Los mejores líderes suelen ser los menos populares — esta es la razón

A veces, hacer lo correcto te convierte en la persona menos querida de la empresa.

Por Wilson Luna | Ene 07, 2026

Las opiniones expresadas por los colaboradores de Entrepreneur son personales.

Conclusiones Clave

  • Los desafíos del liderazgo suelen surgir al tomar decisiones necesarias, aunque impopulares, para guiar a una organización hacia el éxito a largo plazo.
  • Priorizar la aprobación por encima del propósito puede socavar la credibilidad de un líder, provocando indecisión y pérdida de confianza entre los miembros del equipo.
  • El liderazgo eficaz implica comunicación clara, coherencia y empatía al afrontar decisiones difíciles, asegurando respeto e impacto duradero en lugar de una popularidad pasajera.

El liderazgo no es un concurso de popularidad. En algún momento, todo líder se enfrenta a la situación en la que hacer lo correcto para la organización entra en conflicto con decir lo que la gente quiere escuchar.

Ese momento pone a prueba el coraje. Pone a prueba la convicción, pero también define si un líder actúa en busca de aprobación o de impacto.

Las decisiones impopulares pueden ir desde reestructurar equipos, recortar el presupuesto, poner fin a proyectos de larga duración o cambiar el rumbo de la empresa. Estas decisiones pesan. Generan incomodidad. Muchas veces resistencia. Sin embargo, sin ellas, el progreso se detiene y las organizaciones se estancan.

Un gran líder atraviesa estos momentos con claridad y confianza.

Relacionado: Esta mentalidad es la clave para que un líder inspire, genere impacto y logre un éxito duradero

El costo de la popularidad en el liderazgo

El deseo de agradar es profundamente humano. Los líderes no son la excepción. Sin embargo, priorizar la popularidad por encima del propósito tiene costos reales.

Cuando los líderes ponen la aprobación por encima de todo, sus decisiones se diluyen. En lugar de seguir el mejor camino posible, persiguen el consenso a cualquier precio. Esto lleva a:

  • Indecisión: posponer constantemente las decisiones por miedo a las reacciones negativas.
  • Complacencia a corto plazo: elegir lo que agrada hoy en lugar de lo que sostiene el mañana.
  • Pérdida de confianza: los equipos terminan reconociendo cuando los líderes evitan decisiones difíciles. El respeto se erosiona, aunque el “agrado” se mantenga.

Es tentador equiparar ser querido con ser digno de confianza, pero no son lo mismo. La confianza se gana con coherencia e integridad. La popularidad puede cambiar según el ánimo del momento.

Relacionado: Por qué los líderes fracasan cuando prefieren evitar conflictos a mostrar firmeza

El mito de la popularidad en el liderazgo

El liderazgo auténtico exige priorizar el panorama general. Esto puede implicar tomar decisiones que frustren o decepcionen a algunos en el corto plazo, pero que fortalezcan a la organización a largo plazo. Muchas personas desean ser líderes porque, de manera consciente o inconsciente, buscan agradar y ser populares entre sus pares. Sin embargo, esto rara vez ocurre, especialmente en el caso de los grandes líderes.

En su lugar, los líderes deberían valorar el respeto por encima de la aprobación. El respeto no consiste en estar siempre de acuerdo, sino en reconocer la imparcialidad, la coherencia y la disposición de un líder para actuar con integridad.

Como señala Zev Gilboa: “Hay una diferencia entre popularidad y respeto. La popularidad es hacer lo que la gente quiere, y el respeto es hacer lo que la gente necesita”.

Por ejemplo, un líder que reestructura un departamento puede enfrentar críticas al inicio. Pero si esa decisión ayuda a la empresa a sobrevivir y prosperar, el respeto crece. Con el tiempo, las personas suelen llegar a valorar las decisiones difíciles, incluso si en su momento no les agradaron.

