El proyecto que ayuda a mujeres emprendedoras reconocido por Dior y UNESCO

Dreaming Hands, el proyecto premiado por Dior y la UNESCO que empodera a mujeres indígenas mediante capacitación digital y acceso al mercado, transformando su artesanía en autonomía financiera.

Por Lily O’Sullivan | Jul 20, 2026
Women@Dior

Las opiniones expresadas por los colaboradores de Entrepreneur son personales.

Conclusiones Clave

  • La iniciativa demuestra que la autonomía económica de las mujeres indígenas puede lograrse sin intermediarios, conectando su artesanía directamente con el mercado global.

Según la Organización Internacional del Trabajo, el 86% de las mujeres de comunidades indígenas trabajan fuera del mercado formal. Ante la falta de soluciones de impacto real, esta problemática está siendo abordada por una iniciativa que busca ayudar a cerrar esa brecha. 

“Comenzó en la puna argentina, donde las mujeres indígenas vendían textiles hechos a mano por una fracción de su valor real”, dice Valentina Bruno, una de las cofundadoras de la iniciativa Dreaming Hands que ganó el premio Dream for Change organizado por Women@Dior y UNESCO este año.

El premio reconoció a la iniciativa como el primer proyecto de América Latina en recibir este galardón en casi una década, por impulsar la autonomía financiera de mujeres indígenas mediante capacitación digital y educación financiera.

“El problema no es la falta de talento o de destreza artesanal. Es la falta de acceso, visibilidad y autonomía económica,” dice Bruno. 

Mientras investigaba para su tesis de maestría en el norte de Argentina, hablaba con mujeres indígenas que destacaron la dificultad de mantenerse con su propio trabajo. 

Después de esta experiencia, surgió la idea de Dreaming Hands y, con un equipo de mujeres de Chile, Perú y Estados Unidos, la idea se convirtió en una realidad. 

“Al reunir experiencia en sustentabilidad, gobernanza internacional, derechos humanos, mercadotecnia global e innovación de mercado, el equipo comparte una convicción: las comunidades no deben ser tratadas como beneficiarias pasivas de la ayuda, sino como creadoras de valor”, destaca Bruno. 

La cofundadora explica que Dreaming Hands tiene tres pilares fundamentales: el desarrollo de capacidades (como capacitación en herramientas digitales o financieras), el acceso al mercado a través de una plataforma en línea, y la logística y distribución de productos.

El primer grupo de artesanas con el que trabajó fue La Flor de la Rica Rica, que tomó su nombre de una flor nativa de su región. 

“A través de conversaciones con las artesanas, el equipo identificó las barreras estructurales que limitaban su independencia económica y creó conjuntamente un modelo diseñado en torno a la autonomía, en lugar de la dependencia”, dice la emprendedora.

Relacionado: Transformación digital: el nuevo motor de competitividad empresarial en América Latina

Soluciones innovadoras para América Latina

En el primer mes, los fondos generados por las ventas en línea equivalen a casi cuatro salarios mínimos completos en Argentina para Flor de la Rica Rica. 

Según Bruno, “Dreaming Hands también responde a un cambio global más grande. A medida que los consumidores buscan cada vez más sostenibilidad, trazabilidad y conciencia del lujo, la artesanía indígena representa algo que el mercado moderno a menudo pasa por alto: productos hechos lentamente, éticamente y con un profundo significado cultural”.

Los beneficios son evidentes: “Este mes me preocupaba porque estaba entregando menos productos a intermediarios en Purmamarca”, dice Laureana Alancay, artesana de La Flor de la Rica Rica. “Necesitaba comprar el traje de baile y los zapatos de mi hija. Gracias a las sudaderas que se venden a través de Dreaming Hands, ahora me siento tranquila”.

Ahora que tiene el reconocimiento de Dream for Change, el equipo detrás de la iniciativa espera que siga creciendo. “Para América Latina, el reconocimiento tiene un significado adicional. Es una señal de que la región no es solo receptora de modelos de desarrollo, sino también una fuente de soluciones innovadoras y escalables a los desafíos globales”, concluye Valentina.

Conclusiones Clave

  • La iniciativa demuestra que la autonomía económica de las mujeres indígenas puede lograrse sin intermediarios, conectando su artesanía directamente con el mercado global.

Según la Organización Internacional del Trabajo, el 86% de las mujeres de comunidades indígenas trabajan fuera del mercado formal. Ante la falta de soluciones de impacto real, esta problemática está siendo abordada por una iniciativa que busca ayudar a cerrar esa brecha. 

“Comenzó en la puna argentina, donde las mujeres indígenas vendían textiles hechos a mano por una fracción de su valor real”, dice Valentina Bruno, una de las cofundadoras de la iniciativa Dreaming Hands que ganó el premio Dream for Change organizado por Women@Dior y UNESCO este año.

El premio reconoció a la iniciativa como el primer proyecto de América Latina en recibir este galardón en casi una década, por impulsar la autonomía financiera de mujeres indígenas mediante capacitación digital y educación financiera.

“El problema no es la falta de talento o de destreza artesanal. Es la falta de acceso, visibilidad y autonomía económica,” dice Bruno. 

Mientras investigaba para su tesis de maestría en el norte de Argentina, hablaba con mujeres indígenas que destacaron la dificultad de mantenerse con su propio trabajo. 

Después de esta experiencia, surgió la idea de Dreaming Hands y, con un equipo de mujeres de Chile, Perú y Estados Unidos, la idea se convirtió en una realidad. 

“Al reunir experiencia en sustentabilidad, gobernanza internacional, derechos humanos, mercadotecnia global e innovación de mercado, el equipo comparte una convicción: las comunidades no deben ser tratadas como beneficiarias pasivas de la ayuda, sino como creadoras de valor”, destaca Bruno. 

La cofundadora explica que Dreaming Hands tiene tres pilares fundamentales: el desarrollo de capacidades (como capacitación en herramientas digitales o financieras), el acceso al mercado a través de una plataforma en línea, y la logística y distribución de productos.

El primer grupo de artesanas con el que trabajó fue La Flor de la Rica Rica, que tomó su nombre de una flor nativa de su región. 

“A través de conversaciones con las artesanas, el equipo identificó las barreras estructurales que limitaban su independencia económica y creó conjuntamente un modelo diseñado en torno a la autonomía, en lugar de la dependencia”, dice la emprendedora.

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Soluciones innovadoras para América Latina

En el primer mes, los fondos generados por las ventas en línea equivalen a casi cuatro salarios mínimos completos en Argentina para Flor de la Rica Rica. 

Según Bruno, “Dreaming Hands también responde a un cambio global más grande. A medida que los consumidores buscan cada vez más sostenibilidad, trazabilidad y conciencia del lujo, la artesanía indígena representa algo que el mercado moderno a menudo pasa por alto: productos hechos lentamente, éticamente y con un profundo significado cultural”.

Los beneficios son evidentes: “Este mes me preocupaba porque estaba entregando menos productos a intermediarios en Purmamarca”, dice Laureana Alancay, artesana de La Flor de la Rica Rica. “Necesitaba comprar el traje de baile y los zapatos de mi hija. Gracias a las sudaderas que se venden a través de Dreaming Hands, ahora me siento tranquila”.

Ahora que tiene el reconocimiento de Dream for Change, el equipo detrás de la iniciativa espera que siga creciendo. “Para América Latina, el reconocimiento tiene un significado adicional. Es una señal de que la región no es solo receptora de modelos de desarrollo, sino también una fuente de soluciones innovadoras y escalables a los desafíos globales”, concluye Valentina.

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