Los clientes le pidieron abrir en Nueva York y Londres: así nació una cadena de gimnasios con 137 sedes en ocho países

El colombiano Wilder Zapata levantó Action Black, una red de gimnasios con 137 ubicaciones en ocho países.

Por Miguel Pimiento-Restrepo | Ago 07, 2026
jose carlos cerdeno martinez | Getty Images

Las opiniones expresadas por los colaboradores de Entrepreneur son personales.

Conclusiones Clave

  • Los clientes fueron quienes impulsaron la expansión internacional de Action Black.
  • Lo que comenzó como un gimnasio en Medellín hoy suma 137 ubicaciones en ocho países gracias a un modelo que prioriza comunidad, experiencia y escalabilidad.

Durante el auge de turismo que está viviendo Medellín, Colombia, decenas de visitantes extranjeros empezaron a entrenar en los gimnasios que Wilder Zapata tenía en la ciudad. Y a repetirle lo mismo. “Nos decían: ese producto es increíble, eso no existe en el mundo, ni en Nueva York ni en Asia ni en Europa. ¿Eso de dónde es?”, recuerda el empresario colombiano.

La respuesta era que lo habían creado ahí. Cuando el comentario dejó de venir de diez o 20 personas y empezó a llegar de cientos, Zapata lo tomó como una señal de mercado.

Hoy su marca, Action Black, reporta 137 ubicaciones entre sedes operativas, en construcción y firmadas, en ocho países: Estados Unidos, México, Colombia, Brasil, España, Portugal, Ecuador y República Dominicana. Tiene además un socio local en China y una obra en marcha en Londres.

El emprendedor confiesa que ninguna de sus dos plazas más exigentes salió de un plan de expansión: “El mercado neoyorquino y el mercado londinense nos buscaron. No es que nosotros estuviéramos buscando fervientemente aperturas allí”.

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Por qué dejó el negocio de bajo costo

Zapata es comunicador social y en 2014 ganó El Desafío, un reality show de supervivencia de la televisión colombiana. Con el premio, unos $300,000 dólares, abrió en 2015 un gimnasio económico en Manrique, un barrio popular de Medellín, con mensualidades de unos $15 dólares. Esa cadena, Action Fitness, llegó a 21 sedes y terminó fusionándose con Smart Fit, la brasileña que lidera el bajo costo en América Latina, donde él quedó como CEO en Colombia.

Fue ahí donde decidió cambiar de modelo: “Cuando ellos me dicen que el negocio de los gimnasios low cost es que la gente pague y no vaya, yo me desconecté completamente de esa visión”. Si el precio no servía para cambiar hábitos, tenía que ser el valor. Durante la pandemia armó lo contrario: tecnología, neurociencia y entretenimiento, con 16 modalidades de entrenamiento repartidas en doce estudios dentro de una misma sede. “Es un producto que, más que vender fitness, vende pertenencia”, resume. En 2024 vendió su participación en las franquicias de Smart Fit en Colombia e invirtió ese dinero en Action Black.

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Manhattan fue la prueba más exigente

Al referirse a Nueva York el emprendedor dice: “Es el mercado más retador que hemos tenido”. El obstáculo no fue la competencia sino algo cultural: la isla tiene mucha población flotante, lo que complica construir la comunidad en la que se apoya su modelo. De ahí salió un cambio en su criterio para elegir ciudades. En vez de “tropicalizar el modelo”, como dice, empezó a buscar plazas donde funcionara tal como está.

La sede neoyorquina ya superó el punto de equilibrio, y él lo atribuye menos a la estrategia que a la constancia: “Está asociado al tema de aguante”. Sostiene que hoy la mayoría de sus aperturas alcanza el punto de equilibrio desde el primer mes, “una cosa que muy pocas marcas logran hacer”.

Con Londres, donde ya está en obra, pasa algo distinto: la marca llegó antes que la sede. “Ya tenemos muchos usuarios, gente que ya conoce la marca en Nueva York, en Madrid, en América Latina”, explica sobre la preventa. Lo llama un volante: cada apertura le facilita la siguiente.

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Los números que convencieron a tres bancos

En mayo, Forbes Colombia reportó que Action Black cerró $18 millones de dólares en deuda con Bancolombia, BTG Pactual y Davivienda, sin ceder participación accionaria. Los indicadores presentados: retorno de la inversión promedio de 17.6 meses por sede, márgenes EBITDA cercanos al 60% en clubes maduros y una cancelación mensual de clientes del 2.85%.