Relacionado: Ser amable es una trampa: esta es la actitud que debes fomentar si realmente te importan tus empleados y tu empresa

Cómo afrontar la impopularidad: pasos prácticos

Tomar una decisión difícil es solo una parte del liderazgo. Gestionar lo que viene después es otra. Aquí te presentamos algunas formas prácticas en las que los líderes pueden manejar estos momentos:

1. Tener claro el “por qué”

Las personas pueden aceptar noticias duras si comprenden el razonamiento detrás de ellas. Los líderes deben explicar con claridad el propósito de la decisión, los factores que se consideraron y el panorama general al que responde.

2. Comunicar con anticipación y honestidad

El silencio alimenta los rumores. Los líderes no deberían esperar hasta el último momento para comunicar sus decisiones. Una comunicación temprana y transparente reduce la especulación y construye confianza, incluso en las circunstancias más desafiantes. Según la cobertura de Newswise sobre un nuevo estudio, se encontró lo siguiente: “La investigación ha demostrado de forma consistente que las explicaciones pueden ayudar a reducir las críticas y la indignación moral que enfrentan los directivos cuando toman decisiones poco populares”.

3. Reconocer el impacto

Las decisiones impopulares suelen tener consecuencias reales para las personas y los equipos. Cuando un líder se toma el tiempo de reconocer esta realidad, en lugar de minimizarla o ignorarla, demuestra empatía. Al reconocer el impacto humano, la resistencia se suaviza y comienza a abrirse un espacio para la comprensión.

4. Mantener la coherencia

La claridad es la base de la confianza. Los mensajes contradictorios erosionan la credibilidad y, una vez tomada una decisión, los líderes deben sostenerla con convicción firme. Cambiar de rumbo bajo presión no solo transmite debilidad, sino que también alimenta la incertidumbre en todo el equipo.

5. Crear espacios para el diálogo

Permitir que las personas expresen su frustración o hagan preguntas no revierte la decisión, pero valida su experiencia y preserva el respeto.

6. Mostrar confianza sin arrogancia

La confianza transmite a los equipos que el líder cree en el camino a seguir. La arrogancia, en cambio, desestima las preocupaciones y silencia la retroalimentación, erosionando la confianza. El verdadero equilibrio está en una confianza anclada en la empatía, donde convicción y compasión avanzan juntas.

Estos pasos no hacen que las decisiones impopulares se vuelvan “populares”, pero ayudan a los equipos a procesarlas de manera constructiva y a preservar la confianza necesaria para avanzar juntos.

Relacionado: Pensé que mi equipo estaba resistiéndose al cambio — resultó ser una señal de alerta que evitó el fracaso de mi empresa

La fortaleza que nace de las decisiones difíciles

Las decisiones impopulares suelen definir el legado de un líder. Rara vez los equipos recuerdan las decisiones fáciles, pero sí recuerdan las difíciles.

Cuando los líderes priorizan el panorama general por encima de la aprobación a corto plazo, demuestran coraje. Muestran que el liderazgo consiste, ante todo, en asumir la responsabilidad.

Con el tiempo, las decisiones más duras suelen ganarse el respeto más profundo. Los equipos notan cuando un líder valora la integridad por encima del aplauso. Perciben cuando las decisiones se toman para proteger la salud a largo plazo de la organización, incluso si ello implica un costo personal.

Relacionado: Traté a mis empleados como amigos… y no fue buena idea. No cometas el mismo error

Conclusión

La medida definitiva del liderazgo no es cuántas personas aprecian al líder en un momento determinado, sino qué tan eficazmente guía a la organización hacia su misión.

La popularidad puede resultar gratificante a corto plazo, pero el respeto perdura.

Los líderes deben recordar que tomar decisiones difíciles no es un fracaso del liderazgo; es su esencia misma. El coraje para priorizar el bien común, comunicar con honestidad y gestionar la resistencia con empatía es lo que distingue a los líderes fuertes de los débiles.

Al final del día, los equipos no necesitan líderes que siempre digan lo que quieren escuchar. Necesitan líderes que hagan lo que debe hacerse. La aprobación se desvanece. El respeto permanece. Y es el respeto el que permite a los líderes dejar un impacto duradero.

