Cómo decir que no con calma y seguridad — sin sentir culpa

Para muchos, los días están llenos de invitaciones, propuestas y ofertas sin parar, y es fácil dejarse arrastrar a decir que sí… o sentirse culpable por decir que no. Todo eso se vuelve más sencillo con esta guía de cinco pasos para rechazar con amabilidad.

Por Amy M Chambers | Feb 03, 2026
Deagreez | Getty Images

Las opiniones expresadas por los colaboradores de Entrepreneur son personales.

Conclusiones Clave

  • Los profesionales deberían evaluar las propuestas según qué tan alineadas están con sus metas y valores personales, y rechazar sin culpa lo que no encaja.
  • Priorizar es esencial: decir “ahora no” puede ser una forma muy efectiva de manejar una agenda saturada y mantener el enfoque.
  • Ofrecer buenos deseos sinceros o algún consejo útil al decir que no ayuda a cuidar las relaciones mientras se protegen los intereses propios.

Si eres un profesional ocupado que lidera un negocio o un equipo exitoso, probablemente recibes muchísimas propuestas e invitaciones. Mientras más éxito tenemos, más personas tienden a fijarse en nosotros. Y eso se traduce en una mayor demanda de nuestro tiempo. Proveedores, socios y colegas están cada vez más interesados en abrir un espacio en nuestras agendas e intentar vendernos cosas que no queremos o no necesitamos.

Muchas veces, esto interfiere con planes y metas que ya estaban perfectamente trazados. Si te encuentras en esta situación, aquí tienes cinco cosas que puedes decir (y hacer) cuando te están insistiendo — sin culpa ni estrés.

1. Esto no se alinea con mis metas o valores

Las personas que nos hacen propuestas suelen estar más enfocadas en sus propios objetivos que en los nuestros. Cada semana recibo innumerables mensajes que prometen ayudarme a conseguir leads calificados, lanzar un podcast o hacer crecer mi negocio de distintas maneras. El problema es que, en este momento, no tengo metas de expansión… ni objetivos relacionados con ninguna de esas cosas.

Antes de decirle que sí a alguien o a algo, pregúntate: “¿Esto se alinea con mis metas o valores actuales?”. Si la respuesta es no, entonces ya sabes qué hacer, y no tiene nada de malo decir que la oportunidad simplemente no va con los proyectos a los que ya te has comprometido.

Relacionado: No te falta tiempo: te falta enfoque. Aquí te decimos cómo recuperarlo

2. Tengo prioridades más importantes

Quizá la invitación que estás recibiendo sí se alinea con tus metas, pero no con la forma en que prefieres alcanzarlas. Tal vez la actividad u oferta propuesta podría ayudarte a lograr tus objetivos, pero a costa de otras actividades que consideras aún más efectivas. Esa es una excelente razón para decir: “no en este momento, pero quizá más adelante”.

Gestionar nuestro tiempo es una de las tareas más importantes que tenemos. Establecer límites sobre cuánto podemos asumir al mismo tiempo es una parte fundamental de una buena gestión del tiempo. Si intentas perseguir dos conejos, ambos escaparán. Si todo es importante, entonces nada lo es. Tú decides qué es lo más importante para ti.

Quizá te interese asistir a una conferencia sobre cómo la inteligencia artificial (IA) puede ayudarte a escalar tu negocio, pero febrero no es el momento adecuado. Si ese es el caso, no es necesariamente un no; es solo un “ahora no”. Puedes decir amablemente que vuelvan a contactarte en primavera o verano. O bien, hacerles saber que anotarás la oportunidad y que retomarás el contacto cuando encaje con las demás prioridades que ya están en tu agenda y que deben ir primero.

Relacionado: Esta es la verdadera razón por la que procrastinas y algunas estrategias expertas para dejar de hacerlo

3. Deséales sinceramente lo mejor en todo lo que están haciendo

Las invitaciones u ofertas que no son adecuadas para mí suelen sonar como oportunidades fantásticas para otras personas. Cada vez que rechazo algo con amabilidad, me aseguro de desearles lo mejor mientras buscan ayudar a alguien más. Siempre digo: “Ojalá funcione”, cuando no puedo ayudarles. Y es porque lo digo de verdad.

Por lo general, no estoy diciendo que no porque la persona me caiga mal o porque no quiera tener nada que ver con ella. Es que mi agenda ya está llena de cosas que son más importantes para mí. Se siente bien dejar la puerta abierta y desearles éxito con sus objetivos de ayudar a otros de la forma en que intentaban ayudarme o conseguir de otros lo que buscaban obtener de mí). También se siente bien separar el aprecio y respeto que tengo por la persona de lo que pienso sobre la idea que intentaban venderme.

