Los dueños de pequeñas empresas ahora supervisan equipos enteros de agentes de IA. Esto es todo lo que pueden hacer

Los dueños de PyMEs están dejando de usar la inteligencia artificial como una herramienta para pasar a gestionarla como una fuerza laboral, con agentes de IA que se encargan de operaciones centrales como el servicio al cliente.

Por Sherin Shibu | Jul 02, 2026
Getty Images

Conclusiones Clave

  • Los dueños de pequeñas empresas usan cada vez más agentes de inteligencia artificial (IA) para que trabajen en su lugar. Se trata de software que actúa de forma autónoma para realizar tareas y tomar decisiones.
  • Un ejemplo es Scott Bell, un abogado especializado en bancarrotas, quien usa agentes de IA para gestionar la admisión de clientes, responder consultas rutinarias y organizar documentación financiera.
  • Plataformas como OpenClaw permiten a los usuarios asignar objetivos de alto nivel, que los agentes de IA luego dividen en tareas y ejecutan a través de las distintas funciones del negocio.

Los dueños de las pequeñas empresas están comenzando a gestionar un nuevo tipo de fuerza laboral.

Estos trabajadores no se sientan en oficinas ni inician sesión en Slack. Más bien se trata de agentes de IA: sistemas de inteligencia artificial capaces de manejar tareas complejas por sí solos. Para algunos emprendedores, los agentes de IA ya se están encargando de operaciones críticas como finanzas, servicio al cliente y comunicaciones por correo electrónico con una supervisión mínima, reportó The New York Times a principios de esta semana.

Scott Bell, un abogado especializado en bancarrotas, ofrece uno de los ejemplos más claros de cómo se está dando este cambio en la práctica. Bell le contó al medio que al principio se acercó a las herramientas de IA con escepticismo, viéndolas como asistentes útiles en lugar de herramientas con capacidad de tomar decisiones.

Eso cambió cuando comenzó a experimentar con agentes de IA capaces de actuar de forma autónoma en múltiples tareas. En lugar de simplemente redactar documentos o resumir correos electrónicos, estos agentes podían ejecutar flujos de trabajo de principio a fin.

“Con los casos de bancarrota, mucho del trabajo se basa en formularios”, dijo Bell en una entrevista con The New York Times. “Lo que hago no es súper complicado”.

Bell le contó al diario que usaba agentes de IA para gestionar la captación de clientes, responder consultas rutinarias y organizar documentación financiera. Con el tiempo, permitió que el sistema asumiera responsabilidades cada vez más complejas. Los agentes comenzaron a evaluar la urgencia de los correos electrónicos, marcar cuestiones legales urgentes e incluso preparar resúmenes preliminares de casos. En algunos casos, se comunicaban directamente con los clientes, haciendo preguntas de seguimiento y reuniendo los datos necesarios sin la intervención inmediata de Bell.

La experiencia fue tanto eficiente como inquietante. Bell describió momentos en los que el sistema operaba más rápido de lo que él podía seguir, completando horas de trabajo administrativo en minutos.

Si bien esto mejoró la productividad, también obligó a Bell a reconsiderar su rol. En lugar de realizar tareas, supervisaba resultados, revisando las decisiones tomadas por sistemas que no controlaba por completo.

Relacionado: ¿Por qué todo “solopreneur” debería abrazar los equipos virtuales impulsados por la IA?

OpenClaw impulsa el cambio hacia los agentes de IA

En el centro de este cambio se encuentra una plataforma llamada OpenClaw, la que utiliza Bell. OpenClaw permite a los usuarios orquestar múltiples agentes de IA que pueden colaborar entre distintas funciones del negocio. A diferencia del software tradicional, que depende de entradas y salidas predefinidas, OpenClaw permite a los usuarios asignar objetivos en lugar de instrucciones. El sistema luego divide esos objetivos en tareas y las distribuye entre agentes especializados, según The New York Times.

De acuerdo con Linux Journal, los emprendedores están usando OpenClaw para una variedad de funciones. Algunos lo utilizan para atención al cliente, donde los agentes gestionan consultas, procesan reembolsos y escalan los casos complejos. Otros lo aplican al marketing, con agentes que redactan campañas y programan publicaciones.

Según el reportaje de The New York Times, el auge de los agentes de IA trae consigo nuevos desafíos. Los dueños de negocios deben replantearse la supervisión. En lugar de revisar tareas individuales, ahora monitorean sistemas que generan y ejecutan sus propios planes. Los errores pueden propagarse rápidamente si no se detectan a tiempo.

Para Bell, hasta ahora los beneficios han superado los riesgos. Está convencido de que la IA se infiltrará en cada aspecto del trabajo corporativo. “Claro, eso también me va a dejar sin trabajo a mí, en algún momento”, le dijo al medio. “La IA, probablemente más pronto que tarde, va a poder hacer lo que yo hago, mucho más barato y más rápido”.

