autenticidad se está volviendo infinitamente reproducible”, advierte Adam Mosseri
En un entorno donde incluso la imperfección puede ser simulada por la inteligencia artificial, Instagram y sus creadores se ven obligados a replantear qué significa hoy ser real.
Conclusiones Clave
- Según el CEO de Instagram, en la era de la IA la autenticidad deja de ser un estilo visual y se convierte en una cuestión de confianza.
- Solo quienes logren sostenerla de forma consistente podrán diferenciarse en redes sociales como Instagram.
Instagram ya no es una red social joven. La plataforma creada por Kevin Systrom y Mike Krieger en 2010 (y adquirida por Meta en 2012) está por cumplir 16 años y, a pesar de ser la cuarta red social más utilizada del mundo, hoy enfrenta un gran reto: la inteligencia artificial (IA).
Tras cautivar a las jóvenes generaciones durante la década de 2010, Instagram comenzó a enfrentar un desafío: la falta de autenticidad y espontaneidad en posts y publicaciones que muchas veces se sentían falsas al mostrar los mundos relucientes, preproducidos y perfectos de influencers y creadores de contenido.
Esto llevó a una nueva tendencia y a la necesidad de desarrollar estrategias de contenido diferenciadas, en un intento de los influencers por lucir más reales, naturales y espontáneos.
Ahora se cierne sobre la plataforma una nueva amenaza.
Relacionado: Cómo hacer que la IA trabaje para ti — y no en tu contra
Así es como la IA pone en riesgo a las redes sociales
Desde su cuenta personal, Adam Mosseri, CEO de Instagram, reflexionó en torno a lo que la IA significa para las redes sociales.
Por medio de un carrusel de imágenes con texto, el directivo explicó que el riesgo es que Instagram no pueda mantener el ritmo que el mundo exige. Para 2026 el mayor cambio que él vislumbra es que “la autenticidad se está volviendo infinitamente reproducible”.
A lo que se refiere Mosseri es que con las herramientas indicadas, aquello que alguna vez distinguió a los creadores de contenido (“la habilidad para ser reales, para conectar, para tener una voz que no podía ser fingida”) ahora está al alcance de cualquier persona.
¿Qué hacer ante herramientas capaces de crear realidades más reales que la realidad?
En su post, el ejecutivo habla de la manera en que los deepfakes son cada vez más realistas y de una IA capaz de generar videos tan reales como los captados por una cámara en el mundo físico.
“La autenticidad se está convirtiendo en un recurso escaso, lo que impulsa una mayor demanda de contenido creado por personas, no menor. El listón está pasando de ‘¿puedes crear?’ a ‘¿puedes hacer algo que solo tú podrías crear?’”, explica.
Luego, insiste en el valor que hoy tienen las imágenes y videos que no lucen profesionales y que demuestran que son reales. Una estética más espontánea que confirma que quien la creó realmente estuvo ahí…
Mosseri cree que lo que la gente hoy quiere es contenido que se sienta real y escribe: “en un mundo en donde todo puede ser perfeccionado, la imperfección se convierte en una señal”.
Relacionado: La IA te hace más rápido… y más torpe (si no te das cuenta)
Persiguiendo el valor de la imperfección
De pronto y gracias a la IA, lo imperfecto adquiere valor justamente porque adquiere una dimensión de realidad.
Claro que, como explica el mismo Mosseri, con el prompt correcto, la IA también puede replicar ese aspecto de imperfección, de realidad.
¿Cuál es la solución? ¿Cuál es el camino? El ejecutivo responde: “los creadores que puedan mantener la confianza y dar señales de autenticidad —al mantenerse reales, transparentes y consistentes— son los que destacarán”.
Adam Mosseri cierra su publicación asegurando que Instagram tendrá que evolucionar rápidamente y de varias formas. Pero la evolución no debe darse solo en la plataforma: con su fuerza revolucionaria la inteligencia artificial también nos exige a nosotros, usuarios y creadores, a evolucionar nuestras estrategias y a que, paradójicamente, abracemos cada vez más aquello que nos hace únicos, diferentes, y nos obliga a mirar más allá de la IA generativa: nuestra humanidad.