Conclusiones Clave

  • Los desafíos del liderazgo suelen surgir al tomar decisiones necesarias, aunque impopulares, para guiar a una organización hacia el éxito a largo plazo.
  • Priorizar la aprobación por encima del propósito puede socavar la credibilidad de un líder, provocando indecisión y pérdida de confianza entre los miembros del equipo.
  • El liderazgo eficaz implica comunicación clara, coherencia y empatía al afrontar decisiones difíciles, asegurando respeto e impacto duradero en lugar de una popularidad pasajera.

El liderazgo no es un concurso de popularidad. En algún momento, todo líder se enfrenta a la situación en la que hacer lo correcto para la organización entra en conflicto con decir lo que la gente quiere escuchar.

Ese momento pone a prueba el coraje. Pone a prueba la convicción, pero también define si un líder actúa en busca de aprobación o de impacto.

Las decisiones impopulares pueden ir desde reestructurar equipos, recortar el presupuesto, poner fin a proyectos de larga duración o cambiar el rumbo de la empresa. Estas decisiones pesan. Generan incomodidad. Muchas veces resistencia. Sin embargo, sin ellas, el progreso se detiene y las organizaciones se estancan.

Un gran líder atraviesa estos momentos con claridad y confianza.

Relacionado: Esta mentalidad es la clave para que un líder inspire, genere impacto y logre un éxito duradero

El costo de la popularidad en el liderazgo

El deseo de agradar es profundamente humano. Los líderes no son la excepción. Sin embargo, priorizar la popularidad por encima del propósito tiene costos reales.

Cuando los líderes ponen la aprobación por encima de todo, sus decisiones se diluyen. En lugar de seguir el mejor camino posible, persiguen el consenso a cualquier precio. Esto lleva a:

  • Indecisión: posponer constantemente las decisiones por miedo a las reacciones negativas.
  • Complacencia a corto plazo: elegir lo que agrada hoy en lugar de lo que sostiene el mañana.
  • Pérdida de confianza: los equipos terminan reconociendo cuando los líderes evitan decisiones difíciles. El respeto se erosiona, aunque el “agrado” se mantenga.

Es tentador equiparar ser querido con ser digno de confianza, pero no son lo mismo. La confianza se gana con coherencia e integridad. La popularidad puede cambiar según el ánimo del momento.

Relacionado: Por qué los líderes fracasan cuando prefieren evitar conflictos a mostrar firmeza

El mito de la popularidad en el liderazgo

El liderazgo auténtico exige priorizar el panorama general. Esto puede implicar tomar decisiones que frustren o decepcionen a algunos en el corto plazo, pero que fortalezcan a la organización a largo plazo. Muchas personas desean ser líderes porque, de manera consciente o inconsciente, buscan agradar y ser populares entre sus pares. Sin embargo, esto rara vez ocurre, especialmente en el caso de los grandes líderes.

En su lugar, los líderes deberían valorar el respeto por encima de la aprobación. El respeto no consiste en estar siempre de acuerdo, sino en reconocer la imparcialidad, la coherencia y la disposición de un líder para actuar con integridad.

Como señala Zev Gilboa: “Hay una diferencia entre popularidad y respeto. La popularidad es hacer lo que la gente quiere, y el respeto es hacer lo que la gente necesita”.

Por ejemplo, un líder que reestructura un departamento puede enfrentar críticas al inicio. Pero si esa decisión ayuda a la empresa a sobrevivir y prosperar, el respeto crece. Con el tiempo, las personas suelen llegar a valorar las decisiones difíciles, incluso si en su momento no les agradaron.

Relacionado: Ser amable es una trampa: esta es la actitud que debes fomentar si realmente te importan tus empleados y tu empresa

Cómo afrontar la impopularidad: pasos prácticos

Tomar una decisión difícil es solo una parte del liderazgo. Gestionar lo que viene después es otra. Aquí te presentamos algunas formas prácticas en las que los líderes pueden manejar estos momentos:

1. Tener claro el “por qué”

Las personas pueden aceptar noticias duras si comprenden el razonamiento detrás de ellas. Los líderes deben explicar con claridad el propósito de la decisión, los factores que se consideraron y el panorama general al que responde.

