El tuit de una joven trabajadora señala la diferencia salarial en México y se hace viral

El post en su cuenta de Twitter evidencia una situación común en las empresas de México: la diferencia abisamal que puede existir entre el ingreso de los directivos y el de los demás empleados.

Manuel Breva Colmeiro | Getty Images

México, igual que gran parte de Latinoamérica, es un país de diferencias y contrastes. Un exclusivo fraccionamiento puede colindar con la zona más marginada de la ciudad. También sucede en las oficinas: en un mismo espacio, en una misma sala de juntas pueden convivir y trabajar en el mismo proyecto para la misma empresa alguien que no llegue a un sueldo de $10,000 pesos mensuales y alguien que supere los $100,000.

Así ha sido siempre y lo más probable es que así siga siendo. Quizás por eso el caso de una twittera llamada Salma ha llamado tanto la atención y se ha vuelto viral. La joven que en ningún momento ha revelado en dónde trabaja, posteó un mensaje en el que explica la situación: su jefe directo salió de la empresa, pero en el proceso de cierre se percató de que hacían falta dos discos duros que estaban a su resguardo y que la compañía le pedía para darle su liquidación. Cuando el ejecutivo se negó a pagar el hardware, alguien más de la empresa (quizás del área de recursos humanos por el tono en que se maneja) envió un mensaje grupal pidiendo apoyo a los demás empleados para que el equipo extraviado fuera pagado entre todos.

En su cuenta de Twitter Salma escribió: “Ahora resulta que el jefe más despreciable que he tenido, y con un sueldo de casi 100 mil pesitos, nos quiere pedir apoyo para pagar algo qué él perdió. Muy osado su cinismo”.

Además, la joven expresó su punto de vista en el chat de la empresa: “No considero que sea nuestra responsabilidad esos discos y tampoco me parece equitativo lo que ganamos nosotros a lo que gana un director de área como fue su caso. Favs, ando bien apretada de dinero como para pagar algo que ni en cuenta mío”.

El mensaje que ya tiene más de 11,000 likes resonó entre los usuarios que mostraron su apoyo a la joven y que en comentarios le exigieron que contara el final de la historia. Salma respondió que sus compañeros tampoco estuvieron de acuerdo en aportar dinero y que la persona que les mandó el mensaje, respondió: “Claro compas. Se entiende y no se preocupen”.

El Economista

México, igual que gran parte de Latinoamérica, es un país de diferencias y contrastes. Un exclusivo fraccionamiento puede colindar con la zona más marginada de la ciudad. También sucede en las oficinas: en un mismo espacio, en una misma sala de juntas pueden convivir y trabajar en el mismo proyecto para la misma empresa alguien que no llegue a un sueldo de $10,000 pesos mensuales y alguien que supere los $100,000.

Así ha sido siempre y lo más probable es que así siga siendo. Quizás por eso el caso de una twittera llamada Salma ha llamado tanto la atención y se ha vuelto viral. La joven que en ningún momento ha revelado en dónde trabaja, posteó un mensaje en el que explica la situación: su jefe directo salió de la empresa, pero en el proceso de cierre se percató de que hacían falta dos discos duros que estaban a su resguardo y que la compañía le pedía para darle su liquidación. Cuando el ejecutivo se negó a pagar el hardware, alguien más de la empresa (quizás del área de recursos humanos por el tono en que se maneja) envió un mensaje grupal pidiendo apoyo a los demás empleados para que el equipo extraviado fuera pagado entre todos.

En su cuenta de Twitter Salma escribió: “Ahora resulta que el jefe más despreciable que he tenido, y con un sueldo de casi 100 mil pesitos, nos quiere pedir apoyo para pagar algo qué él perdió. Muy osado su cinismo”.

Además, la joven expresó su punto de vista en el chat de la empresa: “No considero que sea nuestra responsabilidad esos discos y tampoco me parece equitativo lo que ganamos nosotros a lo que gana un director de área como fue su caso. Favs, ando bien apretada de dinero como para pagar algo que ni en cuenta mío”.

El mensaje que ya tiene más de 11,000 likes resonó entre los usuarios que mostraron su apoyo a la joven y que en comentarios le exigieron que contara el final de la historia. Salma respondió que sus compañeros tampoco estuvieron de acuerdo en aportar dinero y que la persona que les mandó el mensaje, respondió: “Claro compas. Se entiende y no se preocupen”.

El Economista

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