Conclusiones Clave
- Según el CEO de Instagram, en la era de la IA la autenticidad deja de ser un estilo visual y se convierte en una cuestión de confianza.
- Solo quienes logren sostenerla de forma consistente podrán diferenciarse en redes sociales como Instagram.
Instagram ya no es una red social joven. La plataforma creada por Kevin Systrom y Mike Krieger en 2010 (y adquirida por Meta en 2012) está por cumplir 16 años y, a pesar de ser la cuarta red social más utilizada del mundo, hoy enfrenta un gran reto: la inteligencia artificial (IA).
Tras cautivar a las jóvenes generaciones durante la década de 2010, Instagram comenzó a enfrentar un desafío: la falta de autenticidad y espontaneidad en posts y publicaciones que muchas veces se sentían falsas al mostrar los mundos relucientes, preproducidos y perfectos de influencers y creadores de contenido.
Esto llevó a una nueva tendencia y a la necesidad de desarrollar estrategias de contenido diferenciadas, en un intento de los influencers por lucir más reales, naturales y espontáneos.
Ahora se cierne sobre la plataforma una nueva amenaza.
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Así es como la IA pone en riesgo a las redes sociales
Desde su cuenta personal, Adam Mosseri, CEO de Instagram, reflexionó en torno a lo que la IA significa para las redes sociales.
Por medio de un carrusel de imágenes con texto, el directivo explicó que el riesgo es que Instagram no pueda mantener el ritmo que el mundo exige. Para 2026 el mayor cambio que él vislumbra es que “la autenticidad se está volviendo infinitamente reproducible”.
A lo que se refiere Mosseri es que con las herramientas indicadas, aquello que alguna vez distinguió a los creadores de contenido (“la habilidad para ser reales, para conectar, para tener una voz que no podía ser fingida”) ahora está al alcance de cualquier persona.
¿Qué hacer ante herramientas capaces de crear realidades más reales que la realidad?
En su post, el ejecutivo habla de la manera en que los deepfakes son cada vez más realistas y de una IA capaz de generar videos tan reales como los captados por una cámara en el mundo físico.
“La autenticidad se está convirtiendo en un recurso escaso, lo que impulsa una mayor demanda de contenido creado por personas, no menor. El listón está pasando de ‘¿puedes crear?’ a ‘¿puedes hacer algo que solo tú podrías crear?’”, explica.
Luego, insiste en el valor que hoy tienen las imágenes y videos que no lucen profesionales y que demuestran que son reales. Una estética más espontánea que confirma que quien la creó realmente estuvo ahí…
Mosseri cree que lo que la gente hoy quiere es contenido que se sienta real y escribe: “en un mundo en donde todo puede ser perfeccionado, la imperfección se convierte en una señal”.
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Persiguiendo el valor de la imperfección
De pronto y gracias a la IA, lo imperfecto adquiere valor justamente porque adquiere una dimensión de realidad.
Claro que, como explica el mismo Mosseri, con el prompt correcto, la IA también puede replicar ese aspecto de imperfección, de realidad.
¿Cuál es la solución? ¿Cuál es el camino? El ejecutivo responde: “los creadores que puedan mantener la confianza y dar señales de autenticidad —al mantenerse reales, transparentes y consistentes— son los que destacarán”.
Adam Mosseri cierra su publicación asegurando que Instagram tendrá que evolucionar rápidamente y de varias formas. Pero la evolución no debe darse solo en la plataforma: con su fuerza revolucionaria la inteligencia artificial también nos exige a nosotros, usuarios y creadores, a evolucionar nuestras estrategias y a que, paradójicamente, abracemos cada vez más aquello que nos hace únicos, diferentes, y nos obliga a mirar más allá de la IA generativa: nuestra humanidad.