“Fui un tonto que les proporcionó financiamiento gratuito”: Elon Musk al referirse a Sam Altman y OpenAI
Dos de los empresarios más poderosos del mundo se enfrentan en un juicio en torno a la inteligencia artificial y OpenAI, la organización sin fines de lucro transformada en empresa multimillonaria.
Conclusiones Clave
- El juicio es, en el fondo, una batalla comercial y filosófica por el control del futuro de la IA.
Elon Musk y Sam Altman, millonarios y rostros inequívocos de la industria de la inteligencia artificial (IA) protagonizan desde el martes un juicio que podría impactar en el devenir de la tecnología que ha tomado al mundo por asalto desde noviembre de 2022.
El demandante: Musk, la persona más rica del mundo, dueño de Tesla, SpaceX y X, entre otras, es también uno de los socios fundadores de OpenAI y su principal inversor en la etapa inicial de la organización.
El acusado: Altman,actual CEO de OpenAI y, en muchos sentidos, el epítome de la IA. Es también el responsable de haber transformado a la organización sin fines de lucro en una multimillonaria empresa valuada en cerca de $1 billón de dólares (y contando).
En la demanda entablada desde abril de 2024 en contra de Altman, Musk lo acusa de haberlo manipulado y engañado para que cofundara y financiara a la organización que pretendía desarrollar una IA “para el bien del mundo”, que protegiera a la humanidad del riesgo de modelos desarrollados sin tomar en cuenta los riesgos que la tecnología representa para la humanidad.
Elon Musk se unió a la organización en 2015, pero tomó la decisión de abandonarla en 2018 para concentrarse en escalar sus negocios, en particular Tesla, que comenzaba a despegar y que en ese entonces desarrollaba Autopilot, el sistema de conducción autónoma impulsado por IA y que representaba un conflicto de intereses.
Relacionado: Mark Zuckerberg se está clonando con IA. Esto es lo que todo fundador puede aprender (y lo que debe evitar)
El despegue de OpenAI, el enfado de Musk
La salida del empresario de la organización no significó su fin. Al contrario. Altman y su equipo siguieron trabajando en el desarrollo de sus modelos hasta que a finales de 2022 liberaron ChatGPT, hoy la herramienta de IA generativa con mayor penetración en el mercado y caballo de batalla para que OpenAI levante capital a carretadas.
El jueves, durante una sesión de un juicio que muy posiblemente se extenderá por más de un mes, Elon Musk dijo: “Fui un tonto que les proporcionó financiamiento gratuito para crear una startup. Les di $38 millones de dólares de financiamiento esencialmente gratuito para crear lo que se convertiría en una empresa de $800,000 millones de dólares”.
El empresario exige una indemnización de $150,000 millones de dólares para cubrir los daños causados por la transformación de OpenAI de organización sin fines de lucro a una empresa que cuenta entre sus socios e inversores con Microsoft, Amazon, Nvidia y Oracle, entre otras.
En un comunicado publicado por OpenAI la empresa declaró: “Este caso siempre ha sido sobre Elon generando más poder y más dinero para lo que él quiere”.
Tras adquirir Twitter en 2022 y transformarla en X, Musk fundó xAI en 2023, su apuesta en la carrera por la IA. El producto estrella de la compañía es Grok, un modelo de IA generativa con acceso en tiempo real a las publicaciones de X, que Musk busca posicionar como una alternativa directa a ChatGPT. Al centro de este juicio y de una rivalidad que tanto Musk como Altman han descrito como shakespeariana, lo que en realidad se esconde es una batalla comercial por el futuro de la IA.
Conclusiones Clave
- El juicio es, en el fondo, una batalla comercial y filosófica por el control del futuro de la IA.
Elon Musk y Sam Altman, millonarios y rostros inequívocos de la industria de la inteligencia artificial (IA) protagonizan desde el martes un juicio que podría impactar en el devenir de la tecnología que ha tomado al mundo por asalto desde noviembre de 2022.
El demandante: Musk, la persona más rica del mundo, dueño de Tesla, SpaceX y X, entre otras, es también uno de los socios fundadores de OpenAI y su principal inversor en la etapa inicial de la organización.
El acusado: Altman,actual CEO de OpenAI y, en muchos sentidos, el epítome de la IA. Es también el responsable de haber transformado a la organización sin fines de lucro en una multimillonaria empresa valuada en cerca de $1 billón de dólares (y contando).
En la demanda entablada desde abril de 2024 en contra de Altman, Musk lo acusa de haberlo manipulado y engañado para que cofundara y financiara a la organización que pretendía desarrollar una IA “para el bien del mundo”, que protegiera a la humanidad del riesgo de modelos desarrollados sin tomar en cuenta los riesgos que la tecnología representa para la humanidad.
Elon Musk se unió a la organización en 2015, pero tomó la decisión de abandonarla en 2018 para concentrarse en escalar sus negocios, en particular Tesla, que comenzaba a despegar y que en ese entonces desarrollaba Autopilot, el sistema de conducción autónoma impulsado por IA y que representaba un conflicto de intereses.
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El despegue de OpenAI, el enfado de Musk
La salida del empresario de la organización no significó su fin. Al contrario. Altman y su equipo siguieron trabajando en el desarrollo de sus modelos hasta que a finales de 2022 liberaron ChatGPT, hoy la herramienta de IA generativa con mayor penetración en el mercado y caballo de batalla para que OpenAI levante capital a carretadas.
El jueves, durante una sesión de un juicio que muy posiblemente se extenderá por más de un mes, Elon Musk dijo: “Fui un tonto que les proporcionó financiamiento gratuito para crear una startup. Les di $38 millones de dólares de financiamiento esencialmente gratuito para crear lo que se convertiría en una empresa de $800,000 millones de dólares”.
El empresario exige una indemnización de $150,000 millones de dólares para cubrir los daños causados por la transformación de OpenAI de organización sin fines de lucro a una empresa que cuenta entre sus socios e inversores con Microsoft, Amazon, Nvidia y Oracle, entre otras.
En un comunicado publicado por OpenAI la empresa declaró: “Este caso siempre ha sido sobre Elon generando más poder y más dinero para lo que él quiere”.
Tras adquirir Twitter en 2022 y transformarla en X, Musk fundó xAI en 2023, su apuesta en la carrera por la IA. El producto estrella de la compañía es Grok, un modelo de IA generativa con acceso en tiempo real a las publicaciones de X, que Musk busca posicionar como una alternativa directa a ChatGPT. Al centro de este juicio y de una rivalidad que tanto Musk como Altman han descrito como shakespeariana, lo que en realidad se esconde es una batalla comercial por el futuro de la IA.