¿Cómo se lidera una fintech de criptoactivos dentro de un banco tradicional?

El CEO de una compañía de activos digitales cuenta qué se necesita para emprender puertas adentro de un conglomerado con más de un siglo de historia. Incluidos los fracasos.

Por Miguel Pimiento-Restrepo | Jul 03, 2026
J Studios | Getty Images

Las opiniones expresadas por los colaboradores de Entrepreneur son personales.

Conclusiones Clave

  • Wenia, la fintech de criptoactivos de Bancolombia, decidió incorporarse en Bermudas bajo una regulación específica para activos digitales en lugar de operar bajo una figura local, apostando por eso como su principal fuente de credibilidad frente a un mercado que todavía desconfía de las criptomonedas.

En noviembre de 2019, NatWest lanzó Bó, una app para competir con los neobancos británicos. La cerró seis meses después, con poco más de 11,000 clientes. Goldman Sachs vivió algo parecido: su apuesta de banca de consumo, Marcus, acumuló cerca de $3,000 millones de dólares en pérdidas antes de que el banco anunciara su repliegue en 2023.

La lección se repite en todas las geografías: emprender dentro de una institución financiera establecida no significa un éxito asegurado.

Por eso resulta interesante el caso de Wenia, la plataforma de criptoactivos del Grupo Cibest, matriz de Bancolombia —el banco más grande de Colombia y dentro del top 15 de Latinoamérica— que ya superó los 45,000 usuarios. Su CEO, Pablo Arboleda, el cual también lidera como VP de Analítica, Data y AI en Bancolombia, resume el punto de partida en una frase: “La principal motivación son los clientes”. El equipo veía que miles de usuarios del banco ya compraban cripto apoyándose en un tercero, como el típico “primo que sabe de esto”. La apuesta de Wenia fue eliminar ese intermediario.

El pitch que destrabó todo

Construir la compañía no fue lineal. Arboleda cuenta que el presidente del grupo le pidió un cronograma para crear la empresa. Fallaron. “Fracasamos estrepitosamente”, admite sobre dos reuniones consecutivas. El problema era de fondo: nadie puede armar un cronograma para una tecnología que apenas entiende.

El desbloqueo llegó con un cambio de encuadre. “Asuma que yo soy su inversionista, hágame un pitch”, le dijo el presidente. Ahí sí. La tesis salió en una sola idea: ser el mejor puente para pasar del mundo de las finanzas tradicionales al de los activos digitales. Un puente que, según Arboleda, algún día será innecesario, porque ambos mundos serán uno solo.

Detrás de esa claridad hubo años de preparación. Hacia 2018, el grupo armó “un equipo de cinco personas cuya única misión era entender a profundidad la tecnología”. De ese laboratorio nació el producto.

Por qué salir del banco y no quedarse dentro

Aquí aparece una decisión con historial. Bancolombia ya tenía un caso de intraemprendimiento exitoso: Nequi, nacida en 2015 y en 2022 constituida como una entidad financiera independiente dentro del mismo grupo empresarial, hoy con más de 27 millones de usuarios.

El camino, de cierta manera, ya había sido recorrido.

Aun así, Wenia eligió uno propio. En lugar de operar bajo una figura local, la cual no tendría regulación integral o ley única, ya que Colombia no posee una a la fecha, se incorporó en Bermudas, bajo el Digital Assets Business Act de 2018, una regulación específica para activos digitales, no un paraguas fintech genérico. En esa misma jurisdicción operan Coinbase, Circle y Kraken.

La palabra que Arboleda repite es confianza. Es también el mayor activo que un grupo tradicional le aporta a un negocio percibido como riesgoso.

El activo que sostiene la promesa

La fundación del producto es el COPW, una stablecoin respaldada uno a uno por pesos colombianos en un patrimonio autónomo y con la que se inicia para poder hacer cualquier cambio por otra moneda. Cada emisión se audita por partida doble: la firma británica Harris & Trotter verifica la reserva y Chainlink comprueba en la blockchain que lo emitió coincide con lo respaldado, en información pública.

El contexto latinoamericano acompaña: en Colombia, Argentina y Brasil las stablecoins ya representan más de la mitad de las compras en exchanges, según el reporte 2025 de adopción de Chainalysis para Latinoamérica. A nivel global, su capitalización creció cerca de 50% en 2025 hasta rondar los $300,000 millones de dólares, con proyecciones que la llevarían por encima de $3 billones en 2030, según el informe State of Crypto de a16z.

Madurar rápido, atreverse más

Wenia opera con 93 personas, la mitad en tecnología. Es un equipo joven que, en palabras de Arboleda, “tiene que madurar biche”: quemar etapas rápido. Y es deliberadamente diverso en criterio. “Dentro de un mismo equipo hay tensiones y visiones diferentes, y esas tensiones son super bacanas”.

Su diagnóstico sobre por qué mueren tantos intraemprendimientos es cultural, no técnico. “Necesitamos una cultura de mayor innovación, de mayor apuesta, de que nos atrevamos”, dice. Y de tolerar el error: aprender de las apuestas que no salen.

La historia de Wenia no es única. Mercado Pago nació en 2003 como una simple función de pagos dentro de Mercado Libre, y hoy es uno de los mayores brazos financieros de la región, con casi 68 millones de usuarios activos al mes. JPMorgan levantó desde cero su banco digital Chase en el Reino Unido, que en apenas cuatro años superó los 2.5 millones de clientes. Standard Chartered hizo lo mismo con Mox en Asia.

