Cada vez más estudiantes usan la IA para hacer trampa — y se salen con la suya
Cada vez es más difícil detectar texto escrito con IA, y más fácil que nunca generarlo en grandes cantidades.
Conclusiones Clave
- Los estudiantes están evadiendo los detectores de inteligencia artificial usando herramientas que hacen que su texto suene de forma convincentemente humana.
- Según un reportaje de The New York Times, los detectores de IA son poco confiables, con altas tasas tanto de falsos positivos como de falsos negativos, lo que dificulta detectar las trampas.
- En Harvard, los profesores están respondiendo a la IA dándole más peso a los exámenes en papel que al resto de las tareas dentro de la calificación final.
Basta con echar un vistazo a las redes sociales para notarlo: nunca ha sido tan fácil hacer trampa usando inteligencia artificial (IA) y salirse con la suya, lo que deja a los estudiantes ante un dilema ético.
Cada vez más estudiantes usan herramientas de escritura con IA para completar ensayos sin que los sistemas de detección de las escuelas se den cuenta, según reportó recientemente The New York Times. Videos cortos en TikTok y YouTube explican paso a paso a los estudiantes cómo generar ensayos con chatbots y luego ajustar sus textos para que parezcan escritos por una persona.
Estos videos aconsejan a los estudiantes tratar a la IA como un escritor fantasma en lugar de simplemente copiar y pegar lo que arroja un chatbot. En otras palabras, los estudiantes generan el texto con herramientas tipo ChatGPT y después lo procesan con aplicaciones adicionales para disfrazar su origen antes de entregarlo como propio.
Una táctica clave son las herramientas “humanizadoras”, que reescriben el texto generado por IA para que parezca más cercano a lo que escribiría un estudiante. Estos servicios varían la longitud de las oraciones, cambian el vocabulario y a veces agregan errores leves o modismos para romper la fluidez uniforme que muchos detectores buscan identificar.
Las herramientas autotyper van más allá al simular el acto físico de escribir. Teclean el ensayo en tiempo real en Google Docs u otras plataformas, con pausas, correcciones y borrados ocasionales, dejando un historial de versiones que parece un borrador genuino y no un bloque de texto pegado. Algunas incluso agregan palabras mal escritas a propósito.
Por qué los detectores de IA siguen fallando
Según el Times, los detectores de IA no son confiables y suelen generar tanto falsos positivos como falsos negativos. Pueden etiquetar como generada por IA una prosa pulida escrita por una persona, mientras que al mismo tiempo pasan por alto texto de IA muy editado o contenido “humanizado”.
Los detectores generalmente analizan el texto en busca de patrones estadísticos, como palabras predecibles y estructuras de oraciones familiares. Sin embargo, en cuanto los estudiantes parafrasean, agregan detalles personales o pasan sus ensayos por herramientas humanizadoras, la precisión de la detección cae. Por esto, los profesores se muestran reticentes a tomar los resultados de los detectores como prueba contundente de trampa, de acuerdo con el Times.
El uso de IA en Harvard y la preocupación por Grammarly
En Harvard, la conversación sobre el uso indebido de IA es particularmente intensa. La universidad ha impuesto límites estrictos al uso de IA en tareas como los ensayos de admisión, prohibiendo el uso de herramientas generativas.
Jenny Ng, estudiante de Harvard, le dijo al Times que, a pesar de los esfuerzos de la universidad, el uso de IA sigue siendo generalizado, incluso cuando los estudiantes sienten “cierto nivel de vergüenza” por depender de estas herramientas. Según Ng, los profesores han respondido a la IA aplicando exámenes en papel y dándoles más peso que al resto de las tareas.
Ng publicó recientemente un video en TikTok para Grammarly en el que muestra cómo usó la herramienta de IA para generar una guía de estudio para un examen de estadística. Según el Times, los profesores están cada vez más preocupados por Grammarly, que lleva 17 años fungiendo como asistente de escritura que analiza la estructura de las oraciones, el vocabulario y el tono. Ahora Grammarly permite a los estudiantes generar textos y “humanizar” contenido con IA. También detecta frases que podrían activar los detectores de IA. “Grammarly es un conjunto de herramientas que lo hace todo por ti”, dijo George Cusack, director de iniciativas académicas de IA en Carleton College, al Times. “Es algo impactante”.
