Conoce al tribunal de los gólems que juzgará a la IA cuando esta tenga que rendir cuentas

La sociedad siempre ha sentido la necesidad de someter a un marco de justicia formal a cualquier entidad no humana cuya conducta altere el orden económico o social.

Por Stiven Cartagena | Ago 04, 2026
J Studios | Getty Images

Las opiniones expresadas por los colaboradores de Entrepreneur son personales.

Conclusiones Clave

  • Un consorcio de 27 empresas tecnológicas lanzó Internet Court, un tribunal digital donde agentes de IA —los “gólems” contemporáneos, en referencia a la criatura legendaria capaz de actuar de forma autónoma— resuelven disputas comerciales entre sí sin abogados ni procesos judiciales tradicionales.

Hoy en día, miles de empresas confían la gestión e importación de sus suministros a sistemas de inteligencia artificial (IA). Sin embargo, casi ninguna prevé qué ocurrirá cuando la transacción falle. Cuando gólems digitales cierran un trato sin intervención humana, surge la pregunta de ¿quién imparte justicia cuando los contratantes son dos máquinas? 

En el caso de los tribunales, tardan un promedio de 344 días en resolver casos civiles complejos, mientras que en los juzgados latinoamericanos los costos y demoras de un litigio pueden llevar a la quiebra a cualquier negocio.

Para responder a este vacío legal en el comercio automatizado, un consorcio global de 27 empresas tecnológicas y de infraestructura descentralizada, entre las que figuran GenLayer, OKX, ZKsync, 0G Labs y MetaMask, han presentado Internet Court. Este tribunal digital nativo y estándar abierto permite que los agentes de software resuelvan sus disputas comerciales de forma autónoma, sin necesidad de abogados ni dilatados procesos burocráticos.

Aunque la idea de juzgar código y algoritmos parezca extraída de la ciencia ficción, la humanidad ya juzgó estatuas en la antigua Grecia y cerdos durante la Edad Media. Desde los tribunales del Prytaneion en Atenas, donde se procesaba y exiliaba a objetos inanimados si causaban la muerte accidental de un ciudadano, hasta los célebres juicios medievales donde se condenaba formalmente a animales por dañar cosechas, la sociedad siempre ha sentido la necesidad de someter a un marco de justicia formal a cualquier entidad no humana cuya conducta altere el orden económico o social.

La creación de un tribunal para bots representa la evolución contemporánea de esa misma inquietud histórica. Esta necesidad se adapta ahora a una época donde las herramientas y los actores comerciales ya no son de piedra o madera, sino de código e inteligencia abstracta.

Relacionado: OpenAI perdió el control de su IA durante una prueba de seguridad y esta hackeó a otra empresa: “Profundamente preocupante”

El gólem y la infraestructura del arbitraje digital

El derecho siempre ha enfrentado severas dificultades para responsabilizar a herramientas que adquieren cierto grado de autonomía. Al igual que en la leyenda del Gólem de Praga, una criatura animada para servir a su creador, pero capaz de actuar de manera imprevista, la inteligencia artificial ejecuta hoy análisis, gestiona cadenas de suministro y realiza operaciones financieras de forma independiente. 

Hasta ahora, los desarrolladores habían construido la infraestructura de la economía automatizada bajo el principio del “camino feliz”, asumiendo que el software siempre encuentra el producto buscado, realiza el pago y recibe el servicio sin ningún contratiempo. Sin embargo, el mundo de los negocios es caótico y propenso a desacuerdos. Como explica David Riudor, CEO y cofundador de GenLayer Foundation, los agentes discreparán a la velocidad de las máquinas, mientras que el sistema legal humano fue diseñado para partes con cuerpo y una capacidad de espera finita.

Para resolver estas fricciones sin reemplazar a los jueces humanos en demandas multimillonarias, Albert Castellana, CEO y cofundador de GenLayer Labs, explica que Internet Court busca ofrecer una alternativa económica para reclamos donde contratar un abogado para disputar una suma de $10,000 dólares resulta inviable, permitiendo llegar a veredictos por apenas unos pocos centavos. La arquitectura del sistema se apoya en la tecnología blockchain y en mecanismos de garantía, donde los fondos se retienen de forma segura y solo se liberan tras la resolución del jurado.

