La última entrega cinematográfica de la saga del arqueólogo más famoso del mundo nos sirve de pretexto para revisar cómo un personaje (¡o una marca!) puede mantenerse relevante y cautivar al público durante más de cuatro décadas.
El personaje en la más reciente cinta de Steven Spielberg es un pequeño obsesionado con hacer cine. ¿Qué puede aprender un emprendedor del viaje que inicia el niño para alcanzar su destino?