El talento no es suficiente: esto es lo que separa a quienes se estancan de quienes despegan

Los profesionales que avanzan más rápido no dependen de un solo mentor: construyen una red de mentores, coaches, patrocinadores y colegas que los ayudan a ver lo que de otra manera pasarían por alto.

Por Jissan Cherian | Ago 31, 2026
Olivier Le Moal | Getty Images

Las opiniones expresadas por los colaboradores de Entrepreneur son personales.

Conclusiones Clave

  • Un buen desempeño y el avance profesional no son lo mismo: los líderes que generan impulso tienen gente tras bambalinas que los ayuda a reflexionar en torno a sus decisiones, construir relaciones con las partes interesadas y abrirles puertas.
  • Los mentores, coaches, patrocinadores y colegas cumplen roles distintos, así que arma tu consejo directivo personal de manera intencional, en función de los vacíos en tu experiencia, en lugar de esperar que una sola persona cubra todas tus necesidades de desarrollo.

Al inicio de mi carrera, creía que las decisiones más difíciles podían optimizarse con análisis detallado, preparación y buen juicio personal. Luego enfrenté una transición profesional que me obligó a replantear esa idea.

Tenía un título en un área técnica y estaba considerando dar el salto al marketing. La oportunidad era emocionante, pero me faltaba experiencia para entender del todo lo que se necesitaría para tener éxito en una función completamente distinta. Por fortuna, contaba con dos personas en quienes confiaba lo suficiente como para pedirles consejo. Una me ayudó a entender las capacidades que necesitaría demostrar para lograr la transición con éxito. La otra cuestionó mi forma de pensar y jugó el papel de abogado del diablo, sacando a la luz riesgos que yo había pasado por alto. Ninguna de las dos me dijo qué hacer. En lugar de ello, me dieron perspectivas que ampliaron mi visión y me ayudaron a tomar una decisión más informada.

En ese momento, nunca pensé en ellas, ni en el ritual de consultarlas, como parte de una estrategia de carrera más amplia. En retrospectiva, se convirtieron en los primeros miembros de lo que hoy llamo mi consejo directivo personal. En los últimos veinte años, ese consejo ha crecido hasta integrar seis asesores de confianza que me han ayudado a navegar ascensos, asignaciones internacionales, retos de liderazgo y, finalmente, el emprendimiento. Su mayor valor siempre ha sido su capacidad de ofrecer perspectiva en los momentos en que mi propia experiencia era limitada.

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Por qué el desempeño por sí solo rara vez es suficiente

Una de las lecciones más sorprendentes que aprendí en el mundo corporativo estadounidense es que un buen desempeño y el avance profesional están relacionados, pero no son lo mismo. A lo largo de mi carrera trabajé con profesionales talentosos que entregaban excelentes resultados de manera constante. Resolvían problemas, obtenían buenas evaluaciones y se convertían en los miembros más confiables de sus equipos. Sin embargo, muchos de ellos tenían dificultades para ganar visibilidad más allá de sus jefes directos.

Mientras tanto, veía a otros generar impulso con mayor rapidez. Al prestar más atención, me di cuenta de que solían tener gente tras bambalinas ayudándolos a reflexionar en torno a sus decisiones. Recababan consejos sobre qué nuevas habilidades desarrollar. Alguien que ya había pasado por ahí les mostraba cómo construir relaciones con partes interesadas influyentes. Tenían mentores que los guiaban, patrocinadores que les brindaban oportunidades y asesores de confianza que los ayudaban a sortear los retos. Su éxito estaba respaldado por algo más que el esfuerzo individual.

Aquí es donde un consejo directivo personal se vuelve valioso. Genera acceso a perspectivas, experiencias y relaciones que, de otro modo, tomaría años desarrollar.

Relacionado: Esta es la razón por la que es bueno dejar que las personas fracasen ahora para que puedan tener éxito más tarde

Ve más allá de los mentores

Muchos profesionales se enfocan exclusivamente en encontrar un mentor. La mentoría importa, pero depender de una sola relación genera limitaciones. Distintas personas aportan distintas formas de valor, por eso los consejos personales más sólidos incluyen una variedad de perspectivas.