Relacionado: ¿Cuál es la mayor amenaza para tu negocio? Estas 4 preguntas tienen la respuesta — y no es la que imaginas

4. Si tienes el tiempo y el interés, ofrece un consejo breve

Hace poco, alguien me hizo una propuesta dejando claro que no tenía idea de a qué me dedico ni se había tomado el tiempo de averiguarlo. Cuando me preguntó por qué no estaba interesada, decidí ser honesta: le expliqué que me había resultado incómodo que intentara venderme algo sintes hacer ningún esfuerzo por entenderme a mí o a mis objetivos. Le señalé rápidamente por qué su mensaje me había parecido presuntuoso y exigente, con la esperanza de que esa retroalimentación honesta pudiera ayudarla a ser una mejor asesora en el futuro. Por supuesto, si no tienes el tiempo (o el interés), omite este paso y pasa al número cinco.

5. No sientas ninguna culpa

Es increíble la cantidad de personas y eventos que se cuelan en agenda y que dicen cosas que terminan haciéndonos sentir culpables por no darles lo que quieren. Recuerda: no le debes explicaciones a desconocidos que nunca has visto ni a conocidos lejanos que apenas tratas. Los contactos de negocios con los que te has reunido una o dos veces no son lo mismo que tus hijos o las personas de tu círculo más cercano. Decirles que no a estas personas no es lo mismo que ignorar repetidamente a tu equipo directo o a tu familia.

Como era perfeccionista y quería complacer a todo el mundo, durante años intentaba reunirme con casi cualquiera que me invitara. Me sentía culpable por decir que no tenía interés o tiempo. Hasta que entendí algo: cada vez que decimos que sí a una cosa, automáticamente estamos diciendo que no a una cantidad ilimitada de otras. ¿Por qué estaba diciendo que sí a quien gritaba más fuerte? Cuando decidimos no sentir culpa por fallarle a un conocido, ocurre algo increíble: se vuelve mucho más fácil hacerlo. Recuerda que decir que no no te convierte en una persona fría, poco compasiva o indiferente. Te convierte en alguien intencional, que actúa con claridad y que cuida sus propios sueños.

La cantidad de mensajes directos, newsletters, correos masivos y otros intentos de contacto puede resultar abrumadora. Pero decir que no se vuelve más sencillo cuando lo haces de estas maneras (y sin culpa ni vergüenza). Reflexionar sobre estos puntos también ayuda a decidir qué invitaciones deberías rechazar desde el principio. Si notas que una oferta no se alinea con tus metas ni con tus prioridades, y que la única razón para decir que sí es sentirte obligado, entonces estás en una excelente posición para tener una conversación honesta al respecto.

Conclusiones Clave

  • Los profesionales deberían evaluar las propuestas según qué tan alineadas están con sus metas y valores personales, y rechazar sin culpa lo que no encaja.
  • Priorizar es esencial: decir “ahora no” puede ser una forma muy efectiva de manejar una agenda saturada y mantener el enfoque.
  • Ofrecer buenos deseos sinceros o algún consejo útil al decir que no ayuda a cuidar las relaciones mientras se protegen los intereses propios.

Si eres un profesional ocupado que lidera un negocio o un equipo exitoso, probablemente recibes muchísimas propuestas e invitaciones. Mientras más éxito tenemos, más personas tienden a fijarse en nosotros. Y eso se traduce en una mayor demanda de nuestro tiempo. Proveedores, socios y colegas están cada vez más interesados en abrir un espacio en nuestras agendas e intentar vendernos cosas que no queremos o no necesitamos.

Muchas veces, esto interfiere con planes y metas que ya estaban perfectamente trazados. Si te encuentras en esta situación, aquí tienes cinco cosas que puedes decir (y hacer) cuando te están insistiendo — sin culpa ni estrés.

1. Esto no se alinea con mis metas o valores

Las personas que nos hacen propuestas suelen estar más enfocadas en sus propios objetivos que en los nuestros. Cada semana recibo innumerables mensajes que prometen ayudarme a conseguir leads calificados, lanzar un podcast o hacer crecer mi negocio de distintas maneras. El problema es que, en este momento, no tengo metas de expansión… ni objetivos relacionados con ninguna de esas cosas.

Antes de decirle que sí a alguien o a algo, pregúntate: “¿Esto se alinea con mis metas o valores actuales?”. Si la respuesta es no, entonces ya sabes qué hacer, y no tiene nada de malo decir que la oportunidad simplemente no va con los proyectos a los que ya te has comprometido.

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2. Tengo prioridades más importantes

Quizá la invitación que estás recibiendo sí se alinea con tus metas, pero no con la forma en que prefieres alcanzarlas. Tal vez la actividad u oferta propuesta podría ayudarte a lograr tus objetivos, pero a costa de otras actividades que consideras aún más efectivas. Esa es una excelente razón para decir: “no en este momento, pero quizá más adelante”.

