Fundar una compañía en medio de una crisis energética, los retos de una emprendedora en Puerto Rico

Un poste de luz chispeante y cuadrillas de trabajadores fingiendo reparar una infraestructura que se cae a pedazos, una escena que motivó a la creación de este emprendimiento.

Por Stiven Cartagena | May 06, 2026
Ishika Samant | Getty Images

Las opiniones expresadas por los colaboradores de Entrepreneur son personales.

Conclusiones Clave

  • Frente al colapso del sistema eléctrico en Puerto Rico, una nueva generación de emprendedores está construyendo soluciones energéticas accesibles y modulares. Raya Power es uno de ellos.

Miles de personas viven con una incertidumbre constante, no saben cuándo se irá la luz. Esta problemática que afecta la vida cotidiana, la economía y la salud de Puerto Rico tocó las fibras de Nicole González, que decidió emprender para ofrecer una alternativa ante esta crisis.

Un poste de luz chispeante y cuadrillas de trabajadores fingiendo reparar una infraestructura que se cae a pedazos. Esa fue la escena con la que el cantante puertorriqueño Bad Bunny abrió su participación en el Super Bowl. 

Para los puertorriqueños, aquello fue una realidad expuesta que comenzó en 2017. Ese año, el huracán María derribó el 80% de las torres de transmisión y distribución de la isla, provocando el apagón más largo y devastador en su historia. Pasaron más de once meses hasta que se restauró por completo el servicio, pero la verdad es que el sistema nunca se recuperó del todo.

Años después, y tras el paso de Fiona en 2022, los apagones se volvieron tan rutinarios en Puerto Rico que hoy los ciudadanos pueden seguirlos en tiempo real a través de diversas páginas web.

La combinación de un servicio deficiente con facturas que están por las nubes ha llevado a la población a buscar otras opciones, se calcula que más del 10% del consumo energético de la isla ya tiene sistemas solares en tejados, una opción para aquellas personas que han decidido tomar el control energético en un intento por evitar los apagones.

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Emprender en medio de la crisis

Sin embargo, en medio de esta realidad, hay una luz que no proviene del estado, sino de los afectados. Frente al colapso de lo público, una nueva generación de emprendedores tecnológicos está construyendo soluciones modulares y sostenibles. Una de ellas es Raya Power, fundada por Meghan Wood y Nicole González. Esta startup ha desarrollado un sistema de energía solar con baterías que se instala en menos de dos horas, sin necesidad de contratar a un electricista ni pedir permisos engorrosos.

La inspiración de Nicole González, curiosamente, nació en la NASA, donde trabajaba en el rover de Marte, pero fue la incapacidad de contactar a su familia tras el huracán María lo que la impulsó a democratizar el acceso a la energía.

En una entrevista nos explicó que para ella ver esos postes en el Super Bowl fue un recordatorio del huracán María y de una larga historia de vulnerabilidad energética. 

González sostiene que el Bad Bunny logró que el mundo finalmente viera un problema que, para muchos, era invisible. “Nombró ese problema en el escenario más grande del mundo, frente a gente que quizás nunca había pensado en lo que significa no tener luz confiable, y por primera vez lo estaban conversando y contemplando hasta a nivel profesional por todo LinkedIn. Para mí fue un momento de que el mundo finalmente nos viera”.

Y añade: “Los apagones en Puerto Rico no son simplemente mala suerte ni clima, sino el resultado de décadas de desinversión, estancamientos políticos y financieros, y de la gente mientras tanto esperando y esperando que las cosas mejoren. Hay que ponernos más creativos y comenzar a pensar más afuera de las confines del sistema energético que tenemos hoy si queremos un futuro dramáticamente diferente al presente y al pasado”.

Su emprendimiento representa exactamente esa forma de pensar fuera de la caja. Su sistema no se conecta al cableado interno de la casa, sino que funciona como un electrodoméstico independiente que alimenta directamente dispositivos como neveras o bombas de agua. El precio del sistema ronda los $6,790 dólares en un pago único, con opciones de pago mensual desde los $125 dólares, y aunque parece elevado, también trabajan con organizaciones sociales para llevar este sistema a familias de escasos recursos.