Zapata precisa el alcance de esas cifras. “Estos números son los de nuestros mercados más maduros, como Colombia”, dice. En plazas como Madrid o Nueva York conseguir un cliente cuesta más y la retención exige más, simplemente porque la oferta es mucho mayor: “es un océano de posibilidades”. Llegar allí a los márgenes colombianos, explica, es cuestión de tiempo y de posicionamiento. México, agrega, ya se comporta de forma parecida a Colombia, y espera que Brasil siga el mismo camino. De sus 16 mercados (entre países y ciudades), uno solo sigue por debajo del punto de equilibrio.

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El tamaño de la apuesta

Conviene mirar la escala: Smart Fit, su antiguo socio y el operador más grande de la región, cerró el primer trimestre de 2026 con 2,113 sedes en 16 países y unos $420 millones de dólares en ingresos trimestrales, según Portafolio. Afuera, Action Black compite con Barry’s, F45 y Orangetheory, y su diferenciación la plantea en el producto: “Barry’s es un solo salón; nosotros tenemos 16. F45 es un producto altamente sustituible”.

El contexto también ayuda. En Reino Unido, su próximo mercado, la afiliación a gimnasios llegó a 12.2 millones de personas (el 18% de la población adulta), según ukactive. A escala global, la Health & Fitness Association reportó afiliaciones creciendo 6% interanual.

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Franquicias, un hotel y un foco en tres países

Después de años creciendo con capital propio, la compañía cambió de método. Activó tres vehículos para abrir sedes sin poner todo el dinero: franquicias llave en mano, socios locales y cuentas en participación. También lanzó Action Living, un hotel para deportistas en Medellín. Colombia es el cuarto mercado de franquicias de América Latina, detrás de Brasil, México y Argentina.

El foco geográfico también se concentró; en 2024 abrió Nueva York, Madrid, Lisboa, Ciudad de México, Guadalajara y Río casi en simultáneo, y de ahí sacó un aprendizaje sobre el ritmo: al equipo le tocó operar en cuatro idiomas – español, inglés, portugués y mandarín, porque en paralelo negociaban en Asia – y en jornadas que no coincidían. “Es más difícil administrar el éxito que el fracaso”, resume.

Su impacto social es innegable. La compañía reporta más de 5,000 colaboradores y, según datos que presentó al Congreso colombiano en 2025, para el 60% de su equipo Action Black fue su primer empleo formal. Al ser cuestionado sobre la finalidad de su plan de crecimiento, Zapata deja la puerta abierta: claramente centrado en Latinoamérica, pero “sin limitar el plan de expansión”.

Conclusiones Clave

  • Los clientes fueron quienes impulsaron la expansión internacional de Action Black.
  • Lo que comenzó como un gimnasio en Medellín hoy suma 137 ubicaciones en ocho países gracias a un modelo que prioriza comunidad, experiencia y escalabilidad.

Durante el auge de turismo que está viviendo Medellín, Colombia, decenas de visitantes extranjeros empezaron a entrenar en los gimnasios que Wilder Zapata tenía en la ciudad. Y a repetirle lo mismo. “Nos decían: ese producto es increíble, eso no existe en el mundo, ni en Nueva York ni en Asia ni en Europa. ¿Eso de dónde es?”, recuerda el empresario colombiano.

La respuesta era que lo habían creado ahí. Cuando el comentario dejó de venir de diez o 20 personas y empezó a llegar de cientos, Zapata lo tomó como una señal de mercado.

Hoy su marca, Action Black, reporta 137 ubicaciones entre sedes operativas, en construcción y firmadas, en ocho países: Estados Unidos, México, Colombia, Brasil, España, Portugal, Ecuador y República Dominicana. Tiene además un socio local en China y una obra en marcha en Londres.

El emprendedor confiesa que ninguna de sus dos plazas más exigentes salió de un plan de expansión: “El mercado neoyorquino y el mercado londinense nos buscaron. No es que nosotros estuviéramos buscando fervientemente aperturas allí”.

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Por qué dejó el negocio de bajo costo

Zapata es comunicador social y en 2014 ganó El Desafío, un reality show de supervivencia de la televisión colombiana. Con el premio, unos $300,000 dólares, abrió en 2015 un gimnasio económico en Manrique, un barrio popular de Medellín, con mensualidades de unos $15 dólares. Esa cadena, Action Fitness, llegó a 21 sedes y terminó fusionándose con Smart Fit, la brasileña que lidera el bajo costo en América Latina, donde él quedó como CEO en Colombia.

