El liderazgo según Ted Lasso: lo que los fundadores pasan por alto

Con el regreso de Ted Lasso este verano, las lecciones de liderazgo de la serie ofrecen a los fundadores una guía práctica para liderar bajo presión con claridad, confianza e impacto.

Por Al Pilong | May 22, 2026
Boston Globe | Getty Images

Las opiniones expresadas por los colaboradores de Entrepreneur son personales.

Conclusiones Clave

  • Lidera con curiosidad, sin ponerte a la defensiva.
  • Prioriza la autenticidad sobre la actuación.
  • Mantén la consistencia cuando se incremente la presión.
  • Desarrolla capacidades, no dependencias.

El liderazgo hoy pesa más que antes. Según la más reciente encuesta global de liderazgo de DDI, más de la mitad de los líderes en el mundo dice sentirse agotado al terminar la jornada laboral; y entre quienes experimentan niveles elevados de estrés, el 40% ha considerado abandonar sus roles de liderazgo para proteger su bienestar. Para los fundadores y líderes de equipos en crecimiento, esa presión se amplifica: cada decisión tiene consecuencias y cada tropiezo queda a la vista.

En ese entorno, se nos repite con frecuencia que la suavidad no aguanta, lo que empuja a muchos líderes a adoptar una actitud rígida y omnisciente solo para mantenerse al ritmo. Frente a ese panorama, un letrero amarillo hecho a mano que dice “BELIEVE” puede parecer ingenuo.

Sin embargo, ante el inminente regreso del entrañable entrenador bigotón en la cuarta temporada de Ted Lasso este verano, vale la pena recordar por qué su optimismo terco es menos un sentimiento que una estrategia. Bajo las galletas y el encanto pueblerino hay un enfoque disciplinado, arraigado en la curiosidad y la constancia. Esas cualidades funcionan en organizaciones complejas y de alto riesgo porque priorizan la conexión humana por encima de las poses corporativas.

Al inicio de mi propio camino como líder, intenté representar la autoridad. Suponía que mi cargo exigía certeza y compostura en todo momento. Lo único que logré fue alimentar el síndrome del impostor y volverme menos efectivo. Cuando cambié hacia un enfoque más al estilo Lasso —priorizando la comprensión por encima de tener razón—, la energía de mi equipo se transformó. El trabajo dejó de sentirse como algo que debía cargar solo y empezó a parecerse más a una misión compartida.

Así es como esas lecciones ficticias se traducen en lecciones de liderazgo aplicables para fundadores y equipos en crecimiento:

1. Lidera con curiosidad, sin ponerte a la defensiva

Cuando Ted enfrenta el escepticismo, no apela a su jerarquía ni defiende su currículum. Hace preguntas. En un momento dado, cuando una reportera cínica cuestiona sus credenciales, Ted no discute. Simplemente le pregunta por qué se siente así. Eso transforma de inmediato la dinámica: lo que era una confrontación se convierte en una conversación.

Seas un fundador experimentado o un CEO recién llegado, es probable que sientas la urgencia de “demostrar” tu valía teniendo la respuesta más rápida, pero eso suele silenciar justo las ideas que necesitas para triunfar.

En mi experiencia, pasar de “necesito tener razón” a “quiero entender” cambia el tono. Investigaciones de Harvard Business School muestran que los equipos rinden mejor cuando se sienten seguros para hacer preguntas, reconocer incertidumbre y hablar sin miedo.

Ante tu próximo desafío o desacuerdo, sustituye la explicación por la pregunta. Pregunta: “¿Qué riesgo no estoy viendo?” o “¿Qué haría esta idea más sólida?” Al frenar el juicio, generas seguridad psicológica que permite mejores decisiones y una resolución de problemas más ágil, especialmente en entornos de alto riesgo o ritmo acelerado.

Relacionado: Este tipo de liderazgo mantiene a los equipos en movimiento incluso en momentos de incertidumbre

2. Prioriza la autenticidad sobre la actuación

Muchos líderes creen que, para ser tomados en serio, deben adoptar una personalidad “más dura”. Ted rechaza esa idea: se mantiene amable y firme incluso cuando la situación es crítica.