“No intentamos competir con el sistema legal. Solo queremos proporcionar una alternativa donde contratar a un abogado para disputar un reclamo por $10,000 dólares no es económico. En su lugar, puedes usar este sistema para llegar a una resolución que, en última instancia, te costará unos pocos centavos”, dice Castellana.

A nivel técnico, el veredicto es emitido por un jurado de cinco validadores seleccionados al azar en la red blockchain. Para evitar sesgos o manipulación, cada validador ejecuta un modelo de inteligencia artificial distinto, combinando motores de lenguaje como ChatGPT, Claude o Gemini. Dentro del proceso, uno de los validadores asume la función de líder proponiendo un fallo inicial, mientras que los cuatro restantes emiten su voto de manera confidencial.

Relacionado: Los agentes de IA son seductores, pero ¿quién es responsable cuando fallan?

Un sistema en fase beta

Este diseño se fundamenta en el teorema del jurado de Condorcet, una teoría matemática formulada en 1785 que demuestra que la probabilidad de tomar una decisión acertada aumenta conforme crece el número de evaluadores independientes.

Una vez alcanzado el consenso, el sistema otorga una ventana de apelación de 30 minutos. Durante este lapso, tanto un operador humano como otro agente pueden impugnar el dictamen pagando una fianza; si esto ocurre, el jurado se expande automáticamente a once validadores y continúa ampliándose de forma progresiva hasta lograr un acuerdo. 

Actualmente, Internet Court opera en fase beta procesando cerca de 350,000 transacciones y tomando hasta 25,000 decisiones diarias, mientras se prepara para su lanzamiento público y el estreno de su token oficial a finales de año. Con disputas reales sobre la mesa de los tribunales estadounidenses, como el conflicto entre Amazon y Perplexity, la necesidad de este estándar de arbitraje es cada vez más apremiante.

Con proyecciones de la consultora McKinsey que señalan que para el año 2030 los bots intermediarán entre $3 y 5 billones de dólares en el comercio global de consumo, la consolidación de la justicia algorítmica es un pilar indispensable para el futuro económico.

Conclusiones Clave

  • Un consorcio de 27 empresas tecnológicas lanzó Internet Court, un tribunal digital donde agentes de IA —los “gólems” contemporáneos, en referencia a la criatura legendaria capaz de actuar de forma autónoma— resuelven disputas comerciales entre sí sin abogados ni procesos judiciales tradicionales.

Hoy en día, miles de empresas confían la gestión e importación de sus suministros a sistemas de inteligencia artificial (IA). Sin embargo, casi ninguna prevé qué ocurrirá cuando la transacción falle. Cuando gólems digitales cierran un trato sin intervención humana, surge la pregunta de ¿quién imparte justicia cuando los contratantes son dos máquinas? 

En el caso de los tribunales, tardan un promedio de 344 días en resolver casos civiles complejos, mientras que en los juzgados latinoamericanos los costos y demoras de un litigio pueden llevar a la quiebra a cualquier negocio.

Para responder a este vacío legal en el comercio automatizado, un consorcio global de 27 empresas tecnológicas y de infraestructura descentralizada, entre las que figuran GenLayer, OKX, ZKsync, 0G Labs y MetaMask, han presentado Internet Court. Este tribunal digital nativo y estándar abierto permite que los agentes de software resuelvan sus disputas comerciales de forma autónoma, sin necesidad de abogados ni dilatados procesos burocráticos.

Aunque la idea de juzgar código y algoritmos parezca extraída de la ciencia ficción, la humanidad ya juzgó estatuas en la antigua Grecia y cerdos durante la Edad Media. Desde los tribunales del Prytaneion en Atenas, donde se procesaba y exiliaba a objetos inanimados si causaban la muerte accidental de un ciudadano, hasta los célebres juicios medievales donde se condenaba formalmente a animales por dañar cosechas, la sociedad siempre ha sentido la necesidad de someter a un marco de justicia formal a cualquier entidad no humana cuya conducta altere el orden económico o social.

