Las grandes empresas tecnológicas refuerzan su apuesta por la IA con inversiones millonarias en infraestructura, modelos y centros de datos, marcando el rumbo de la innovación tecnológica a escala global.
La explosión de la inteligencia artificial dispara el consumo energético y lleva a la tecnológica a apostar por energía nuclear para alimentar sus centros de datos del futuro.
La automatización dejó de ser una ventaja competitiva. Hoy, el verdadero diferencial está en la calidad de las decisiones que las empresas toman al diseñar y gobernar sus sistemas con IA.