Durante años me costó sentirme cómodo siendo yo mismo en roles más grandes, porque creía que tenía que “actuar” como líder. Cuando por fin abandoné esa actuación y me apoyé en mis fortalezas y limitaciones reales, las personas se sintieron más seguras para contribuir sin miedo a ser juzgadas.

La gente necesita líderes creíbles y auténticos. Si estás asumiendo un nuevo nivel de responsabilidad, no temas decir: “Todavía no tengo la respuesta, pero voy a averiguarla”. Lejos de restarle autoridad, eso genera confianza.

Investigaciones sobre la vulnerabilidad en el trabajo, recogidas en Psychology Today, lo respaldan: cuando los líderes son abiertos respecto a sus dudas o errores, fortalecen la confianza y fomentan que los equipos compartan más ideas.

Esa apertura no socava la autoridad; crea las condiciones para pensar mejor e innovar más rápido. Para los fundadores, eso se traduce en ideas más sólidas y menos puntos ciegos conforme la empresa crece.

Relacionado: 5 lecciones de liderazgo que aprendí de los peores jefes de mi vida

3. Mantén la consistencia cuando se incrementa la presión

El liderazgo se construye en las pequeñas formas predecibles en que respondes al estrés. Ted es la misma persona gane o pierda su equipo, y esa estabilidad termina convirtiéndose en la cultura del equipo.

Esa consistencia no es solo una preferencia de liderazgo; es una expectativa básica. Investigaciones de Gallup de 2025 muestran que la estabilidad es una de las cuatro necesidades fundamentales que las personas tienen de sus líderes, pero lo que destaca es cuánto más valoran algo distinto: la esperanza. De hecho, el 56% de los atributos de liderazgo más deseados giran en torno a la esperanza, lo que la convierte en la señal más importante que un líder puede enviar a su equipo.

Piensa en el “estado de ánimo” que proyectas en el trabajo. Cuando las cosas salen mal, ¿te vuelves impredecible? Si es así, tu equipo dejará de enfocarse en el desempeño y empezará a enfocarse en cómo protegerse. Para construir una cultura de confianza y esperanza al estilo Lasso, asegúrate de que tus valores fundamentales —como la calidad o el desarrollo de las personas— estén presentes cada día, no solo cuando todo va bien. La consistencia desde arriba permite que los equipos se concentren en la ejecución en lugar de reaccionar a señales cambiantes.

Relacionado: 5 pasos para construir una cultura de confianza en el núcleo de tu compañía

4. Desarrolla capacidades, no dependencias

Es tentador intervenir y “salvar el día” cuando un proyecto se complica, pero eso genera sin querer un equipo que espera instrucciones en lugar de tomar iniciativa. Ted evita ser el héroe. En cambio, invita a la participación y da a los demás responsabilidades reales. Esa es la esencia del verdadero empoderamiento: darle a las personas la claridad y la autoridad para tomar decisiones y luego resistir el impulso de recuperar ese control.

Empresas como PepsiCo han llevado esto a escala. A través de su plataforma Next Big Idea, los empleados están invitados a desarrollar y presentar nuevas ideas directamente a la alta dirección. En lugar de centralizar las decisiones en la cima, la empresa distribuye la responsabilidad por toda la organización, ampliando tanto el compromiso como el volumen de ideas sobre las que los líderes pueden actuar, sin convertirse en un cuello de botella.

Si quieres crecer como líder, tu meta debe ser desarrollar las capacidades de quienes te rodean en lugar de centralizar el poder en ti mismo. Esta semana, intenta cederle a un miembro de tu equipo una decisión que normalmente reservarías para ti. Puede parecer arriesgado, pero esos pequeños gestos se acumulan y generan cambios culturales profundos.

Relacionado: Construiste un negocio exitoso pero, en el proceso, descuidaste tu yo interior. Esto es lo que puedes hacer al respecto

Por qué “BELIEVE” no es ingenuo

El famoso letrero amarillo de Ted es una postura de liderazgo poderosa. La creencia, tal como Ted la encarna, es la decisión de anclar a un equipo en un propósito compartido incluso cuando los resultados son inciertos.

Los líderes que practican una fe constante en las personas, los procesos y el crecimiento a largo plazo generan cohesión. Le permiten a los equipos asumir riesgos sin desmoronarse cuando llegan los tropiezos.

