Crédito con propósito: construir inclusión financiera real desde la comprensión
La inclusión financiera va más allá de facilitar el acceso al crédito. Para que realmente genere impacto, debe ir acompañada de información clara, educación y comprensión.
Las opiniones expresadas por los colaboradores de Entrepreneur son personales.
Conclusiones Clave
- El verdadero progreso financiero no se mide por cuántos créditos se otorgan, sino por qué tan bien las personas entienden, usan y gestionan el crédito a lo largo del tiempo.
El acceso a productos financieros en México ha crecido en los últimos años. Tarjetas de crédito con un solo clic y préstamos aprobados en minutos. Es un logro innegable, una victoria que debe celebrarse; sin embargo, festejar que se han abierto las puertas mientras ignoramos lo que sucede después es como entregar las llaves de un auto sin enseñar a quien lo conduce cómo cuidarlo.
Aquí está el verdadero reto: no solo se trata de tener mayor acceso al crédito. Desde mi punto de vista, la verdadera inclusión financiera ocurre cuando ese acceso se combina con educación y cuando la oportunidad viene acompañada de comprensión.
México ha avanzado, eso es evidente. Pero los números revelan que solo es el comienzo. Mientras más grande es la puerta de entrada, menos claro es el camino que se debe recorrer una vez dentro para algunos mexicanos.
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La brecha entre acceso y conocimiento
Observemos cómo se concentra la actividad en nuestro país. Los Millennials representan el 44% de los créditos activos y son los más propensos a revisar su historial de forma regular (47%). En cambio, la Generación X mantiene un 28% en créditos activos y 19% en consultas.
La Generación Z, por su parte, registra un 17% en créditos activos pero destaca por su interés al revisar su historial (28%). Finalmente, son los Baby Boomers quienes presentan los números más bajos, con apenas 9% en créditos activos y 3% en consultas.
Esto significa que cada vez más mexicanos están aprendiendo a usar el crédito a su favor. Aunque aún están en proceso de consolidar mejores hábitos financieros, el 90% de los usuarios cumple puntualmente con sus compromisos de pago, reflejando una cultura de responsabilidad en crecimiento.
Este comportamiento también revela una gran oportunidad: el crédito comienza a verse como una herramienta de planeación y crecimiento, no solo como un medio para resolver imprevistos. Conforme más personas revisan y comprenden su historial, se fortalecen los hábitos de pago y la gestión responsable.
Por otro lado, la participación financiera con enfoque de género muestra resultados alentadores: el 55% de quienes tienen participación de créditos son mujeres, frente al 45% de hombres. Estos números reflejan el papel cada vez más relevante de la mujer en diferentes ámbitos de la economía mexicana.
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La información como brújula
La información es la nueva brújula. No se trata solo de saber cuánto ganamos o cuánto debemos, sino de entender qué decisiones tomamos y por qué.
- Construir confianza. Cuando entendemos que el crédito no es un riesgo, sino una herramienta, cambia nuestra relación con el dinero. La confianza nace de la información, y con ella se disipan los mitos que frenan el crecimiento financiero de las personas.
- Tecnología + educación. Hoy, la digitalización nos permite ver nuestras finanzas en tiempo real, aprender de cada movimiento y tomar decisiones con mayor claridad. Pero la tecnología por sí sola no basta: el conocimiento es lo que le da dirección.
México tiene una oportunidad única: transformar la innovación en confianza y el acceso en aprendizaje. Porque el verdadero avance se mide en historiales sanos, hábitos responsables y decisiones conscientes.
Abrir puertas ya no es suficiente. Lo importante es que quienes las crucen sepan hacia dónde van.
Relacionado: Los mayores errores financieros que cometen los emprendedores y cómo solucionarlos
Conclusiones Clave
- El verdadero progreso financiero no se mide por cuántos créditos se otorgan, sino por qué tan bien las personas entienden, usan y gestionan el crédito a lo largo del tiempo.
El acceso a productos financieros en México ha crecido en los últimos años. Tarjetas de crédito con un solo clic y préstamos aprobados en minutos. Es un logro innegable, una victoria que debe celebrarse; sin embargo, festejar que se han abierto las puertas mientras ignoramos lo que sucede después es como entregar las llaves de un auto sin enseñar a quien lo conduce cómo cuidarlo.
Aquí está el verdadero reto: no solo se trata de tener mayor acceso al crédito. Desde mi punto de vista, la verdadera inclusión financiera ocurre cuando ese acceso se combina con educación y cuando la oportunidad viene acompañada de comprensión.
México ha avanzado, eso es evidente. Pero los números revelan que solo es el comienzo. Mientras más grande es la puerta de entrada, menos claro es el camino que se debe recorrer una vez dentro para algunos mexicanos.
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La brecha entre acceso y conocimiento
Observemos cómo se concentra la actividad en nuestro país. Los Millennials representan el 44% de los créditos activos y son los más propensos a revisar su historial de forma regular (47%). En cambio, la Generación X mantiene un 28% en créditos activos y 19% en consultas.
La Generación Z, por su parte, registra un 17% en créditos activos pero destaca por su interés al revisar su historial (28%). Finalmente, son los Baby Boomers quienes presentan los números más bajos, con apenas 9% en créditos activos y 3% en consultas.
Esto significa que cada vez más mexicanos están aprendiendo a usar el crédito a su favor. Aunque aún están en proceso de consolidar mejores hábitos financieros, el 90% de los usuarios cumple puntualmente con sus compromisos de pago, reflejando una cultura de responsabilidad en crecimiento.
Este comportamiento también revela una gran oportunidad: el crédito comienza a verse como una herramienta de planeación y crecimiento, no solo como un medio para resolver imprevistos. Conforme más personas revisan y comprenden su historial, se fortalecen los hábitos de pago y la gestión responsable.
Por otro lado, la participación financiera con enfoque de género muestra resultados alentadores: el 55% de quienes tienen participación de créditos son mujeres, frente al 45% de hombres. Estos números reflejan el papel cada vez más relevante de la mujer en diferentes ámbitos de la economía mexicana.
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La información como brújula
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- Construir confianza. Cuando entendemos que el crédito no es un riesgo, sino una herramienta, cambia nuestra relación con el dinero. La confianza nace de la información, y con ella se disipan los mitos que frenan el crecimiento financiero de las personas.
- Tecnología + educación. Hoy, la digitalización nos permite ver nuestras finanzas en tiempo real, aprender de cada movimiento y tomar decisiones con mayor claridad. Pero la tecnología por sí sola no basta: el conocimiento es lo que le da dirección.
México tiene una oportunidad única: transformar la innovación en confianza y el acceso en aprendizaje. Porque el verdadero avance se mide en historiales sanos, hábitos responsables y decisiones conscientes.
Abrir puertas ya no es suficiente. Lo importante es que quienes las crucen sepan hacia dónde van.
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