La IA está creando una nueva generación de solopreneurs

La inteligencia artificial le está permitiendo a una sola persona sostener operaciones que antes exigían decenas de empleados, dando forma a una nueva generación de solopreneurs, un fenómeno con condiciones especialmente favorables en América Latina.

Por Stiven Cartagena | Ago 14, 2026
Qi Yang | Getty Images

Las opiniones expresadas por los colaboradores de Entrepreneur son personales.

Conclusiones Clave

  • Casos como Midjourney, MyUser y startups latinoamericanas AI-native demuestran que startups con equipos pequeños pueden alcanzar cifras de facturación que antes requerían organizaciones mucho más grandes.

Durante años, crecer significaba una sola cosa: contratar. Más ingresos pedían más gente, y el tamaño de la plantilla terminaba siendo, casi por default, la vara con la que se medía el éxito de una empresa. La inteligencia artificial generativa está rompiendo esa relación. Hoy, una sola persona, o un equipo contado con los dedos, puede sostener operaciones que hace una década habrían necesitado decenas de empleados, y ese cambio está dando forma a una nueva figura: el solopreneur potenciado por IA.

Incluso los nombres más grandes de Silicon Valley se están tomando la idea en serio. Sam Altman ha hablado de una apuesta que circula entre ejecutivos tecnológicos, no sobre si va a surgir una empresa de un solo empleado valuada en mil millones de dólares, sino sobre cuándo.

El cofundador de Reddit, Alexis Ohanian, prevé equipos pequeños y muy alineados moviéndose más rápido que compañías diez veces más grandes. La lógica es simple, delegarle a la IA el trabajo repetitivo libera a los fundadores para dedicarse a lo que solo ellos pueden hacer, y esa lógica ya está reescribiendo qué significa “escalar” un negocio.

Relacionado: ¿Por qué todo “solopreneur” debería abrazar los equipos virtuales impulsados por la IA?

El fin de escalar a punta de contrataciones

En rigor, las operaciones austeras ya sabían superar a los gigantes de la industria mucho antes de que llegara la IA generativa. Cuando Facebook compró Instagram por $1,000 millones de dólares en 2012, la aplicación de fotos tenía apenas trece empleados. Markus Frind logró algo parecido incluso antes, en 2008, cuando dirigió en solitario la plataforma de citas Plenty of Fish sin socios ni empleados y generó más de $10 millones de dólares anuales en ganancias puras.

Lo que cambió es la escala de lo que hoy puede lograr una persona, o un puñado de ellas. Midjourney factura cerca de $200 millones de dólares al año con apenas diez empleados: unos $20 millones de dólares de ingresos por persona, una cifra que nadie habría tomado en serio hace una década.

El caso más reciente es el de MyUser, una plataforma que opera sin un solo empleado en nómina bajo el liderazgo de Ibrahim Hasanov. La compañía automatiza por completo el proceso de ventas de empresas de todo el mundo a través de agentes autónomos: en lugar de contratar un equipo comercial, Hasanov programó un motor que hace prospección, redacta correos personalizados y agenda reuniones. Él mismo usó su herramienta para conseguir los primeros clientes de MyUser, demostrando que la automatización de ventas es viable y, además, efectiva.

Hasanov contó que la idea nació de una necesidad muy concreta: la comunicación repetitiva que exigían las áreas de ventas y soporte de sus productos anteriores. El fundador es neurodivergente, y explicó que esa condición fue determinante en el diseño de la plataforma, pues necesitaba escalar la comunicación con clientes sin sacrificar calidad; resolvió ese dilema construyendo su propio sistema de automatización. Lejos de vivirla como una limitante, la describe casi como una ventaja: pensar distinto le permitió diseñar una arquitectura limpia, centrada en la velocidad, sin las capas de burocracia de una empresa tradicional.

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Por qué América Latina es terreno fértil para los solopreneurs

El fenómeno del solopreneur no es exclusivo de Silicon Valley, y América Latina tiene motivos propios para ser un buen terreno para que crezca. El capital de riesgo en la región cerró 2025 con $4,126 millones de dólares desplegados, un 13.8% más que el año anterior, pero ese repunte no vino con más operaciones, sino con menos: el número de rondas cayó a 681, el nivel más bajo desde 2017, mientras el ticket promedio subió 16%, hasta los $6.1 millones de dólares. 

