Ya pasó la cuesta de enero: a once meses de cerrar el año, ¿a qué le vas a apostar de verdad?

Con once meses por delante, los líderes que sepan priorizar, convertir la estrategia en acciones concretas y mantener la disciplina son quienes lograrán cerrar el 2026 con resultados reales.

Por José Luis Pulido | Ene 26, 2026
Eugene Mymrin | Getty Images
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Las opiniones expresadas por los colaboradores de Entrepreneur son personales.

Conclusiones Clave

  • La mayoría de los proyectos estratégicos fallan no por falta de ideas, sino por falta de seguimiento y disciplina operativa.
  • Definir una o dos apuestas estratégicas claras tiene más impacto que intentar avanzar en demasiadas iniciativas a la vez.
  • Sin revisión constante de avances, bloqueos y decisiones, cualquier plan anual se diluye.
  • Optimizar procesos y estructura puede generar más valor que expandirse sin bases sólidas.
  • Ni la tecnología ni la inteligencia artificial sustituyen equipos alineados en prioridades claras.

Enero ya se está acabando. Las fiestas quedaron atrás, los presupuestos están aprobados o, de ser el caso, reajustados y, si eres C-level, empresario o emprendedor, hay algo claro: el año ya empezó y no va a esperar a que estés listo.

La llamada “cuesta de enero” suele verse como un reto financiero, pero en realidad es una prueba mucho más profunda: foco, disciplina y claridad estratégica. Con once meses por delante, la pregunta relevante no es ¿qué quieres lograr?, sino en qué sí vale la pena concentrar tu energía para que 2026 cierre con resultados reales.

Relacionado: Las cinco oportunidades que los líderes empresariales no pueden darse el lujo de ignorar en 2026

El dato que pone el problema en perspectiva

De acuerdo con un estudio global publicado en 2025 por el Project Management Institute (PMI), basado en la opinión de más de 5,800 profesionales, solo cerca del 50% de los proyectos estratégicos cumplen con una definición moderna de éxito. El resto falla total o parcialmente en entregar los resultados esperados, evidenciando una brecha crítica entre estrategia y ejecución.

A esto se suma un análisis de ClearPoint Strategy de 2025, que señala que el 84.5% de los proyectos estratégicos no completan sus objetivos, y que solo el 5.7% de las organizaciones logran ejecutar al menos el 75% de sus iniciativas planeadas.

El mensaje es contundente: el problema no es la falta de planes, sino la incapacidad de ejecutarlos de forma consistente.

Relacionado: Después de ayudar a cientos de marcas, estas son las tendencias en redes sociales que recomiendo para 2026

El verdadero reto después de enero

Una vez superado el arranque del año, aparecen riesgos silenciosos que afectan a muchos líderes:

  1. La falsa sensación de control: todavía hay tiempo.
  2. La saturación operativa: juntas, pendientes y urgencias que no siempre son estratégicas.
  3. La dispersión de iniciativas: muchas prioridades declaradas, pocas verdaderamente atendidas.

Los líderes que cierran bien el año no son los que hacen más, sino los que eligen mejor dónde poner su atención.

Relacionado: Cerrar ciclos también es una forma de crecer

Entonces, ¿a qué deberías apostar el resto del año?

Más allá del sector o del tamaño de la empresa, hay apuestas que hoy marcan una diferencia real:

1. Define una o dos prioridades estratégicas innegociables

No diez o no cinco. Una o dos que realmente muevan el negocio: crecimiento rentable, eficiencia operativa, experiencia del cliente, expansión o innovación con impacto medible.

2. Baja la estrategia a ejecución semanal

La estrategia anual sin seguimiento constante se diluye. Revisa avances, bloqueos y decisiones clave de forma periódica. La disciplina supera al plan perfecto.

3. Prioriza eficiencia antes que crecimiento desordenado

En muchos casos, optimizar procesos, tecnología o estructura genera más impacto que vender más sin bases sólidas.

4. Invierte en liderazgo y alineación de equipos

La tecnología y la inteligencia artificial (IA) habilitan, pero sin personas alineadas no hay transformación sostenible.

5. Mide lo que realmente impulsa decisiones

Menos indicadores, más claridad. Si una métrica no ayuda a decidir, solo consume tiempo.

Enero no define el año, pero sí marca el ritmo. Los próximos once meses van a pasar igual, tengas o no claridad. La diferencia entre cerrar 2026 con resultados o con excusas estará en las apuestas que hagas ahora y la disciplina para sostenerlas. La pregunta final es incómoda, pero necesaria: Cuando llegue diciembre, ¿qué decisión tomada en estos primeros meses podrá decir que cambió el rumbo de tu negocio?