Distintos continentes, un mismo patrón: una compañía gigante que se atreve a competir contra sí misma. Y todas confirman lo que insiste Arboleda: la tecnología casi nunca es el cuello de botella. Lo difícil es la estructura, la paciencia y el permiso para equivocarse.

Conclusiones Clave

  • Wenia, la fintech de criptoactivos de Bancolombia, decidió incorporarse en Bermudas bajo una regulación específica para activos digitales en lugar de operar bajo una figura local, apostando por eso como su principal fuente de credibilidad frente a un mercado que todavía desconfía de las criptomonedas.

En noviembre de 2019, NatWest lanzó Bó, una app para competir con los neobancos británicos. La cerró seis meses después, con poco más de 11,000 clientes. Goldman Sachs vivió algo parecido: su apuesta de banca de consumo, Marcus, acumuló cerca de $3,000 millones de dólares en pérdidas antes de que el banco anunciara su repliegue en 2023.

La lección se repite en todas las geografías: emprender dentro de una institución financiera establecida no significa un éxito asegurado.

Por eso resulta interesante el caso de Wenia, la plataforma de criptoactivos del Grupo Cibest, matriz de Bancolombia —el banco más grande de Colombia y dentro del top 15 de Latinoamérica— que ya superó los 45,000 usuarios. Su CEO, Pablo Arboleda, el cual también lidera como VP de Analítica, Data y AI en Bancolombia, resume el punto de partida en una frase: “La principal motivación son los clientes”. El equipo veía que miles de usuarios del banco ya compraban cripto apoyándose en un tercero, como el típico “primo que sabe de esto”. La apuesta de Wenia fue eliminar ese intermediario.

El pitch que destrabó todo

Construir la compañía no fue lineal. Arboleda cuenta que el presidente del grupo le pidió un cronograma para crear la empresa. Fallaron. “Fracasamos estrepitosamente”, admite sobre dos reuniones consecutivas. El problema era de fondo: nadie puede armar un cronograma para una tecnología que apenas entiende.

El desbloqueo llegó con un cambio de encuadre. “Asuma que yo soy su inversionista, hágame un pitch”, le dijo el presidente. Ahí sí. La tesis salió en una sola idea: ser el mejor puente para pasar del mundo de las finanzas tradicionales al de los activos digitales. Un puente que, según Arboleda, algún día será innecesario, porque ambos mundos serán uno solo.

Detrás de esa claridad hubo años de preparación. Hacia 2018, el grupo armó “un equipo de cinco personas cuya única misión era entender a profundidad la tecnología”. De ese laboratorio nació el producto.

Por qué salir del banco y no quedarse dentro

Aquí aparece una decisión con historial. Bancolombia ya tenía un caso de intraemprendimiento exitoso: Nequi, nacida en 2015 y en 2022 constituida como una entidad financiera independiente dentro del mismo grupo empresarial, hoy con más de 27 millones de usuarios.

El camino, de cierta manera, ya había sido recorrido.

Aun así, Wenia eligió uno propio. En lugar de operar bajo una figura local, la cual no tendría regulación integral o ley única, ya que Colombia no posee una a la fecha, se incorporó en Bermudas, bajo el Digital Assets Business Act de 2018, una regulación específica para activos digitales, no un paraguas fintech genérico. En esa misma jurisdicción operan Coinbase, Circle y Kraken.

La palabra que Arboleda repite es confianza. Es también el mayor activo que un grupo tradicional le aporta a un negocio percibido como riesgoso.

El activo que sostiene la promesa

La fundación del producto es el COPW, una stablecoin respaldada uno a uno por pesos colombianos en un patrimonio autónomo y con la que se inicia para poder hacer cualquier cambio por otra moneda. Cada emisión se audita por partida doble: la firma británica Harris & Trotter verifica la reserva y Chainlink comprueba en la blockchain que lo emitió coincide con lo respaldado, en información pública.

El contexto latinoamericano acompaña: en Colombia, Argentina y Brasil las stablecoins ya representan más de la mitad de las compras en exchanges, según el reporte 2025 de adopción de Chainalysis para Latinoamérica. A nivel global, su capitalización creció cerca de 50% en 2025 hasta rondar los $300,000 millones de dólares, con proyecciones que la llevarían por encima de $3 billones en 2030, según el informe State of Crypto de a16z.

Madurar rápido, atreverse más

Wenia opera con 93 personas, la mitad en tecnología. Es un equipo joven que, en palabras de Arboleda, “tiene que madurar biche”: quemar etapas rápido. Y es deliberadamente diverso en criterio. “Dentro de un mismo equipo hay tensiones y visiones diferentes, y esas tensiones son super bacanas”.

Su diagnóstico sobre por qué mueren tantos intraemprendimientos es cultural, no técnico. “Necesitamos una cultura de mayor innovación, de mayor apuesta, de que nos atrevamos”, dice. Y de tolerar el error: aprender de las apuestas que no salen.

La historia de Wenia no es única. Mercado Pago nació en 2003 como una simple función de pagos dentro de Mercado Libre, y hoy es uno de los mayores brazos financieros de la región, con casi 68 millones de usuarios activos al mes. JPMorgan levantó desde cero su banco digital Chase en el Reino Unido, que en apenas cuatro años superó los 2.5 millones de clientes. Standard Chartered hizo lo mismo con Mox en Asia.

Distintos continentes, un mismo patrón: una compañía gigante que se atreve a competir contra sí misma. Y todas confirman lo que insiste Arboleda: la tecnología casi nunca es el cuello de botella. Lo difícil es la estructura, la paciencia y el permiso para equivocarse.

Miguel Pimiento-Restrepo Escritor freelance

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