Eso no es ingenuidad. Es liderazgo disciplinado. En entornos donde la presión es real y el margen de error es mínimo, quizás sea la disciplina más necesaria de todas.

Conclusiones Clave

  • Lidera con curiosidad, sin ponerte a la defensiva.
  • Prioriza la autenticidad sobre la actuación.
  • Mantén la consistencia cuando se incremente la presión.
  • Desarrolla capacidades, no dependencias.

El liderazgo hoy pesa más que antes. Según la más reciente encuesta global de liderazgo de DDI, más de la mitad de los líderes en el mundo dice sentirse agotado al terminar la jornada laboral; y entre quienes experimentan niveles elevados de estrés, el 40% ha considerado abandonar sus roles de liderazgo para proteger su bienestar. Para los fundadores y líderes de equipos en crecimiento, esa presión se amplifica: cada decisión tiene consecuencias y cada tropiezo queda a la vista.

En ese entorno, se nos repite con frecuencia que la suavidad no aguanta, lo que empuja a muchos líderes a adoptar una actitud rígida y omnisciente solo para mantenerse al ritmo. Frente a ese panorama, un letrero amarillo hecho a mano que dice “BELIEVE” puede parecer ingenuo.

Sin embargo, ante el inminente regreso del entrañable entrenador bigotón en la cuarta temporada de Ted Lasso este verano, vale la pena recordar por qué su optimismo terco es menos un sentimiento que una estrategia. Bajo las galletas y el encanto pueblerino hay un enfoque disciplinado, arraigado en la curiosidad y la constancia. Esas cualidades funcionan en organizaciones complejas y de alto riesgo porque priorizan la conexión humana por encima de las poses corporativas.

Al inicio de mi propio camino como líder, intenté representar la autoridad. Suponía que mi cargo exigía certeza y compostura en todo momento. Lo único que logré fue alimentar el síndrome del impostor y volverme menos efectivo. Cuando cambié hacia un enfoque más al estilo Lasso —priorizando la comprensión por encima de tener razón—, la energía de mi equipo se transformó. El trabajo dejó de sentirse como algo que debía cargar solo y empezó a parecerse más a una misión compartida.

Así es como esas lecciones ficticias se traducen en lecciones de liderazgo aplicables para fundadores y equipos en crecimiento:

1. Lidera con curiosidad, sin ponerte a la defensiva

Cuando Ted enfrenta el escepticismo, no apela a su jerarquía ni defiende su currículum. Hace preguntas. En un momento dado, cuando una reportera cínica cuestiona sus credenciales, Ted no discute. Simplemente le pregunta por qué se siente así. Eso transforma de inmediato la dinámica: lo que era una confrontación se convierte en una conversación.

Seas un fundador experimentado o un CEO recién llegado, es probable que sientas la urgencia de “demostrar” tu valía teniendo la respuesta más rápida, pero eso suele silenciar justo las ideas que necesitas para triunfar.

En mi experiencia, pasar de “necesito tener razón” a “quiero entender” cambia el tono. Investigaciones de Harvard Business School muestran que los equipos rinden mejor cuando se sienten seguros para hacer preguntas, reconocer incertidumbre y hablar sin miedo.

Ante tu próximo desafío o desacuerdo, sustituye la explicación por la pregunta. Pregunta: “¿Qué riesgo no estoy viendo?” o “¿Qué haría esta idea más sólida?” Al frenar el juicio, generas seguridad psicológica que permite mejores decisiones y una resolución de problemas más ágil, especialmente en entornos de alto riesgo o ritmo acelerado.

Relacionado: Este tipo de liderazgo mantiene a los equipos en movimiento incluso en momentos de incertidumbre

2. Prioriza la autenticidad sobre la actuación

Muchos líderes creen que, para ser tomados en serio, deben adoptar una personalidad “más dura”. Ted rechaza esa idea: se mantiene amable y firme incluso cuando la situación es crítica.

Durante años me costó sentirme cómodo siendo yo mismo en roles más grandes, porque creía que tenía que “actuar” como líder. Cuando por fin abandoné esa actuación y me apoyé en mis fortalezas y limitaciones reales, las personas se sintieron más seguras para contribuir sin miedo a ser juzgadas.