Conclusiones Clave

  • La mayoría de los proyectos estratégicos fallan no por falta de ideas, sino por falta de seguimiento y disciplina operativa.
  • Definir una o dos apuestas estratégicas claras tiene más impacto que intentar avanzar en demasiadas iniciativas a la vez.
  • Sin revisión constante de avances, bloqueos y decisiones, cualquier plan anual se diluye.
  • Optimizar procesos y estructura puede generar más valor que expandirse sin bases sólidas.
  • Ni la tecnología ni la inteligencia artificial sustituyen equipos alineados en prioridades claras.

Enero ya se está acabando. Las fiestas quedaron atrás, los presupuestos están aprobados o, de ser el caso, reajustados y, si eres C-level, empresario o emprendedor, hay algo claro: el año ya empezó y no va a esperar a que estés listo.

La llamada “cuesta de enero” suele verse como un reto financiero, pero en realidad es una prueba mucho más profunda: foco, disciplina y claridad estratégica. Con once meses por delante, la pregunta relevante no es ¿qué quieres lograr?, sino en qué sí vale la pena concentrar tu energía para que 2026 cierre con resultados reales.

Relacionado: Las cinco oportunidades que los líderes empresariales no pueden darse el lujo de ignorar en 2026

El dato que pone el problema en perspectiva

De acuerdo con un estudio global publicado en 2025 por el Project Management Institute (PMI), basado en la opinión de más de 5,800 profesionales, solo cerca del 50% de los proyectos estratégicos cumplen con una definición moderna de éxito. El resto falla total o parcialmente en entregar los resultados esperados, evidenciando una brecha crítica entre estrategia y ejecución.

A esto se suma un análisis de ClearPoint Strategy de 2025, que señala que el 84.5% de los proyectos estratégicos no completan sus objetivos, y que solo el 5.7% de las organizaciones logran ejecutar al menos el 75% de sus iniciativas planeadas.

El mensaje es contundente: el problema no es la falta de planes, sino la incapacidad de ejecutarlos de forma consistente.

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El verdadero reto después de enero

Una vez superado el arranque del año, aparecen riesgos silenciosos que afectan a muchos líderes:

  1. La falsa sensación de control: todavía hay tiempo.
  2. La saturación operativa: juntas, pendientes y urgencias que no siempre son estratégicas.
  3. La dispersión de iniciativas: muchas prioridades declaradas, pocas verdaderamente atendidas.

Los líderes que cierran bien el año no son los que hacen más, sino los que eligen mejor dónde poner su atención.

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Entonces, ¿a qué deberías apostar el resto del año?

Más allá del sector o del tamaño de la empresa, hay apuestas que hoy marcan una diferencia real:

1. Define una o dos prioridades estratégicas innegociables

No diez o no cinco. Una o dos que realmente muevan el negocio: crecimiento rentable, eficiencia operativa, experiencia del cliente, expansión o innovación con impacto medible.

2. Baja la estrategia a ejecución semanal

La estrategia anual sin seguimiento constante se diluye. Revisa avances, bloqueos y decisiones clave de forma periódica. La disciplina supera al plan perfecto.

3. Prioriza eficiencia antes que crecimiento desordenado

En muchos casos, optimizar procesos, tecnología o estructura genera más impacto que vender más sin bases sólidas.

4. Invierte en liderazgo y alineación de equipos

La tecnología y la inteligencia artificial (IA) habilitan, pero sin personas alineadas no hay transformación sostenible.

5. Mide lo que realmente impulsa decisiones

Menos indicadores, más claridad. Si una métrica no ayuda a decidir, solo consume tiempo.

Enero no define el año, pero sí marca el ritmo. Los próximos once meses van a pasar igual, tengas o no claridad. La diferencia entre cerrar 2026 con resultados o con excusas estará en las apuestas que hagas ahora y la disciplina para sostenerlas. La pregunta final es incómoda, pero necesaria: Cuando llegue diciembre, ¿qué decisión tomada en estos primeros meses podrá decir que cambió el rumbo de tu negocio?

Cuenta con más de 27 años de experiencia en el sector financiero dentro de diferentes negocios colaborando en HSBC (Banca Tradicional), Eglobal (Procesamiento de pagos), Crédito Real (Sofom), Billpocket/Kushki (Fintech) y actualmente en Grupo Ethos Pay (Fintech), además, es consejero de negocios para el Centro UNESCO en su capítulo México.

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