Es decir, hay más dinero, pero concentrado en menos startups, y los fondos exigen mucho más antes de firmar un cheque. Para un fundador solo, con costos operativos casi en cero gracias a la IA, esa exigencia pesa menos.

De hecho, el fenómeno ya tiene evidencia local. Un reporte de Amazon Web Services elaborado junto a más de 3,200 fundadores de la región identificó a las llamadas startups AI-native: compañías de menos de cinco años que nacieron con la inteligencia artificial en el centro de su operación. Crecen en promedio 145% al año y son 4.9 veces más propensas a superar el millón de dólares de facturación anual que el resto del ecosistema, todo con plantillas sensiblemente más chicas que las startups tradicionales.

Los casos concretos empiezan a acumularse. La chilena Vambe pasó de $20,000 a un millón de dólares de ingresos recurrentes anuales en apenas ocho meses, antes de levantar $3.85 millones de dólares para expandirse a México. La argentina Prometheo, fundada hace poco más de un año, ya supera los 500 clientes y $620,000 dólares de ingresos recurrentes, con equipos mucho más reducidos que los que habría exigido ese mismo crecimiento hace una década.

Las mismas condiciones que durante años frenaron a las startups de la región, pues había poco capital de riesgo, regulación enredada, monedas que se mueven sin previo aviso, también obligaron a sus fundadores a ser extremadamente resourceful, justo la costumbre que hoy premia la era de la IA: ya no hacen falta bolsillos profundos para competir a escala global cuando el costo de ingeniería, marketing y atención al cliente cae cerca de cero.

Esa base de solopreneurs eficientes, además, es la que eventualmente puede empujar a la región hacia su próximo hito: hoy cuenta con apenas 17 unicornios, menos del 2% del total global, y los inversionistas ya se preguntan si el próximo saldrá de un equipo diminuto en vez de una oficina llena de gente. “Sí, es totalmente viable que veamos el primer unicornio de la región construido por un equipo relativamente pequeño; no es descabellado”, dijo a Contxto Damaris Mendoza, socia de 500 Global.

La próxima gran historia tecnológica latinoamericana quizás no salga de una aceleradora impecable ni de una oficina en el centro de la ciudad. Puede empezar en una habitación, o en alguien que está automatizando, en silencio, un rincón de una industria tradicional que nadie más se atrevió a tocar.

La IA no solo bajó las barreras de entrada: le entregó las llaves a quien esté dispuesto a construir solo.

Conclusiones Clave

  • Casos como Midjourney, MyUser y startups latinoamericanas AI-native demuestran que startups con equipos pequeños pueden alcanzar cifras de facturación que antes requerían organizaciones mucho más grandes.

Durante años, crecer significaba una sola cosa: contratar. Más ingresos pedían más gente, y el tamaño de la plantilla terminaba siendo, casi por default, la vara con la que se medía el éxito de una empresa. La inteligencia artificial generativa está rompiendo esa relación. Hoy, una sola persona, o un equipo contado con los dedos, puede sostener operaciones que hace una década habrían necesitado decenas de empleados, y ese cambio está dando forma a una nueva figura: el solopreneur potenciado por IA.

Incluso los nombres más grandes de Silicon Valley se están tomando la idea en serio. Sam Altman ha hablado de una apuesta que circula entre ejecutivos tecnológicos, no sobre si va a surgir una empresa de un solo empleado valuada en mil millones de dólares, sino sobre cuándo.

El cofundador de Reddit, Alexis Ohanian, prevé equipos pequeños y muy alineados moviéndose más rápido que compañías diez veces más grandes. La lógica es simple, delegarle a la IA el trabajo repetitivo libera a los fundadores para dedicarse a lo que solo ellos pueden hacer, y esa lógica ya está reescribiendo qué significa “escalar” un negocio.

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El fin de escalar a punta de contrataciones

En rigor, las operaciones austeras ya sabían superar a los gigantes de la industria mucho antes de que llegara la IA generativa. Cuando Facebook compró Instagram por $1,000 millones de dólares en 2012, la aplicación de fotos tenía apenas trece empleados. Markus Frind logró algo parecido incluso antes, en 2008, cuando dirigió en solitario la plataforma de citas Plenty of Fish sin socios ni empleados y generó más de $10 millones de dólares anuales en ganancias puras.