Gestionar nuestro tiempo es una de las tareas más importantes que tenemos. Establecer límites sobre cuánto podemos asumir al mismo tiempo es una parte fundamental de una buena gestión del tiempo. Si intentas perseguir dos conejos, ambos escaparán. Si todo es importante, entonces nada lo es. Tú decides qué es lo más importante para ti.

Quizá te interese asistir a una conferencia sobre cómo la inteligencia artificial (IA) puede ayudarte a escalar tu negocio, pero febrero no es el momento adecuado. Si ese es el caso, no es necesariamente un no; es solo un “ahora no”. Puedes decir amablemente que vuelvan a contactarte en primavera o verano. O bien, hacerles saber que anotarás la oportunidad y que retomarás el contacto cuando encaje con las demás prioridades que ya están en tu agenda y que deben ir primero.

Relacionado: Esta es la verdadera razón por la que procrastinas y algunas estrategias expertas para dejar de hacerlo

3. Deséales sinceramente lo mejor en todo lo que están haciendo

Las invitaciones u ofertas que no son adecuadas para mí suelen sonar como oportunidades fantásticas para otras personas. Cada vez que rechazo algo con amabilidad, me aseguro de desearles lo mejor mientras buscan ayudar a alguien más. Siempre digo: “Ojalá funcione”, cuando no puedo ayudarles. Y es porque lo digo de verdad.

Por lo general, no estoy diciendo que no porque la persona me caiga mal o porque no quiera tener nada que ver con ella. Es que mi agenda ya está llena de cosas que son más importantes para mí. Se siente bien dejar la puerta abierta y desearles éxito con sus objetivos de ayudar a otros de la forma en que intentaban ayudarme o conseguir de otros lo que buscaban obtener de mí). También se siente bien separar el aprecio y respeto que tengo por la persona de lo que pienso sobre la idea que intentaban venderme.

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4. Si tienes el tiempo y el interés, ofrece un consejo breve

Hace poco, alguien me hizo una propuesta dejando claro que no tenía idea de a qué me dedico ni se había tomado el tiempo de averiguarlo. Cuando me preguntó por qué no estaba interesada, decidí ser honesta: le expliqué que me había resultado incómodo que intentara venderme algo sintes hacer ningún esfuerzo por entenderme a mí o a mis objetivos. Le señalé rápidamente por qué su mensaje me había parecido presuntuoso y exigente, con la esperanza de que esa retroalimentación honesta pudiera ayudarla a ser una mejor asesora en el futuro. Por supuesto, si no tienes el tiempo (o el interés), omite este paso y pasa al número cinco.

5. No sientas ninguna culpa

Es increíble la cantidad de personas y eventos que se cuelan en agenda y que dicen cosas que terminan haciéndonos sentir culpables por no darles lo que quieren. Recuerda: no le debes explicaciones a desconocidos que nunca has visto ni a conocidos lejanos que apenas tratas. Los contactos de negocios con los que te has reunido una o dos veces no son lo mismo que tus hijos o las personas de tu círculo más cercano. Decirles que no a estas personas no es lo mismo que ignorar repetidamente a tu equipo directo o a tu familia.

Como era perfeccionista y quería complacer a todo el mundo, durante años intentaba reunirme con casi cualquiera que me invitara. Me sentía culpable por decir que no tenía interés o tiempo. Hasta que entendí algo: cada vez que decimos que sí a una cosa, automáticamente estamos diciendo que no a una cantidad ilimitada de otras. ¿Por qué estaba diciendo que sí a quien gritaba más fuerte? Cuando decidimos no sentir culpa por fallarle a un conocido, ocurre algo increíble: se vuelve mucho más fácil hacerlo. Recuerda que decir que no no te convierte en una persona fría, poco compasiva o indiferente. Te convierte en alguien intencional, que actúa con claridad y que cuida sus propios sueños.

La cantidad de mensajes directos, newsletters, correos masivos y otros intentos de contacto puede resultar abrumadora. Pero decir que no se vuelve más sencillo cuando lo haces de estas maneras (y sin culpa ni vergüenza). Reflexionar sobre estos puntos también ayuda a decidir qué invitaciones deberías rechazar desde el principio. Si notas que una oferta no se alinea con tus metas ni con tus prioridades, y que la única razón para decir que sí es sentirte obligado, entonces estás en una excelente posición para tener una conversación honesta al respecto.

Amy M Chambers

Executive Coach, Life Coach, and #1 International Bestselling Author
Entrepreneur Leadership Network® Contributor
Amy Chambers, former COO, spent 21 years in financial services. She's now a success coach, leadership consultant and the author of the #1 bestselling books, 7 V.I.R.T.U.E.S. of Exceptional Leaders and 6 H.A.B.I.T.S. of Powerful People. She completed her undergrad at Notre Dame and her MBA at USC.

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