Google apuesta por los centros de datos en el espacio para impulsar a la IA. La próxima semana pondrá en órbita un satélite experimental
El nombre del proyecto es Project Suncatcher y busca enviar al espacio los centros de datos a mediano plazo para solucionar uno de los grandes retos que enfrenta la industria: el rechazo social.
Conclusiones Clave
- El satélite será puesto en órbita por el cohete Falcon 9 de Space X el 1 de octubre de 2026.
Los centros de datos que impulsan a la inteligencia artificial (IA) han transformado a comunidades enteras. Todo parece indicar que próximamente comenzarán a desarrollarse en el espacio.
El próximo jueves 1 de octubre Google pondrá en órbita un satélite que pretende solucionar uno de los problemas a los que las empresas tecnológicas actualmente se enfrentan: el rechazo social.
Aunque los centros de datos necesarios para satisfacer la demanda de información que los modelos de IA exigen han representado crecimiento y oportunidades laborales para algunas comunidades, tienen su lado oscuro.
Según una encuesta desarrollada por la Universidad de Massachusetts Amherst solo uno de cada nueve estadounidenses apoya la construcción de centros de datos en su comunidad.
El estudio indica que “entre las razones que los encuestados dieron para oponerse a la construcción de centros de datos locales estuvieron el uso de recursos naturales y el impacto ambiental, el uso de suelo y las alteraciones locales, la desconfianza general hacia la IA y la industria, y el impacto en las tarifas y costos de los servicios públicos”.
Relacionado: La IA no está haciendo más productivas a las empresas: está revelando qué procesos están rotos
La energía solar como solución
Ante este escenario Google piensa enviar la capacidad de cómputo al espacio y el lanzamiento del satélite forma parte de Project Suncatcher, un plan para poner en órbita centros de datos completos.
La apuesta es que los módulos estén equipados con celdas solares que les permitan utilizar la energía solar para funcionar. La empresa explica:
“El Sol es la fuente de energía definitiva de nuestro sistema solar: emite más de 100 billones de veces la producción total de electricidad de la humanidad. En la órbita adecuada, un panel solar puede ser hasta ocho veces más productivo que en la Tierra y generar energía de forma casi continua, lo que reduce la necesidad de baterías. En el futuro, el espacio podría ser el mejor lugar para escalar el cómputo de IA. Partiendo de ahí, nuestro nuevo proyecto de investigación contempla constelaciones compactas de satélites de energía solar, equipados con TPU de Google y conectados mediante enlaces ópticos de espacio libre. Este enfoque tendría un enorme potencial de escalabilidad y, además, minimiza el impacto sobre los recursos terrestres”.
El lanzamiento de la próxima semana es solo una prueba para verificar que el satélite (en esta ocasión un módulo experimental, es decir, no un centro de datos completo) puede soportar la rudeza de un viaje al espacio sin perder los paneles solares ni su capacidad de transmisión.
De ser puesto en órbita con éxito, el satélite responderá simples consultas de IA y trabajará únicamente durante un año hasta que la fuerza de gravedad de la Tierra lo haga volver y desintegrarse en el trayecto de entrada a la atmósfera.
Aunque por ahora se encuentra en la fase experimental Project Suncatcher podría ofrecer respuesta a las cientos de preguntas que envuelven hoy a la industria de la IA.
Conclusiones Clave
- El satélite será puesto en órbita por el cohete Falcon 9 de Space X el 1 de octubre de 2026.
Los centros de datos que impulsan a la inteligencia artificial (IA) han transformado a comunidades enteras. Todo parece indicar que próximamente comenzarán a desarrollarse en el espacio.
El próximo jueves 1 de octubre Google pondrá en órbita un satélite que pretende solucionar uno de los problemas a los que las empresas tecnológicas actualmente se enfrentan: el rechazo social.
Aunque los centros de datos necesarios para satisfacer la demanda de información que los modelos de IA exigen han representado crecimiento y oportunidades laborales para algunas comunidades, tienen su lado oscuro.
Según una encuesta desarrollada por la Universidad de Massachusetts Amherst solo uno de cada nueve estadounidenses apoya la construcción de centros de datos en su comunidad.
El estudio indica que “entre las razones que los encuestados dieron para oponerse a la construcción de centros de datos locales estuvieron el uso de recursos naturales y el impacto ambiental, el uso de suelo y las alteraciones locales, la desconfianza general hacia la IA y la industria, y el impacto en las tarifas y costos de los servicios públicos”.
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La energía solar como solución
Ante este escenario Google piensa enviar la capacidad de cómputo al espacio y el lanzamiento del satélite forma parte de Project Suncatcher, un plan para poner en órbita centros de datos completos.
La apuesta es que los módulos estén equipados con celdas solares que les permitan utilizar la energía solar para funcionar. La empresa explica:
“El Sol es la fuente de energía definitiva de nuestro sistema solar: emite más de 100 billones de veces la producción total de electricidad de la humanidad. En la órbita adecuada, un panel solar puede ser hasta ocho veces más productivo que en la Tierra y generar energía de forma casi continua, lo que reduce la necesidad de baterías. En el futuro, el espacio podría ser el mejor lugar para escalar el cómputo de IA. Partiendo de ahí, nuestro nuevo proyecto de investigación contempla constelaciones compactas de satélites de energía solar, equipados con TPU de Google y conectados mediante enlaces ópticos de espacio libre. Este enfoque tendría un enorme potencial de escalabilidad y, además, minimiza el impacto sobre los recursos terrestres”.
El lanzamiento de la próxima semana es solo una prueba para verificar que el satélite (en esta ocasión un módulo experimental, es decir, no un centro de datos completo) puede soportar la rudeza de un viaje al espacio sin perder los paneles solares ni su capacidad de transmisión.
De ser puesto en órbita con éxito, el satélite responderá simples consultas de IA y trabajará únicamente durante un año hasta que la fuerza de gravedad de la Tierra lo haga volver y desintegrarse en el trayecto de entrada a la atmósfera.
Aunque por ahora se encuentra en la fase experimental Project Suncatcher podría ofrecer respuesta a las cientos de preguntas que envuelven hoy a la industria de la IA.