Meta sigue adelante con el rastreo a empleados, pero ahora ofrece opciones para no participar
Más de 1,500 empleados de Meta firmaron una petición en contra del sistema de rastreo, que registra pulsaciones de teclado y movimientos del mouse.
Conclusiones Clave
- En un memo interno, Meta anunció que dará marcha atrás parcialmente en su plan de recopilar movimientos del mouse y pulsaciones de teclado de sus empleados para usarlos como datos de entrenamiento de IA.
- La decisión llega tras semanas de resistencia interna: 1,500 empleados firmaron una petición en contra del sistema de vigilancia.
- Meta ahora ofrece pausas parciales y exenciones para quienes no quieran participar en el sistema.
Hace unos meses, Meta comunicó a sus empleados que registraría sus clics y pulsaciones de teclado para entrenar a sus modelos de inteligencia artificial (IA). Tras semanas de resistencia interna, la empresa reveló en un memo interno —obtenido por Reuters— que decidió ofrecer pausas parciales y exenciones para quienes se opongan al sistema de vigilancia.
“Si bien seguimos confiando en las protecciones de privacidad que implementamos al lanzamiento, las cuales pasaron por varias capas de revisión de riesgos, hemos escuchado sus preocupaciones sobre los datos personales en dispositivos de trabajo, la duración de la batería y el deseo de tener mayor control sobre cuándo ocurre la captura”, señala la empresa en el memo.
Según Reuters, los nuevos controles permitirán a los empleados pausar la recopilación de datos hasta 30 minutos a la vez. También podrán solicitar ser excluidos de la iniciativa por completo. Para quienes no quieran que su actividad sea monitoreada, estas pausas y la posible opción de exclusión ahora representan una salida.
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Meta presentó la Iniciativa de Capacidades del Modelo en abril
En abril, Meta informó a su personal sobre una nueva herramienta interna que monitorearía el uso de software empresarial en dispositivos de la compañía. El sistema, denominado Model Capability Initiative (MCI), registra pulsaciones de teclado, movimientos del mouse, clics y navegación por menús para generar datos de entrenamiento del mundo real destinados a los agentes de IA de Meta.
En su momento, Meta declaró a la BBC que el objetivo era crear agentes informáticos que ayudaran a las personas a completar tareas rutinarias, lo que significaba que sus modelos necesitaban “ejemplos reales” de cómo la gente utiliza las aplicaciones. La empresa subrayó que los datos capturados “no se utilizarían para ningún otro fin” y afirmó que el sistema contaba con salvaguardas para proteger la información sensible en los dispositivos de trabajo.
Meta presentó el MCI como una extensión del monitoreo ya existente en dispositivos corporativos, más que como un cambio radical, señalando que la actividad en equipos de la empresa ha sido accesible desde hace tiempo bajo las políticas estándar. La diferencia, sin embargo, era que esta nueva capa de rastreo se destinaría específicamente a entrenar y perfeccionar sistemas de IA, en lugar de emplearse para fines rutinarios de seguridad o cumplimiento normativo.
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La reacción inmediata de los empleados
La respuesta interna fue rápida y negativa. Los empleados manifestaron alarma ante la idea de que Meta utilizara su comportamiento cotidiano frente a la computadora para entrenar modelos de IA, especialmente tras los recientes despidos en la empresa vinculados a la automatización y la eficiencia. Un empleado declaró a la BBC que el plan le parecía “muy distópico”, lo que avivó el temor de que las herramientas entrenadas con su trabajo pudieran algún día contribuir a eliminar sus puestos.
Otra persona que abandonó Meta recientemente dijo a la BBC que el sistema de rastreo era “solo la última forma en que le están metiendo la IA a todos por la fuerza”.
En cuestión de semanas, más de 1,500 empleados de Meta firmaron una petición en contra de la iniciativa y exigieron a la empresa reconsiderar el programa. Citaron preocupaciones como la privacidad, la seguridad de los datos, el consumo de batería en las laptops y la falta de control sobre los momentos exactos cuando el software los estaba monitoreando. Varios empleados descubrieron que el sistema de rastreo consumía tantos datos que disparaba su uso de internet cuando trabajaban desde casa.
