Haz esto en cuanto te despiertes para tener un día productivo

El entrenador cerebral Jim Kwik explica la ciencia detrás de comenzar bien el día.

Por Jim Kwik | Sep 09, 2026
FreshSplash | Getty Images

Las opiniones expresadas por los colaboradores de Entrepreneur son personales.

Conclusiones Clave

  • Al despertar, pasamos por un proceso llamado “inercia del sueño”.
  • Lo que hagas durante ese momento puede afectar el funcionamiento de tu cerebro el resto del día.
  • En lugar de tomar el celular, dedica un momento a pensar y enfocarte.

La ventana de tiempo más poderosa ocurre justo al abrir los ojos. Lo que decidas hacer en esos primeros minutos marcará el rumbo de todo tu día.

La inercia del sueño es la transición que atravesamos del estado de sueño al de vigilia. Al recuperar la conciencia, distintas partes de tu cerebro se activan poco a poco. Tu enfoque, tu estado de alerta, tu atención, tu conciencia, tu regulación emocional y tu creatividad van despertando.

En ese momento, tu memoria de trabajo a corto plazo está casi vacía. Durante el día, retiene y alterna entre tres y cinco elementos a la vez. Por eso recuerdas simultáneamente recoger a los niños después de la escuela, preparar la cena, alistarte para una junta, pagar un recibo o avanzar en un proyecto. Pero al despertar, es como si tuvieras un reinicio de memoria.

Si juntas ambas cosas, resulta que la ventana del despertar se vuelve especialmente potente para el priming atencional: guía a tu cerebro hacia aquello en lo que se enfocará el resto del día. Así que lo que elijas alimentar a tu cerebro en esos primeros minutos puede influir de forma desproporcionada en el resto de tu jornada.

Piénsalo así: no te despiertas para alimentar a tu cuerpo con cinco cupcakes y un litro de refresco. Pero eso es justo lo que haces cuando te das la vuelta y tomas el teléfono. Mientras revisas tu feed alimentas a tu cerebro con distracción, desesperanza, comparación social y miedo. Eso afecta de forma desproporcionada tres cosas:

  • Estado de ánimo. Lo que consumes afecta tus emociones y tu regulación emocional. Nota cómo te sientes después de ver o leer contenido impulsado por el miedo, la desesperanza o el enojo. Es probable que te sientas irritable, molesto, enojado, deprimido o triste. Ahora haz lo contrario y nota cómo te sientes cuando consumes material que es alentador, inspirador, motivacional, empoderador y alegre.
  • Enfoque. Las imágenes y el material con los que alimentas tu cerebro le muestran en qué concentrarse en el mundo exterior. Si ves a dos personas peleando en línea, es probable que veas escenas de conflicto reproducirse a lo largo del día.
  • Encuadre. Todo lo que te sucede durante el día puede ser una oportunidad o una crisis. Si le muestras a tu cerebro situaciones estresantes, basadas en el miedo y generadoras de ansiedad a primera hora de la mañana, es más probable que veas crisis en lugar de oportunidades.

Más allá de cómo enmarcas tu día, hay un gancho biológico en juego: la dopamina. Tomar el teléfono le da a tu cerebro medio despierto una descarga de estimulación rápida y sin esfuerzo antes de que tus pies toquen el piso. Le estás diciendo a tu sistema nervioso que ese es el nivel mínimo de emoción que debe esperar el resto del día.

El problema es que la vida real no puede competir con un feed hiperoptimizado. Una vez que empiezas la mañana con dosis rápidas de estímulos, momentos cotidianos como preparar café, mirar por la ventana o sentarte en silencio se sienten absolutamente aburridos. Has condicionado a tu cerebro para que exija estímulo constante desde el primer minuto, lo que hace que la distracción sea inevitable.

Sé lo tentador que resulta tomar el teléfono en cuanto despiertas. Mucha gente lo hace. Pero tú puedes cambiarlo. Tomar un libro y leer durante cinco minutos te prepara para ganar el día. Recuerda el mantra: mente antes que medios.

Esto no significa abandonar tu teléfono para siempre. Es simplemente una pregunta que respondes cada mañana: ¿a quién le das permiso de hablarte primero? ¿Un algoritmo diseñado para lucrar con tu ansiedad, o tu propia visión clara del día? La distracción es una decisión que no tienes que tomar.

Así que mañana, antes de tomar el teléfono, quédate un momento con un pensamiento que sea tuyo. Es una pequeña ventana, pero te pertenece. Lo que pongas en ella moldea todo lo que viene después.