Conclusiones Clave

  • Los dueños de pequeñas empresas usan cada vez más agentes de inteligencia artificial (IA) para que trabajen en su lugar. Se trata de software que actúa de forma autónoma para realizar tareas y tomar decisiones.
  • Un ejemplo es Scott Bell, un abogado especializado en bancarrotas, quien usa agentes de IA para gestionar la admisión de clientes, responder consultas rutinarias y organizar documentación financiera.
  • Plataformas como OpenClaw permiten a los usuarios asignar objetivos de alto nivel, que los agentes de IA luego dividen en tareas y ejecutan a través de las distintas funciones del negocio.

Los dueños de las pequeñas empresas están comenzando a gestionar un nuevo tipo de fuerza laboral.

Estos trabajadores no se sientan en oficinas ni inician sesión en Slack. Más bien se trata de agentes de IA: sistemas de inteligencia artificial capaces de manejar tareas complejas por sí solos. Para algunos emprendedores, los agentes de IA ya se están encargando de operaciones críticas como finanzas, servicio al cliente y comunicaciones por correo electrónico con una supervisión mínima, reportó The New York Times a principios de esta semana.

Scott Bell, un abogado especializado en bancarrotas, ofrece uno de los ejemplos más claros de cómo se está dando este cambio en la práctica. Bell le contó al medio que al principio se acercó a las herramientas de IA con escepticismo, viéndolas como asistentes útiles en lugar de herramientas con capacidad de tomar decisiones.

Eso cambió cuando comenzó a experimentar con agentes de IA capaces de actuar de forma autónoma en múltiples tareas. En lugar de simplemente redactar documentos o resumir correos electrónicos, estos agentes podían ejecutar flujos de trabajo de principio a fin.

“Con los casos de bancarrota, mucho del trabajo se basa en formularios”, dijo Bell en una entrevista con The New York Times. “Lo que hago no es súper complicado”.

Bell le contó al diario que usaba agentes de IA para gestionar la captación de clientes, responder consultas rutinarias y organizar documentación financiera. Con el tiempo, permitió que el sistema asumiera responsabilidades cada vez más complejas. Los agentes comenzaron a evaluar la urgencia de los correos electrónicos, marcar cuestiones legales urgentes e incluso preparar resúmenes preliminares de casos. En algunos casos, se comunicaban directamente con los clientes, haciendo preguntas de seguimiento y reuniendo los datos necesarios sin la intervención inmediata de Bell.

La experiencia fue tanto eficiente como inquietante. Bell describió momentos en los que el sistema operaba más rápido de lo que él podía seguir, completando horas de trabajo administrativo en minutos.

Si bien esto mejoró la productividad, también obligó a Bell a reconsiderar su rol. En lugar de realizar tareas, supervisaba resultados, revisando las decisiones tomadas por sistemas que no controlaba por completo.

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OpenClaw impulsa el cambio hacia los agentes de IA

En el centro de este cambio se encuentra una plataforma llamada OpenClaw, la que utiliza Bell. OpenClaw permite a los usuarios orquestar múltiples agentes de IA que pueden colaborar entre distintas funciones del negocio. A diferencia del software tradicional, que depende de entradas y salidas predefinidas, OpenClaw permite a los usuarios asignar objetivos en lugar de instrucciones. El sistema luego divide esos objetivos en tareas y las distribuye entre agentes especializados, según The New York Times.

De acuerdo con Linux Journal, los emprendedores están usando OpenClaw para una variedad de funciones. Algunos lo utilizan para atención al cliente, donde los agentes gestionan consultas, procesan reembolsos y escalan los casos complejos. Otros lo aplican al marketing, con agentes que redactan campañas y programan publicaciones.

Según el reportaje de The New York Times, el auge de los agentes de IA trae consigo nuevos desafíos. Los dueños de negocios deben replantearse la supervisión. En lugar de revisar tareas individuales, ahora monitorean sistemas que generan y ejecutan sus propios planes. Los errores pueden propagarse rápidamente si no se detectan a tiempo.

Para Bell, hasta ahora los beneficios han superado los riesgos. Está convencido de que la IA se infiltrará en cada aspecto del trabajo corporativo. “Claro, eso también me va a dejar sin trabajo a mí, en algún momento”, le dijo al medio. “La IA, probablemente más pronto que tarde, va a poder hacer lo que yo hago, mucho más barato y más rápido”.

Sherin Shibu News Reporter

Entrepreneur Staff
Sherin Shibu is a business news reporter at Entrepreneur.com. She previously worked for PCMag, Business... Read more

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