Idealmente, tu consejo debería incluir:

  • Mentores que comparten experiencias y te ayudan a aprender de retos que ellos ya enfrentaron.
  • Coaches que aumentan tu autoconocimiento y te ayudan a descubrir tus propias soluciones.
  • Patrocinadores que abogan por ti ante los altos líderes y crean oportunidades.
  • Colegas que dan retroalimentación honesta porque ven tus fortalezas y debilidades día a día.

Uno de los errores más grandes que comete la gente es suponer que un patrocinador, un mentor y un coach son intercambiables. No lo son. A lo largo de mi carrera, he recurrido a distintas personas para distintas necesidades: a veces para cuestionar mi forma de pensar, otras para abrirme una puerta, darme retroalimentación franca o compartir lecciones de una experiencia similar. Entender el papel que cumple cada persona te ayuda a construir relaciones de manera intencional, en lugar de esperar que un solo individuo cubra todas tus necesidades de desarrollo.

Relacionado: Todos necesitan un mentor, pero ser mentor es igual de importante. Aquí te explicamos por qué

Primero identifica los vacíos

Antes de decidir quién debe formar parte de tu consejo directivo personal, tómate el tiempo para entender dónde realmente necesitas apoyo. Mucha gente empieza a buscar mentores antes de tener claridad sobre qué tipo de guía necesita. Un mejor enfoque es comenzar por la retroalimentación.

Un ejercicio que suelo recomendar: pide opiniones honestas a cinco personas. Elige a dos colegas de confianza, dos compañeros de otro departamento y una persona con quien hayas tenido cierta fricción profesional. Hazle a cada una las mismas preguntas sobre tus fortalezas, oportunidades de desarrollo y efectividad general. El objetivo es escuchar con atención, no explicarte ni defenderte.

Cuando varias personas señalan la misma oportunidad de crecimiento, préstale atención. Esos temas recurrentes suelen revelar dónde un mentor, coach, patrocinador o asesor podría tener el mayor impacto. Una vez que entiendes el vacío, encontrar a la persona correcta se vuelve mucho más sencillo.

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Construye relaciones antes de necesitarlas

Muchos profesionales dudan en dar el primer paso porque temen parecer transaccionales. En realidad, la mayoría de las relaciones profesionales significativas comienzan con curiosidad, no con peticiones. El objetivo es conocer a la otra persona antes de pedirle algo.

Cuando conozco a un líder por primera vez, suelo hacerle tres preguntas sencillas:

  • ¿Cuál es tu rol y cómo es un día típico para ti?
  • ¿Cómo llegaste hasta aquí?
  • ¿Qué consejo le darías a alguien que apenas empieza su carrera?

Estas preguntas generan conversaciones auténticas y, al mismo tiempo, me ayudan a entender si esa persona disfruta formar a otros y compartir lecciones de su propio camino. Si la conversación fluye bien, agenda otra varios meses después. Las relaciones profesionales sólidas se construyen con constancia e interés genuino; rara vez surgen de una sola reunión de networking o de una petición repentina de ayuda en medio de una crisis profesional.

Relacionado: A los líderes no se les juzga por el esfuerzo, sino por su juicio. Así puedes agudizar el tuyo

Recurre a tu consejo en las decisiones críticas

Uno de los usos más valiosos de un consejo directivo personal es durante los periodos de transición. Cuando estaba considerando dejar el mundo corporativo estadounidense para dedicarme al emprendimiento, contacté a tres integrantes de mi consejo mucho antes de tomar la decisión final. Quería entender cómo abordarían líderes experimentados un cambio tan grande en su vida y carrera.

¿En qué riesgos se enfocarían primero? ¿Cómo se prepararían financieramente? ¿Qué acciones tomarían durante los últimos seis a doce meses antes de dar el salto? Cada persona abordó el reto de manera distinta, lo que me dio una perspectiva más amplia de la que habría podido desarrollar por mi cuenta.

El propósito de un consejo directivo personal es ayudarte a ver lo que de otro modo pasarías por alto. Toda empresa exitosa se apoya en un consejo de administración para cuestionar supuestos y fortalecer la toma de decisiones. Tu carrera merece el mismo nivel de apoyo estratégico.