La gente necesita líderes creíbles y auténticos. Si estás asumiendo un nuevo nivel de responsabilidad, no temas decir: “Todavía no tengo la respuesta, pero voy a averiguarla”. Lejos de restarle autoridad, eso genera confianza.

Investigaciones sobre la vulnerabilidad en el trabajo, recogidas en Psychology Today, lo respaldan: cuando los líderes son abiertos respecto a sus dudas o errores, fortalecen la confianza y fomentan que los equipos compartan más ideas.

Esa apertura no socava la autoridad; crea las condiciones para pensar mejor e innovar más rápido. Para los fundadores, eso se traduce en ideas más sólidas y menos puntos ciegos conforme la empresa crece.

Relacionado: 5 lecciones de liderazgo que aprendí de los peores jefes de mi vida

3. Mantén la consistencia cuando se incrementa la presión

El liderazgo se construye en las pequeñas formas predecibles en que respondes al estrés. Ted es la misma persona gane o pierda su equipo, y esa estabilidad termina convirtiéndose en la cultura del equipo.

Esa consistencia no es solo una preferencia de liderazgo; es una expectativa básica. Investigaciones de Gallup de 2025 muestran que la estabilidad es una de las cuatro necesidades fundamentales que las personas tienen de sus líderes, pero lo que destaca es cuánto más valoran algo distinto: la esperanza. De hecho, el 56% de los atributos de liderazgo más deseados giran en torno a la esperanza, lo que la convierte en la señal más importante que un líder puede enviar a su equipo.

Piensa en el “estado de ánimo” que proyectas en el trabajo. Cuando las cosas salen mal, ¿te vuelves impredecible? Si es así, tu equipo dejará de enfocarse en el desempeño y empezará a enfocarse en cómo protegerse. Para construir una cultura de confianza y esperanza al estilo Lasso, asegúrate de que tus valores fundamentales —como la calidad o el desarrollo de las personas— estén presentes cada día, no solo cuando todo va bien. La consistencia desde arriba permite que los equipos se concentren en la ejecución en lugar de reaccionar a señales cambiantes.

Relacionado: 5 pasos para construir una cultura de confianza en el núcleo de tu compañía

4. Desarrolla capacidades, no dependencias

Es tentador intervenir y “salvar el día” cuando un proyecto se complica, pero eso genera sin querer un equipo que espera instrucciones en lugar de tomar iniciativa. Ted evita ser el héroe. En cambio, invita a la participación y da a los demás responsabilidades reales. Esa es la esencia del verdadero empoderamiento: darle a las personas la claridad y la autoridad para tomar decisiones y luego resistir el impulso de recuperar ese control.

Empresas como PepsiCo han llevado esto a escala. A través de su plataforma Next Big Idea, los empleados están invitados a desarrollar y presentar nuevas ideas directamente a la alta dirección. En lugar de centralizar las decisiones en la cima, la empresa distribuye la responsabilidad por toda la organización, ampliando tanto el compromiso como el volumen de ideas sobre las que los líderes pueden actuar, sin convertirse en un cuello de botella.

Si quieres crecer como líder, tu meta debe ser desarrollar las capacidades de quienes te rodean en lugar de centralizar el poder en ti mismo. Esta semana, intenta cederle a un miembro de tu equipo una decisión que normalmente reservarías para ti. Puede parecer arriesgado, pero esos pequeños gestos se acumulan y generan cambios culturales profundos.

Relacionado: Construiste un negocio exitoso pero, en el proceso, descuidaste tu yo interior. Esto es lo que puedes hacer al respecto

Por qué “BELIEVE” no es ingenuo

El famoso letrero amarillo de Ted es una postura de liderazgo poderosa. La creencia, tal como Ted la encarna, es la decisión de anclar a un equipo en un propósito compartido incluso cuando los resultados son inciertos.

Los líderes que practican una fe constante en las personas, los procesos y el crecimiento a largo plazo generan cohesión. Le permiten a los equipos asumir riesgos sin desmoronarse cuando llegan los tropiezos.

Eso no es ingenuidad. Es liderazgo disciplinado. En entornos donde la presión es real y el margen de error es mínimo, quizás sea la disciplina más necesaria de todas.

Al Pilong Coach ejecutivo en CxO Coaching

Coach ejecutivo y exdirectivo del sector salud, especializado en acompañar a líderes de alto nivel... Read more

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