Pero más allá de la tecnología, lo que realmente transforma es el impacto humano que genera. González comparte los testimonios que ha escuchado de las familias con sus sistemas piloto: “Ya no tienen que preocuparse por perder $1,000 dólares en comida para una familia de cinco si se va la luz mientras están fuera, o que por fin sienten lo que es tener la dignidad de energía confiable, o que durante el último apagón pudieron ofrecerles a sus vecinos cargar los teléfonos con su sistema Raya”.

La cofundadora resume el cambio profundo que esto genera: “El tema común es que les estamos dando tranquilidad y el espacio mental para enfocarse en otras partes importantes de su vida sin miedo. Eso es dignidad energética y el poder en manos de la gente”.

Ahora, con $1 millón de dólares en financiación presemilla, las cofundadoras se preparan para llevar la tecnología a los hogares que más la necesitan. En los próximos meses, la startup desplegará sus primeras 20 unidades en Puerto Rico y California, dos territorios con problemas energéticos muy distintos, pero igual de urgentes.

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Sol que no espera turno

Estos paneles se enchufan a la red eléctrica para alimentar aires acondicionados, refrigeradores y otros dispositivos cuando esa sea la opción más barata, explica Wood. Cuando el sol brilla con fuerza, el sistema cambia automáticamente a la energía solar para hacer funcionar esos mismos electrodomésticos. La clave está en que nunca devuelven electricidad a la red, lo que les permite saltarse por completo las engorrosas aprobaciones de interconexión que exigen las compañías eléctricas.

González explica de dónde vino la inspiración para su emprendimiento: “En la NASA, la tecnología que mandamos al espacio tiene que sobrevivir por 20 años sin intervención física. Literalmente, no podemos mandar un técnico a Marte. Eso te obliga a diseñar para el peor escenario posible, con redundancia y con la mayor simplicidad y elegancia posible. Y hoy diseño con la misma mentalidad en Raya”. 

Añade que el Caribe tiene humedad, sal, calor y huracanes, y que diseñan su sistema con todo eso en mente, pero también con una aspiración estética: “Tiene que ser algo aspiracional que todo el mundo quisiera integrar a su hogar”.

La paradoja, concluye, es que “diseñar para los extremos y para el acceso radical es lo que garantiza que el sistema va a funcionar en casi cualquier lugar”.

Otras empresas como Freewind Energy están apostando por la generación eólica distribuida, desarrollando sistemas de generación eólica y soluciones de almacenamiento para uso residencial y comercial. La lección que deja Bad Bunny con su actuación es que la paciencia de los puertorriqueños se ha agotado, de hecho, el artista ya había denunciado a LUMA en sus redes sociales y en conciertos, preguntándose cuándo harían algo al respecto. 

En el Super Bowl, subió a un poste para gritarlo al mundo, pero el problema, como señalan informes de la Sociedad Americana de Ingenieros Civiles, es que la infraestructura energética de Puerto Rico recibió una calificación F, y los cimientos de ese fracaso son políticos y administrativos, no solo climáticos.

El arte nombra el problema y mueve corazones, mientras que la ingeniería presenta una solución y mueve sistemas. González insiste en que no hay que elegir entre la identidad cultural y una carrera técnica. Ella misma es la prueba de que se puede estudiar en las mejores universidades del mundo y volver para construir lo que la gente necesita. “Lo que quiero que los jóvenes vean es que no tienes que escoger entre tu identidad y una carrera técnica. Yo soy la prueba de que puedes estudiar donde sea y volver a construir lo que tu gente necesita. La tecnología más poderosa no debe existir solo en Silicon Valley, sino en manos de quienes conocen los problemas que viven”. 

Finalmente, visualiza un horizonte de oportunidades: “Existen infinitas oportunidades para innovar en Puerto Rico, en el Caribe, en Latinoamérica, para mejorar la calidad de vida trayendo tecnología, trabajos y oportunidad, trabajando hacia un futuro donde no nos tengamos que ir para soñar en grande”.