2. Comunicar con anticipación y honestidad

El silencio alimenta los rumores. Los líderes no deberían esperar hasta el último momento para comunicar sus decisiones. Una comunicación temprana y transparente reduce la especulación y construye confianza, incluso en las circunstancias más desafiantes. Según la cobertura de Newswise sobre un nuevo estudio, se encontró lo siguiente: “La investigación ha demostrado de forma consistente que las explicaciones pueden ayudar a reducir las críticas y la indignación moral que enfrentan los directivos cuando toman decisiones poco populares”.

3. Reconocer el impacto

Las decisiones impopulares suelen tener consecuencias reales para las personas y los equipos. Cuando un líder se toma el tiempo de reconocer esta realidad, en lugar de minimizarla o ignorarla, demuestra empatía. Al reconocer el impacto humano, la resistencia se suaviza y comienza a abrirse un espacio para la comprensión.

4. Mantener la coherencia

La claridad es la base de la confianza. Los mensajes contradictorios erosionan la credibilidad y, una vez tomada una decisión, los líderes deben sostenerla con convicción firme. Cambiar de rumbo bajo presión no solo transmite debilidad, sino que también alimenta la incertidumbre en todo el equipo.

5. Crear espacios para el diálogo

Permitir que las personas expresen su frustración o hagan preguntas no revierte la decisión, pero valida su experiencia y preserva el respeto.

6. Mostrar confianza sin arrogancia

La confianza transmite a los equipos que el líder cree en el camino a seguir. La arrogancia, en cambio, desestima las preocupaciones y silencia la retroalimentación, erosionando la confianza. El verdadero equilibrio está en una confianza anclada en la empatía, donde convicción y compasión avanzan juntas.

Estos pasos no hacen que las decisiones impopulares se vuelvan “populares”, pero ayudan a los equipos a procesarlas de manera constructiva y a preservar la confianza necesaria para avanzar juntos.

Relacionado: Pensé que mi equipo estaba resistiéndose al cambio — resultó ser una señal de alerta que evitó el fracaso de mi empresa

La fortaleza que nace de las decisiones difíciles

Las decisiones impopulares suelen definir el legado de un líder. Rara vez los equipos recuerdan las decisiones fáciles, pero sí recuerdan las difíciles.

Cuando los líderes priorizan el panorama general por encima de la aprobación a corto plazo, demuestran coraje. Muestran que el liderazgo consiste, ante todo, en asumir la responsabilidad.

Con el tiempo, las decisiones más duras suelen ganarse el respeto más profundo. Los equipos notan cuando un líder valora la integridad por encima del aplauso. Perciben cuando las decisiones se toman para proteger la salud a largo plazo de la organización, incluso si ello implica un costo personal.

Relacionado: Traté a mis empleados como amigos… y no fue buena idea. No cometas el mismo error

Conclusión

La medida definitiva del liderazgo no es cuántas personas aprecian al líder en un momento determinado, sino qué tan eficazmente guía a la organización hacia su misión.

La popularidad puede resultar gratificante a corto plazo, pero el respeto perdura.

Los líderes deben recordar que tomar decisiones difíciles no es un fracaso del liderazgo; es su esencia misma. El coraje para priorizar el bien común, comunicar con honestidad y gestionar la resistencia con empatía es lo que distingue a los líderes fuertes de los débiles.

Al final del día, los equipos no necesitan líderes que siempre digan lo que quieren escuchar. Necesitan líderes que hagan lo que debe hacerse. La aprobación se desvanece. El respeto permanece. Y es el respeto el que permite a los líderes dejar un impacto duradero.

Wilson Luna

Business & Leadership Consultant
Entrepreneur Leadership Network® Contributor
Wilson Luna, business and leadership consultant, is the founder of Kaizen Advice. He helps practice owners and CEOs build systemized, profitable businesses. His direct approach empowers leaders to lead with clarity, streamline operations and drive sustainable growth.

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