Conclusiones Clave
- Los estudiantes están evadiendo los detectores de inteligencia artificial usando herramientas que hacen que su texto suene de forma convincentemente humana.
- Según un reportaje de The New York Times, los detectores de IA son poco confiables, con altas tasas tanto de falsos positivos como de falsos negativos, lo que dificulta detectar las trampas.
- En Harvard, los profesores están respondiendo a la IA dándole más peso a los exámenes en papel que al resto de las tareas dentro de la calificación final.
Basta con echar un vistazo a las redes sociales para notarlo: nunca ha sido tan fácil hacer trampa usando inteligencia artificial (IA) y salirse con la suya, lo que deja a los estudiantes ante un dilema ético.
Cada vez más estudiantes usan herramientas de escritura con IA para completar ensayos sin que los sistemas de detección de las escuelas se den cuenta, según reportó recientemente The New York Times. Videos cortos en TikTok y YouTube explican paso a paso a los estudiantes cómo generar ensayos con chatbots y luego ajustar sus textos para que parezcan escritos por una persona.
Estos videos aconsejan a los estudiantes tratar a la IA como un escritor fantasma en lugar de simplemente copiar y pegar lo que arroja un chatbot. En otras palabras, los estudiantes generan el texto con herramientas tipo ChatGPT y después lo procesan con aplicaciones adicionales para disfrazar su origen antes de entregarlo como propio.
Una táctica clave son las herramientas “humanizadoras”, que reescriben el texto generado por IA para que parezca más cercano a lo que escribiría un estudiante. Estos servicios varían la longitud de las oraciones, cambian el vocabulario y a veces agregan errores leves o modismos para romper la fluidez uniforme que muchos detectores buscan identificar.
Las herramientas autotyper van más allá al simular el acto físico de escribir. Teclean el ensayo en tiempo real en Google Docs u otras plataformas, con pausas, correcciones y borrados ocasionales, dejando un historial de versiones que parece un borrador genuino y no un bloque de texto pegado. Algunas incluso agregan palabras mal escritas a propósito.
Por qué los detectores de IA siguen fallando
Según el Times, los detectores de IA no son confiables y suelen generar tanto falsos positivos como falsos negativos. Pueden etiquetar como generada por IA una prosa pulida escrita por una persona, mientras que al mismo tiempo pasan por alto texto de IA muy editado o contenido “humanizado”.
Los detectores generalmente analizan el texto en busca de patrones estadísticos, como palabras predecibles y estructuras de oraciones familiares. Sin embargo, en cuanto los estudiantes parafrasean, agregan detalles personales o pasan sus ensayos por herramientas humanizadoras, la precisión de la detección cae. Por esto, los profesores se muestran reticentes a tomar los resultados de los detectores como prueba contundente de trampa, de acuerdo con el Times.
El uso de IA en Harvard y la preocupación por Grammarly
En Harvard, la conversación sobre el uso indebido de IA es particularmente intensa. La universidad ha impuesto límites estrictos al uso de IA en tareas como los ensayos de admisión, prohibiendo el uso de herramientas generativas.
Jenny Ng, estudiante de Harvard, le dijo al Times que, a pesar de los esfuerzos de la universidad, el uso de IA sigue siendo generalizado, incluso cuando los estudiantes sienten “cierto nivel de vergüenza” por depender de estas herramientas. Según Ng, los profesores han respondido a la IA aplicando exámenes en papel y dándoles más peso que al resto de las tareas.
Ng publicó recientemente un video en TikTok para Grammarly en el que muestra cómo usó la herramienta de IA para generar una guía de estudio para un examen de estadística. Según el Times, los profesores están cada vez más preocupados por Grammarly, que lleva 17 años fungiendo como asistente de escritura que analiza la estructura de las oraciones, el vocabulario y el tono. Ahora Grammarly permite a los estudiantes generar textos y “humanizar” contenido con IA. También detecta frases que podrían activar los detectores de IA. “Grammarly es un conjunto de herramientas que lo hace todo por ti”, dijo George Cusack, director de iniciativas académicas de IA en Carleton College, al Times. “Es algo impactante”.