Conclusiones Clave

  • Frente al colapso del sistema eléctrico en Puerto Rico, una nueva generación de emprendedores está construyendo soluciones energéticas accesibles y modulares. Raya Power es uno de ellos.

Miles de personas viven con una incertidumbre constante, no saben cuándo se irá la luz. Esta problemática que afecta la vida cotidiana, la economía y la salud de Puerto Rico tocó las fibras de Nicole González, que decidió emprender para ofrecer una alternativa ante esta crisis.

Un poste de luz chispeante y cuadrillas de trabajadores fingiendo reparar una infraestructura que se cae a pedazos. Esa fue la escena con la que el cantante puertorriqueño Bad Bunny abrió su participación en el Super Bowl. 

Para los puertorriqueños, aquello fue una realidad expuesta que comenzó en 2017. Ese año, el huracán María derribó el 80% de las torres de transmisión y distribución de la isla, provocando el apagón más largo y devastador en su historia. Pasaron más de once meses hasta que se restauró por completo el servicio, pero la verdad es que el sistema nunca se recuperó del todo.

Años después, y tras el paso de Fiona en 2022, los apagones se volvieron tan rutinarios en Puerto Rico que hoy los ciudadanos pueden seguirlos en tiempo real a través de diversas páginas web.

La combinación de un servicio deficiente con facturas que están por las nubes ha llevado a la población a buscar otras opciones, se calcula que más del 10% del consumo energético de la isla ya tiene sistemas solares en tejados, una opción para aquellas personas que han decidido tomar el control energético en un intento por evitar los apagones.

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Emprender en medio de la crisis

Sin embargo, en medio de esta realidad, hay una luz que no proviene del estado, sino de los afectados. Frente al colapso de lo público, una nueva generación de emprendedores tecnológicos está construyendo soluciones modulares y sostenibles. Una de ellas es Raya Power, fundada por Meghan Wood y Nicole González. Esta startup ha desarrollado un sistema de energía solar con baterías que se instala en menos de dos horas, sin necesidad de contratar a un electricista ni pedir permisos engorrosos.

La inspiración de Nicole González, curiosamente, nació en la NASA, donde trabajaba en el rover de Marte, pero fue la incapacidad de contactar a su familia tras el huracán María lo que la impulsó a democratizar el acceso a la energía.

En una entrevista nos explicó que para ella ver esos postes en el Super Bowl fue un recordatorio del huracán María y de una larga historia de vulnerabilidad energética. 

González sostiene que el Bad Bunny logró que el mundo finalmente viera un problema que, para muchos, era invisible. “Nombró ese problema en el escenario más grande del mundo, frente a gente que quizás nunca había pensado en lo que significa no tener luz confiable, y por primera vez lo estaban conversando y contemplando hasta a nivel profesional por todo LinkedIn. Para mí fue un momento de que el mundo finalmente nos viera”.

Y añade: “Los apagones en Puerto Rico no son simplemente mala suerte ni clima, sino el resultado de décadas de desinversión, estancamientos políticos y financieros, y de la gente mientras tanto esperando y esperando que las cosas mejoren. Hay que ponernos más creativos y comenzar a pensar más afuera de las confines del sistema energético que tenemos hoy si queremos un futuro dramáticamente diferente al presente y al pasado”.

Su emprendimiento representa exactamente esa forma de pensar fuera de la caja. Su sistema no se conecta al cableado interno de la casa, sino que funciona como un electrodoméstico independiente que alimenta directamente dispositivos como neveras o bombas de agua. El precio del sistema ronda los $6,790 dólares en un pago único, con opciones de pago mensual desde los $125 dólares, y aunque parece elevado, también trabajan con organizaciones sociales para llevar este sistema a familias de escasos recursos.