Lo que cambió es la escala de lo que hoy puede lograr una persona, o un puñado de ellas. Midjourney factura cerca de $200 millones de dólares al año con apenas diez empleados: unos $20 millones de dólares de ingresos por persona, una cifra que nadie habría tomado en serio hace una década.

El caso más reciente es el de MyUser, una plataforma que opera sin un solo empleado en nómina bajo el liderazgo de Ibrahim Hasanov. La compañía automatiza por completo el proceso de ventas de empresas de todo el mundo a través de agentes autónomos: en lugar de contratar un equipo comercial, Hasanov programó un motor que hace prospección, redacta correos personalizados y agenda reuniones. Él mismo usó su herramienta para conseguir los primeros clientes de MyUser, demostrando que la automatización de ventas es viable y, además, efectiva.

Hasanov contó que la idea nació de una necesidad muy concreta: la comunicación repetitiva que exigían las áreas de ventas y soporte de sus productos anteriores. El fundador es neurodivergente, y explicó que esa condición fue determinante en el diseño de la plataforma, pues necesitaba escalar la comunicación con clientes sin sacrificar calidad; resolvió ese dilema construyendo su propio sistema de automatización. Lejos de vivirla como una limitante, la describe casi como una ventaja: pensar distinto le permitió diseñar una arquitectura limpia, centrada en la velocidad, sin las capas de burocracia de una empresa tradicional.

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Por qué América Latina es terreno fértil para los solopreneurs

El fenómeno del solopreneur no es exclusivo de Silicon Valley, y América Latina tiene motivos propios para ser un buen terreno para que crezca. El capital de riesgo en la región cerró 2025 con $4,126 millones de dólares desplegados, un 13.8% más que el año anterior, pero ese repunte no vino con más operaciones, sino con menos: el número de rondas cayó a 681, el nivel más bajo desde 2017, mientras el ticket promedio subió 16%, hasta los $6.1 millones de dólares. 

Es decir, hay más dinero, pero concentrado en menos startups, y los fondos exigen mucho más antes de firmar un cheque. Para un fundador solo, con costos operativos casi en cero gracias a la IA, esa exigencia pesa menos.

De hecho, el fenómeno ya tiene evidencia local. Un reporte de Amazon Web Services elaborado junto a más de 3,200 fundadores de la región identificó a las llamadas startups AI-native: compañías de menos de cinco años que nacieron con la inteligencia artificial en el centro de su operación. Crecen en promedio 145% al año y son 4.9 veces más propensas a superar el millón de dólares de facturación anual que el resto del ecosistema, todo con plantillas sensiblemente más chicas que las startups tradicionales.

Los casos concretos empiezan a acumularse. La chilena Vambe pasó de $20,000 a un millón de dólares de ingresos recurrentes anuales en apenas ocho meses, antes de levantar $3.85 millones de dólares para expandirse a México. La argentina Prometheo, fundada hace poco más de un año, ya supera los 500 clientes y $620,000 dólares de ingresos recurrentes, con equipos mucho más reducidos que los que habría exigido ese mismo crecimiento hace una década.

Las mismas condiciones que durante años frenaron a las startups de la región, pues había poco capital de riesgo, regulación enredada, monedas que se mueven sin previo aviso, también obligaron a sus fundadores a ser extremadamente resourceful, justo la costumbre que hoy premia la era de la IA: ya no hacen falta bolsillos profundos para competir a escala global cuando el costo de ingeniería, marketing y atención al cliente cae cerca de cero.

Esa base de solopreneurs eficientes, además, es la que eventualmente puede empujar a la región hacia su próximo hito: hoy cuenta con apenas 17 unicornios, menos del 2% del total global, y los inversionistas ya se preguntan si el próximo saldrá de un equipo diminuto en vez de una oficina llena de gente. “Sí, es totalmente viable que veamos el primer unicornio de la región construido por un equipo relativamente pequeño; no es descabellado”, dijo a Contxto Damaris Mendoza, socia de 500 Global.

La próxima gran historia tecnológica latinoamericana quizás no salga de una aceleradora impecable ni de una oficina en el centro de la ciudad. Puede empezar en una habitación, o en alguien que está automatizando, en silencio, un rincón de una industria tradicional que nadie más se atrevió a tocar.

La IA no solo bajó las barreras de entrada: le entregó las llaves a quien esté dispuesto a construir solo.

El autor es editor del sitio Geektime en Español.

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