Meta respondió a estas presiones ofreciendo las pausas y opciones de exclusión del sistema de vigilancia. Mientras tanto, en mayo, la empresa redujo su plantilla un 10%, con el despido de 8,000 empleados.
Conclusiones Clave
- En un memo interno, Meta anunció que dará marcha atrás parcialmente en su plan de recopilar movimientos del mouse y pulsaciones de teclado de sus empleados para usarlos como datos de entrenamiento de IA.
- La decisión llega tras semanas de resistencia interna: 1,500 empleados firmaron una petición en contra del sistema de vigilancia.
- Meta ahora ofrece pausas parciales y exenciones para quienes no quieran participar en el sistema.
Hace unos meses, Meta comunicó a sus empleados que registraría sus clics y pulsaciones de teclado para entrenar a sus modelos de inteligencia artificial (IA). Tras semanas de resistencia interna, la empresa reveló en un memo interno —obtenido por Reuters— que decidió ofrecer pausas parciales y exenciones para quienes se opongan al sistema de vigilancia.
“Si bien seguimos confiando en las protecciones de privacidad que implementamos al lanzamiento, las cuales pasaron por varias capas de revisión de riesgos, hemos escuchado sus preocupaciones sobre los datos personales en dispositivos de trabajo, la duración de la batería y el deseo de tener mayor control sobre cuándo ocurre la captura”, señala la empresa en el memo.
Según Reuters, los nuevos controles permitirán a los empleados pausar la recopilación de datos hasta 30 minutos a la vez. También podrán solicitar ser excluidos de la iniciativa por completo. Para quienes no quieran que su actividad sea monitoreada, estas pausas y la posible opción de exclusión ahora representan una salida.
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Meta presentó la Iniciativa de Capacidades del Modelo en abril
En abril, Meta informó a su personal sobre una nueva herramienta interna que monitorearía el uso de software empresarial en dispositivos de la compañía. El sistema, denominado Model Capability Initiative (MCI), registra pulsaciones de teclado, movimientos del mouse, clics y navegación por menús para generar datos de entrenamiento del mundo real destinados a los agentes de IA de Meta.
En su momento, Meta declaró a la BBC que el objetivo era crear agentes informáticos que ayudaran a las personas a completar tareas rutinarias, lo que significaba que sus modelos necesitaban “ejemplos reales” de cómo la gente utiliza las aplicaciones. La empresa subrayó que los datos capturados “no se utilizarían para ningún otro fin” y afirmó que el sistema contaba con salvaguardas para proteger la información sensible en los dispositivos de trabajo.
Meta presentó el MCI como una extensión del monitoreo ya existente en dispositivos corporativos, más que como un cambio radical, señalando que la actividad en equipos de la empresa ha sido accesible desde hace tiempo bajo las políticas estándar. La diferencia, sin embargo, era que esta nueva capa de rastreo se destinaría específicamente a entrenar y perfeccionar sistemas de IA, en lugar de emplearse para fines rutinarios de seguridad o cumplimiento normativo.
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La reacción inmediata de los empleados
La respuesta interna fue rápida y negativa. Los empleados manifestaron alarma ante la idea de que Meta utilizara su comportamiento cotidiano frente a la computadora para entrenar modelos de IA, especialmente tras los recientes despidos en la empresa vinculados a la automatización y la eficiencia. Un empleado declaró a la BBC que el plan le parecía “muy distópico”, lo que avivó el temor de que las herramientas entrenadas con su trabajo pudieran algún día contribuir a eliminar sus puestos.
Otra persona que abandonó Meta recientemente dijo a la BBC que el sistema de rastreo era “solo la última forma en que le están metiendo la IA a todos por la fuerza”.
En cuestión de semanas, más de 1,500 empleados de Meta firmaron una petición en contra de la iniciativa y exigieron a la empresa reconsiderar el programa. Citaron preocupaciones como la privacidad, la seguridad de los datos, el consumo de batería en las laptops y la falta de control sobre los momentos exactos cuando el software los estaba monitoreando. Varios empleados descubrieron que el sistema de rastreo consumía tantos datos que disparaba su uso de internet cuando trabajaban desde casa.
Meta respondió a estas presiones ofreciendo las pausas y opciones de exclusión del sistema de vigilancia. Mientras tanto, en mayo, la empresa redujo su plantilla un 10%, con el despido de 8,000 empleados.