Pero más allá de la tecnología, lo que realmente transforma es el impacto humano que genera. González comparte los testimonios que ha escuchado de las familias con sus sistemas piloto: “Ya no tienen que preocuparse por perder $1,000 dólares en comida para una familia de cinco si se va la luz mientras están fuera, o que por fin sienten lo que es tener la dignidad de energía confiable, o que durante el último apagón pudieron ofrecerles a sus vecinos cargar los teléfonos con su sistema Raya”.

La cofundadora resume el cambio profundo que esto genera: “El tema común es que les estamos dando tranquilidad y el espacio mental para enfocarse en otras partes importantes de su vida sin miedo. Eso es dignidad energética y el poder en manos de la gente”.

Ahora, con $1 millón de dólares en financiación presemilla, las cofundadoras se preparan para llevar la tecnología a los hogares que más la necesitan. En los próximos meses, la startup desplegará sus primeras 20 unidades en Puerto Rico y California, dos territorios con problemas energéticos muy distintos, pero igual de urgentes.

Relacionado: Olvida la disrupción: llegó la era de la innovación transformadora

Sol que no espera turno

Estos paneles se enchufan a la red eléctrica para alimentar aires acondicionados, refrigeradores y otros dispositivos cuando esa sea la opción más barata, explica Wood. Cuando el sol brilla con fuerza, el sistema cambia automáticamente a la energía solar para hacer funcionar esos mismos electrodomésticos. La clave está en que nunca devuelven electricidad a la red, lo que les permite saltarse por completo las engorrosas aprobaciones de interconexión que exigen las compañías eléctricas.

González explica de dónde vino la inspiración para su emprendimiento: “En la NASA, la tecnología que mandamos al espacio tiene que sobrevivir por 20 años sin intervención física. Literalmente, no podemos mandar un técnico a Marte. Eso te obliga a diseñar para el peor escenario posible, con redundancia y con la mayor simplicidad y elegancia posible. Y hoy diseño con la misma mentalidad en Raya”. 

Añade que el Caribe tiene humedad, sal, calor y huracanes, y que diseñan su sistema con todo eso en mente, pero también con una aspiración estética: “Tiene que ser algo aspiracional que todo el mundo quisiera integrar a su hogar”.

La paradoja, concluye, es que “diseñar para los extremos y para el acceso radical es lo que garantiza que el sistema va a funcionar en casi cualquier lugar”.

Otras empresas como Freewind Energy están apostando por la generación eólica distribuida, desarrollando sistemas de generación eólica y soluciones de almacenamiento para uso residencial y comercial. La lección que deja Bad Bunny con su actuación es que la paciencia de los puertorriqueños se ha agotado, de hecho, el artista ya había denunciado a LUMA en sus redes sociales y en conciertos, preguntándose cuándo harían algo al respecto. 

En el Super Bowl, subió a un poste para gritarlo al mundo, pero el problema, como señalan informes de la Sociedad Americana de Ingenieros Civiles, es que la infraestructura energética de Puerto Rico recibió una calificación F, y los cimientos de ese fracaso son políticos y administrativos, no solo climáticos.

El arte nombra el problema y mueve corazones, mientras que la ingeniería presenta una solución y mueve sistemas. González insiste en que no hay que elegir entre la identidad cultural y una carrera técnica. Ella misma es la prueba de que se puede estudiar en las mejores universidades del mundo y volver para construir lo que la gente necesita. “Lo que quiero que los jóvenes vean es que no tienes que escoger entre tu identidad y una carrera técnica. Yo soy la prueba de que puedes estudiar donde sea y volver a construir lo que tu gente necesita. La tecnología más poderosa no debe existir solo en Silicon Valley, sino en manos de quienes conocen los problemas que viven”. 

Finalmente, visualiza un horizonte de oportunidades: “Existen infinitas oportunidades para innovar en Puerto Rico, en el Caribe, en Latinoamérica, para mejorar la calidad de vida trayendo tecnología, trabajos y oportunidad, trabajando hacia un futuro donde no nos tengamos que ir para soñar en grande”.

El autor es editor del sitio Geektime en Español.

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