Conclusiones Clave

  • Un buen desempeño y el avance profesional no son lo mismo: los líderes que generan impulso tienen gente tras bambalinas que los ayuda a reflexionar en torno a sus decisiones, construir relaciones con las partes interesadas y abrirles puertas.
  • Los mentores, coaches, patrocinadores y colegas cumplen roles distintos, así que arma tu consejo directivo personal de manera intencional, en función de los vacíos en tu experiencia, en lugar de esperar que una sola persona cubra todas tus necesidades de desarrollo.

Al inicio de mi carrera, creía que las decisiones más difíciles podían optimizarse con análisis detallado, preparación y buen juicio personal. Luego enfrenté una transición profesional que me obligó a replantear esa idea.

Tenía un título en un área técnica y estaba considerando dar el salto al marketing. La oportunidad era emocionante, pero me faltaba experiencia para entender del todo lo que se necesitaría para tener éxito en una función completamente distinta. Por fortuna, contaba con dos personas en quienes confiaba lo suficiente como para pedirles consejo. Una me ayudó a entender las capacidades que necesitaría demostrar para lograr la transición con éxito. La otra cuestionó mi forma de pensar y jugó el papel de abogado del diablo, sacando a la luz riesgos que yo había pasado por alto. Ninguna de las dos me dijo qué hacer. En lugar de ello, me dieron perspectivas que ampliaron mi visión y me ayudaron a tomar una decisión más informada.

En ese momento, nunca pensé en ellas, ni en el ritual de consultarlas, como parte de una estrategia de carrera más amplia. En retrospectiva, se convirtieron en los primeros miembros de lo que hoy llamo mi consejo directivo personal. En los últimos veinte años, ese consejo ha crecido hasta integrar seis asesores de confianza que me han ayudado a navegar ascensos, asignaciones internacionales, retos de liderazgo y, finalmente, el emprendimiento. Su mayor valor siempre ha sido su capacidad de ofrecer perspectiva en los momentos en que mi propia experiencia era limitada.

Relacionado: Cómo construir una marca personal más poderosa que tu currículum

Por qué el desempeño por sí solo rara vez es suficiente

Una de las lecciones más sorprendentes que aprendí en el mundo corporativo estadounidense es que un buen desempeño y el avance profesional están relacionados, pero no son lo mismo. A lo largo de mi carrera trabajé con profesionales talentosos que entregaban excelentes resultados de manera constante. Resolvían problemas, obtenían buenas evaluaciones y se convertían en los miembros más confiables de sus equipos. Sin embargo, muchos de ellos tenían dificultades para ganar visibilidad más allá de sus jefes directos.

Mientras tanto, veía a otros generar impulso con mayor rapidez. Al prestar más atención, me di cuenta de que solían tener gente tras bambalinas ayudándolos a reflexionar en torno a sus decisiones. Recababan consejos sobre qué nuevas habilidades desarrollar. Alguien que ya había pasado por ahí les mostraba cómo construir relaciones con partes interesadas influyentes. Tenían mentores que los guiaban, patrocinadores que les brindaban oportunidades y asesores de confianza que los ayudaban a sortear los retos. Su éxito estaba respaldado por algo más que el esfuerzo individual.

Aquí es donde un consejo directivo personal se vuelve valioso. Genera acceso a perspectivas, experiencias y relaciones que, de otro modo, tomaría años desarrollar.

Relacionado: Esta es la razón por la que es bueno dejar que las personas fracasen ahora para que puedan tener éxito más tarde

Ve más allá de los mentores

Muchos profesionales se enfocan exclusivamente en encontrar un mentor. La mentoría importa, pero depender de una sola relación genera limitaciones. Distintas personas aportan distintas formas de valor, por eso los consejos personales más sólidos incluyen una variedad de perspectivas.

Idealmente, tu consejo debería incluir:

  • Mentores que comparten experiencias y te ayudan a aprender de retos que ellos ya enfrentaron.
  • Coaches que aumentan tu autoconocimiento y te ayudan a descubrir tus propias soluciones.
  • Patrocinadores que abogan por ti ante los altos líderes y crean oportunidades.
  • Colegas que dan retroalimentación honesta porque ven tus fortalezas y debilidades día a día.