La creación de un tribunal para bots representa la evolución contemporánea de esa misma inquietud histórica. Esta necesidad se adapta ahora a una época donde las herramientas y los actores comerciales ya no son de piedra o madera, sino de código e inteligencia abstracta.

Relacionado: OpenAI perdió el control de su IA durante una prueba de seguridad y esta hackeó a otra empresa: “Profundamente preocupante”

El gólem y la infraestructura del arbitraje digital

El derecho siempre ha enfrentado severas dificultades para responsabilizar a herramientas que adquieren cierto grado de autonomía. Al igual que en la leyenda del Gólem de Praga, una criatura animada para servir a su creador, pero capaz de actuar de manera imprevista, la inteligencia artificial ejecuta hoy análisis, gestiona cadenas de suministro y realiza operaciones financieras de forma independiente. 

Hasta ahora, los desarrolladores habían construido la infraestructura de la economía automatizada bajo el principio del “camino feliz”, asumiendo que el software siempre encuentra el producto buscado, realiza el pago y recibe el servicio sin ningún contratiempo. Sin embargo, el mundo de los negocios es caótico y propenso a desacuerdos. Como explica David Riudor, CEO y cofundador de GenLayer Foundation, los agentes discreparán a la velocidad de las máquinas, mientras que el sistema legal humano fue diseñado para partes con cuerpo y una capacidad de espera finita.

Para resolver estas fricciones sin reemplazar a los jueces humanos en demandas multimillonarias, Albert Castellana, CEO y cofundador de GenLayer Labs, explica que Internet Court busca ofrecer una alternativa económica para reclamos donde contratar un abogado para disputar una suma de $10,000 dólares resulta inviable, permitiendo llegar a veredictos por apenas unos pocos centavos. La arquitectura del sistema se apoya en la tecnología blockchain y en mecanismos de garantía, donde los fondos se retienen de forma segura y solo se liberan tras la resolución del jurado.

“No intentamos competir con el sistema legal. Solo queremos proporcionar una alternativa donde contratar a un abogado para disputar un reclamo por $10,000 dólares no es económico. En su lugar, puedes usar este sistema para llegar a una resolución que, en última instancia, te costará unos pocos centavos”, dice Castellana.

A nivel técnico, el veredicto es emitido por un jurado de cinco validadores seleccionados al azar en la red blockchain. Para evitar sesgos o manipulación, cada validador ejecuta un modelo de inteligencia artificial distinto, combinando motores de lenguaje como ChatGPT, Claude o Gemini. Dentro del proceso, uno de los validadores asume la función de líder proponiendo un fallo inicial, mientras que los cuatro restantes emiten su voto de manera confidencial.

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Un sistema en fase beta

Este diseño se fundamenta en el teorema del jurado de Condorcet, una teoría matemática formulada en 1785 que demuestra que la probabilidad de tomar una decisión acertada aumenta conforme crece el número de evaluadores independientes.

Una vez alcanzado el consenso, el sistema otorga una ventana de apelación de 30 minutos. Durante este lapso, tanto un operador humano como otro agente pueden impugnar el dictamen pagando una fianza; si esto ocurre, el jurado se expande automáticamente a once validadores y continúa ampliándose de forma progresiva hasta lograr un acuerdo. 

Actualmente, Internet Court opera en fase beta procesando cerca de 350,000 transacciones y tomando hasta 25,000 decisiones diarias, mientras se prepara para su lanzamiento público y el estreno de su token oficial a finales de año. Con disputas reales sobre la mesa de los tribunales estadounidenses, como el conflicto entre Amazon y Perplexity, la necesidad de este estándar de arbitraje es cada vez más apremiante.

Con proyecciones de la consultora McKinsey que señalan que para el año 2030 los bots intermediarán entre $3 y 5 billones de dólares en el comercio global de consumo, la consolidación de la justicia algorítmica es un pilar indispensable para el futuro económico.

El autor es editor del sitio Geektime en Español.

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