Fragmento adaptado de LIMITLESS DAILY, de Jim Kwik, publicado por Hay House, Inc. Copyright © 2026.

Conclusiones Clave

  • Al despertar, pasamos por un proceso llamado “inercia del sueño”.
  • Lo que hagas durante ese momento puede afectar el funcionamiento de tu cerebro el resto del día.
  • En lugar de tomar el celular, dedica un momento a pensar y enfocarte.

La ventana de tiempo más poderosa ocurre justo al abrir los ojos. Lo que decidas hacer en esos primeros minutos marcará el rumbo de todo tu día.

La inercia del sueño es la transición que atravesamos del estado de sueño al de vigilia. Al recuperar la conciencia, distintas partes de tu cerebro se activan poco a poco. Tu enfoque, tu estado de alerta, tu atención, tu conciencia, tu regulación emocional y tu creatividad van despertando.

En ese momento, tu memoria de trabajo a corto plazo está casi vacía. Durante el día, retiene y alterna entre tres y cinco elementos a la vez. Por eso recuerdas simultáneamente recoger a los niños después de la escuela, preparar la cena, alistarte para una junta, pagar un recibo o avanzar en un proyecto. Pero al despertar, es como si tuvieras un reinicio de memoria.

Si juntas ambas cosas, resulta que la ventana del despertar se vuelve especialmente potente para el priming atencional: guía a tu cerebro hacia aquello en lo que se enfocará el resto del día. Así que lo que elijas alimentar a tu cerebro en esos primeros minutos puede influir de forma desproporcionada en el resto de tu jornada.

Piénsalo así: no te despiertas para alimentar a tu cuerpo con cinco cupcakes y un litro de refresco. Pero eso es justo lo que haces cuando te das la vuelta y tomas el teléfono. Mientras revisas tu feed alimentas a tu cerebro con distracción, desesperanza, comparación social y miedo. Eso afecta de forma desproporcionada tres cosas:

  • Estado de ánimo. Lo que consumes afecta tus emociones y tu regulación emocional. Nota cómo te sientes después de ver o leer contenido impulsado por el miedo, la desesperanza o el enojo. Es probable que te sientas irritable, molesto, enojado, deprimido o triste. Ahora haz lo contrario y nota cómo te sientes cuando consumes material que es alentador, inspirador, motivacional, empoderador y alegre.
  • Enfoque. Las imágenes y el material con los que alimentas tu cerebro le muestran en qué concentrarse en el mundo exterior. Si ves a dos personas peleando en línea, es probable que veas escenas de conflicto reproducirse a lo largo del día.
  • Encuadre. Todo lo que te sucede durante el día puede ser una oportunidad o una crisis. Si le muestras a tu cerebro situaciones estresantes, basadas en el miedo y generadoras de ansiedad a primera hora de la mañana, es más probable que veas crisis en lugar de oportunidades.

Más allá de cómo enmarcas tu día, hay un gancho biológico en juego: la dopamina. Tomar el teléfono le da a tu cerebro medio despierto una descarga de estimulación rápida y sin esfuerzo antes de que tus pies toquen el piso. Le estás diciendo a tu sistema nervioso que ese es el nivel mínimo de emoción que debe esperar el resto del día.

El problema es que la vida real no puede competir con un feed hiperoptimizado. Una vez que empiezas la mañana con dosis rápidas de estímulos, momentos cotidianos como preparar café, mirar por la ventana o sentarte en silencio se sienten absolutamente aburridos. Has condicionado a tu cerebro para que exija estímulo constante desde el primer minuto, lo que hace que la distracción sea inevitable.

Sé lo tentador que resulta tomar el teléfono en cuanto despiertas. Mucha gente lo hace. Pero tú puedes cambiarlo. Tomar un libro y leer durante cinco minutos te prepara para ganar el día. Recuerda el mantra: mente antes que medios.

Esto no significa abandonar tu teléfono para siempre. Es simplemente una pregunta que respondes cada mañana: ¿a quién le das permiso de hablarte primero? ¿Un algoritmo diseñado para lucrar con tu ansiedad, o tu propia visión clara del día? La distracción es una decisión que no tienes que tomar.

Así que mañana, antes de tomar el teléfono, quédate un momento con un pensamiento que sea tuyo. Es una pequeña ventana, pero te pertenece. Lo que pongas en ella moldea todo lo que viene después.

Fragmento adaptado de LIMITLESS DAILY, de Jim Kwik, publicado por Hay House, Inc. Copyright © 2026.

Jim Kwik (su nombre real) es un experto mundial ampliamente reconocido en mejora de la... Read more

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