Fue ahí donde decidió cambiar de modelo: “Cuando ellos me dicen que el negocio de los gimnasios low cost es que la gente pague y no vaya, yo me desconecté completamente de esa visión”. Si el precio no servía para cambiar hábitos, tenía que ser el valor. Durante la pandemia armó lo contrario: tecnología, neurociencia y entretenimiento, con 16 modalidades de entrenamiento repartidas en doce estudios dentro de una misma sede. “Es un producto que, más que vender fitness, vende pertenencia”, resume. En 2024 vendió su participación en las franquicias de Smart Fit en Colombia e invirtió ese dinero en Action Black.

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Manhattan fue la prueba más exigente

Al referirse a Nueva York el emprendedor dice: “Es el mercado más retador que hemos tenido”. El obstáculo no fue la competencia sino algo cultural: la isla tiene mucha población flotante, lo que complica construir la comunidad en la que se apoya su modelo. De ahí salió un cambio en su criterio para elegir ciudades. En vez de “tropicalizar el modelo”, como dice, empezó a buscar plazas donde funcionara tal como está.

La sede neoyorquina ya superó el punto de equilibrio, y él lo atribuye menos a la estrategia que a la constancia: “Está asociado al tema de aguante”. Sostiene que hoy la mayoría de sus aperturas alcanza el punto de equilibrio desde el primer mes, “una cosa que muy pocas marcas logran hacer”.

Con Londres, donde ya está en obra, pasa algo distinto: la marca llegó antes que la sede. “Ya tenemos muchos usuarios, gente que ya conoce la marca en Nueva York, en Madrid, en América Latina”, explica sobre la preventa. Lo llama un volante: cada apertura le facilita la siguiente.

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Los números que convencieron a tres bancos

En mayo, Forbes Colombia reportó que Action Black cerró $18 millones de dólares en deuda con Bancolombia, BTG Pactual y Davivienda, sin ceder participación accionaria. Los indicadores presentados: retorno de la inversión promedio de 17.6 meses por sede, márgenes EBITDA cercanos al 60% en clubes maduros y una cancelación mensual de clientes del 2.85%.

Zapata precisa el alcance de esas cifras. “Estos números son los de nuestros mercados más maduros, como Colombia”, dice. En plazas como Madrid o Nueva York conseguir un cliente cuesta más y la retención exige más, simplemente porque la oferta es mucho mayor: “es un océano de posibilidades”. Llegar allí a los márgenes colombianos, explica, es cuestión de tiempo y de posicionamiento. México, agrega, ya se comporta de forma parecida a Colombia, y espera que Brasil siga el mismo camino. De sus 16 mercados (entre países y ciudades), uno solo sigue por debajo del punto de equilibrio.

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El tamaño de la apuesta

Conviene mirar la escala: Smart Fit, su antiguo socio y el operador más grande de la región, cerró el primer trimestre de 2026 con 2,113 sedes en 16 países y unos $420 millones de dólares en ingresos trimestrales, según Portafolio. Afuera, Action Black compite con Barry’s, F45 y Orangetheory, y su diferenciación la plantea en el producto: “Barry’s es un solo salón; nosotros tenemos 16. F45 es un producto altamente sustituible”.

El contexto también ayuda. En Reino Unido, su próximo mercado, la afiliación a gimnasios llegó a 12.2 millones de personas (el 18% de la población adulta), según ukactive. A escala global, la Health & Fitness Association reportó afiliaciones creciendo 6% interanual.

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Franquicias, un hotel y un foco en tres países

Después de años creciendo con capital propio, la compañía cambió de método. Activó tres vehículos para abrir sedes sin poner todo el dinero: franquicias llave en mano, socios locales y cuentas en participación. También lanzó Action Living, un hotel para deportistas en Medellín. Colombia es el cuarto mercado de franquicias de América Latina, detrás de Brasil, México y Argentina.

El foco geográfico también se concentró; en 2024 abrió Nueva York, Madrid, Lisboa, Ciudad de México, Guadalajara y Río casi en simultáneo, y de ahí sacó un aprendizaje sobre el ritmo: al equipo le tocó operar en cuatro idiomas – español, inglés, portugués y mandarín, porque en paralelo negociaban en Asia – y en jornadas que no coincidían. “Es más difícil administrar el éxito que el fracaso”, resume.

Su impacto social es innegable. La compañía reporta más de 5,000 colaboradores y, según datos que presentó al Congreso colombiano en 2025, para el 60% de su equipo Action Black fue su primer empleo formal. Al ser cuestionado sobre la finalidad de su plan de crecimiento, Zapata deja la puerta abierta: claramente centrado en Latinoamérica, pero “sin limitar el plan de expansión”.

Miguel Pimiento-Restrepo Escritor freelance

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