Uno de los errores más grandes que comete la gente es suponer que un patrocinador, un mentor y un coach son intercambiables. No lo son. A lo largo de mi carrera, he recurrido a distintas personas para distintas necesidades: a veces para cuestionar mi forma de pensar, otras para abrirme una puerta, darme retroalimentación franca o compartir lecciones de una experiencia similar. Entender el papel que cumple cada persona te ayuda a construir relaciones de manera intencional, en lugar de esperar que un solo individuo cubra todas tus necesidades de desarrollo.

Relacionado: Todos necesitan un mentor, pero ser mentor es igual de importante. Aquí te explicamos por qué

Primero identifica los vacíos

Antes de decidir quién debe formar parte de tu consejo directivo personal, tómate el tiempo para entender dónde realmente necesitas apoyo. Mucha gente empieza a buscar mentores antes de tener claridad sobre qué tipo de guía necesita. Un mejor enfoque es comenzar por la retroalimentación.

Un ejercicio que suelo recomendar: pide opiniones honestas a cinco personas. Elige a dos colegas de confianza, dos compañeros de otro departamento y una persona con quien hayas tenido cierta fricción profesional. Hazle a cada una las mismas preguntas sobre tus fortalezas, oportunidades de desarrollo y efectividad general. El objetivo es escuchar con atención, no explicarte ni defenderte.

Cuando varias personas señalan la misma oportunidad de crecimiento, préstale atención. Esos temas recurrentes suelen revelar dónde un mentor, coach, patrocinador o asesor podría tener el mayor impacto. Una vez que entiendes el vacío, encontrar a la persona correcta se vuelve mucho más sencillo.

Relacionado: Esta señal de alerta revela si estás estancado en un trabajo que no te llevará a ningún lado

Construye relaciones antes de necesitarlas

Muchos profesionales dudan en dar el primer paso porque temen parecer transaccionales. En realidad, la mayoría de las relaciones profesionales significativas comienzan con curiosidad, no con peticiones. El objetivo es conocer a la otra persona antes de pedirle algo.

Cuando conozco a un líder por primera vez, suelo hacerle tres preguntas sencillas:

  • ¿Cuál es tu rol y cómo es un día típico para ti?
  • ¿Cómo llegaste hasta aquí?
  • ¿Qué consejo le darías a alguien que apenas empieza su carrera?

Estas preguntas generan conversaciones auténticas y, al mismo tiempo, me ayudan a entender si esa persona disfruta formar a otros y compartir lecciones de su propio camino. Si la conversación fluye bien, agenda otra varios meses después. Las relaciones profesionales sólidas se construyen con constancia e interés genuino; rara vez surgen de una sola reunión de networking o de una petición repentina de ayuda en medio de una crisis profesional.

Relacionado: A los líderes no se les juzga por el esfuerzo, sino por su juicio. Así puedes agudizar el tuyo

Recurre a tu consejo en las decisiones críticas

Uno de los usos más valiosos de un consejo directivo personal es durante los periodos de transición. Cuando estaba considerando dejar el mundo corporativo estadounidense para dedicarme al emprendimiento, contacté a tres integrantes de mi consejo mucho antes de tomar la decisión final. Quería entender cómo abordarían líderes experimentados un cambio tan grande en su vida y carrera.

¿En qué riesgos se enfocarían primero? ¿Cómo se prepararían financieramente? ¿Qué acciones tomarían durante los últimos seis a doce meses antes de dar el salto? Cada persona abordó el reto de manera distinta, lo que me dio una perspectiva más amplia de la que habría podido desarrollar por mi cuenta.

El propósito de un consejo directivo personal es ayudarte a ver lo que de otro modo pasarías por alto. Toda empresa exitosa se apoya en un consejo de administración para cuestionar supuestos y fortalecer la toma de decisiones. Tu carrera merece el mismo nivel de apoyo estratégico.

Jissan Cherian Director de Marketing, PetIQ

Ejecutivo global de marketing, conferencista y fundador de DVERSFY™, con experiencia en Microsoft, Deloitte, GSK... Read more

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